Quantcast
ÚNETE

Partido Sanchista Obrero Español

Cuando el filósofo Peter F. Drucker sostuvo que la gestión es hacer las cosas bien y el liderazgo es hacer las cosas, no pensaba, sin duda, en el renovado líder del nuevo PSOE. Y es que Pedro Sánchez ha construido un liderazgo en el que el protagonista de toda acción es la improvisación calculada. Y este oxímoron adolecería de falta de sentido si no fuera por la constatación de que cada uno de sus pasos, en apariencia natural y casi fortuita, está preconcebido como la vía más efectista para la confección de un partido hecho como los mejores trajes de Paco Camps, a medida.

Hace apenas un día nos enterábamos de que Pedro Sánchez relevaba a Alfonso Guerra de sus funciones como responsable de la fundación Pablo Iglesias, y que lo hacía en favor de su sociólogo de cabecera, José Felix Tezanos, que cuenta entre sus méritos ser uno de los promotores de la extendida idea de la plurinacionalidad que, con tanto interés, se introdujo en el último Congreso del Partido Socialista. Este relevo, en apariencia menor, es la perfecta metáfora de lo que significan para nuestro Secretario General las raíces del PSOE. Y no olvidemos que un árbol no puede crecer sin sus raíces, ni puede florecer, ni puede mantenerse vivo.

Seguro que para muchos pasó inadvertida aquella frase que con tanta ligereza y desprecio formuló Pedro Sánchez en la campaña de las primarias: “si Alfonso Guerra tuviera 35 años menos, estaría con nosotros”. Ese día no solo intentó sin éxito echar por tierra a un hombre que lo ensombrece política e intelectualmente, sino que sembró además la semilla con la que borrar de un plumazo cualquier referencia a otro PSOE ajeno a sí mismo, o al menos a su Yo actual, que no al de hace un par de años.

Aquel infausto día Pedro Sánchez también señaló un peligroso camino que ya transitaron antaño los protagonistas de la mejor filmografía de Francis Ford Coppola, el de “estás conmigo, o estás contra mí”. Una concepción que explica que aún funcionen las plataformas regionales que auspiciaron su escala al poder, y que están generando y promoviendo todo aquello que rechazaban hace meses: los candidatos bendecidos por el aparato. Y entre esos benditos se preconiza casi como un leit motiv asumir y extender el proyecto de Pedro Sánchez, que no el del PSOE, como si de la recepción de un sacrosanto legado y una inapelable encomienda se tratase.

Así, se perpetúa la nueva historia del nuevo PSOE, eliminando los referentes para imponer otros nuevos, y distribuyendo un pensamiento que no ha de sujetarse a crítica alguna. Así, se está configurando un partido en el que se premia a una diputada puesta a dedo por la circunscripción Madrid que se encara constantemente con los militantes por las redes; un partido cuya portavoz en el Congreso se declaró insumisa a un mandato del Comité Federal, como sus compañeros ascendidos; un partido que no respeta las decisiones libres de sus Juventudes y que trata de regañar a sus miembros; un partido que no valora, cuida y quiere a quienes lo hicieron grande.

Cuando el filósofo Peter F. Drucker sostuvo que la gestión es hacer las cosas bien y el liderazgo es hacer las cosas, no pensaba, sin duda, en el renovado líder del nuevo PSOE, entre otras cosas porque, por aquel entonces, nadie hubiera imaginado a un líder socialista incapaz de gestionar otra cosa diferente de su propio Yo, Mi, Me, Conmigo.

Profesor de Lengua y Literatura españolas en la Universidad de Paris-Nanterre. Militante del PSOE de la Región de Murcia.