Deconstrucción de Catalunya ...

Pocas frases definen tan bien, el sentimiento generalizado que estamos padeciendo, como la de Ortega y Gasset “Yo sostengo que el problema catalán, como todos los parejos a él, que han existido y existen en otras naciones, es un problema que no se puede resolver, que solo se puede conllevar, y al decir esto, conste que certifico con ello, no solo que los demás españoles debemos conllevarnos con los catalanes, sino que los catalanes también tienen que conllevarse con los demás españoles”.

Los independentistas catalanes, en su actual versión, son la consecuencia de 35 años de pujolismo. Cuando el muy honorable Pujol tomó las riendas del Gobierno Catalán, allá por los 80, junto con algunos otros secuaces como Millet (fundador de Omnium y recaudador del 3% para Convergencia), trazaron un plan diáfano: crear un Estado … dentro del Estado Español. Con la constancia y persistencia que dá la tierra, apoyaron este Plan en tres patas: política lingüística, política cultural y política de comunicación.

Pretextando que Franco había discriminado la lengua catalana, se pasaron por sus partes el art. 3.1 de la CE “El castellano es la lengua oficial del Estado”, de una Constitución que habían votado y aprobado nada más y nada menos que ¡90,46%! de los catalanes. Pues les importó un bledo: en el art. 3 del Estatuto de Cataluña de 1999 aprobaron “la llengua propia de Catalunya es el català”, y lo sacralizaron en la Ley de Política Lingüística de Cataluña de 1998, que desarrollaron en la Ley de Normalización Lingüística de Cataluña de 1983, pretextando que el art. 3.2 de la CE decía “las demás lenguas españolas serán también oficiales en las respectivas Comunidades Autónomas, nótese que el adverbio también da alternancia, que no preminencia, sobre el castellano … Pues a estos les dió exactamente igual y lo consentimos y, aún más grave, lo seguimos consintiendo. Y, a partir de entonces, basándose en su propia normativa, decidieron que la Lengua propia de Cataluña es el catalán. Y dicho y hecho, desde entonces se ha eliminado el castellano de las comunicaciones oficiales en Cataluña, de todas las inscripciones públicas y privadas de la enseñanza y de todos los medios de comunicación y difusión subvencionados por la Generalitat; existe la obligación de rotular y ofrecer la carta de servicios en catalán en los establecimientos comerciales abiertos al público, así como la exigencia a las empresas privadas de utilizar el catalán en sus avisos e indicaciones, etc. Claro y concreto: de ser el castellano la lengua de todo el Estado Español, con carácter preeminente, en Catalunya ha pasado a ser una lengua secundaria … propia de ignorantes, delincuentes o despistados, si alguna duda albergan visualicen un día TV3. Primera seña de identidad conseguida.

La segunda pata, para la creación del Estado dentro del Estado, fué la cultural, y específicamente la Política de Educación, en la que se imparte una asignatura denominada Historia de España, mera retórica, en realidad se debería denominar Historia de Catalunya. La enseñanza que se ha dado y se dá a las generaciones post-pujolistas es que los catalanes han estado en lucha permanente contra la opresión centralista y castellana, ergo … son una nación, ergo … somos una nación oprimida y saqueada por el Centralismo. Que la Constitución (esa misma que votaron mayoritariamente estos elementos) diga en su art. 1.1.2 La soberanía nacional reside en el pueblo español, o que se añada en el art. 2 La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la nación española, les importa otro bledo … como han decidido que son una nación, que tienen un idioma y señas culturales propias y universales, y que están sometidos al colonialismo español, pues se pasan todo por sus partes: deciden que el destino de Cataluña lo deciden solo los catalanes, y que lo contrario es propio de fascistas, naturalmente fascistas españoles … porque ellos son unos demócratas a su manera, como la canción. Segunda seña de identidad conseguida.

Y toda esta serie de majaderías encadenadas, consentidas por mor de puntuales contraprestaciones políticas y electorales, tiene la culminación en la tercera pata: control estricto de los medios de comunicación catalanes, convenientemente engrasados por subvenciones para, con el carácter que dá la tierra, repetir machaconamente el mensaje: somos una nación – aparte de somos cojonudos -, tenemos derecho a la autodeterminación y, además, esta autodeterminación la decidimos nosotros solitos. Con ello se completa el círculo tras 35 años de esfuerzos persistentes. ¿No les recuerda esto a Franco?

Es ingenuo, por no decir que estúpido, pensar que a estos independentistas/golpistas les satisfaga un Gobierno Federal o Confederal: un cuerno, eso es un simple medio para conseguir el fin último: por las buenas … o por las malas. Y sobre esta última práctica ya han aprendido la lección, ahora se disfrazarán de buenos y pacíficos demócratas, respetuosos con la legalidad vigente. No se engañen, hace mucho tiempo que practican y continuarán practicando que el fin justifica los medios.

Y aquí estamos el resto de españolitos, entre atónitos y estupefactos, asistiendo a estos ejercicios circenses de cinismo, e incluso algún tonto útil apoyando el referéndum de autodeterminación vinculante … ¡qué le vamos a hacer!. Pero lo que sí hay que hacer es, no volver a dejarse sorprender, y tomar medidas preventivas, que también están en la Constitución, art. 8 “Las Fuerzas Armadas … tienen como misión garantizar la Soberanía e Independencia de España, defender su integridad territorial y el Ordenamiento Constitucional”. Y recordarles a estos golpistas/independentistas la frase de Lincoln “Una parte prefirió la guerra a la supervivencia de la Nación y la otra aceptó la guerra para evitar su desaparición”, el asunto al final terminó con unos 600.000 muertos. No parece que ahora en la EEUU haya nuevas veleidades independentistas …

Así que, vamos a tomarnos a esta muchachada en serio, deconstruyamos esta aberración provinciana independentista, deconstruyamos Catalunya … y construyamos Cataluña.