Nacionalismos y bloqueo político

La cita electoral del 21 de diciembre en Cataluña ha tenido como resultado la victoria relativa de Ciudadanos, aglutinando el voto nacionalista español al margen de su nivel de renta, frente al voto de Juntos por Cataluña, encabezado por el mesiánico Puigdemont. Ambas formaciones políticas se sitúan en el centro-derecha liberal, desde trincheras opuestas, si bien los antiguos convergentes representan hoy un voto emocional separatista alejado de la moderación.

Las formaciones políticas de centro-izquierda, representadas por ERC y el PSC, han mejorado algo sus resultados, mientras que la izquierda de los Comunes/Podemos y la CUP ha perdido buena parte de sus apoyos, en especial, en el caso de los antisistema.

El crecimiento de la participación electoral ha supuesto una reducción en dos escaños del bloque independentista, estancado en un 47 por 100 de los votantes, si bien les permite conservar una hipotética mayoría absoluta. En cualquier caso, la victoria en votos y escaños de Ciudadanos es un golpe definitivo a la dinámica del Procés.

Desde otra perspectiva, tanto socialistas como comunes, defensores de una tercera vía reformista frente al inmovilismo y el separatismo, se han visto perjudicados por la polarización emocional de los nacionalismos enfrentados. El PSC-PSOE ha aglutinado algún votante de los federalistas de izquierda y de los democristianos de la antigua UDC, pero muy alejado de las expectativas despertadas por el hábil y sensato Miquel Iceta.

La formación de gobierno con estos resultados electorales parece harto complicada. Teóricamente, existe una mayoría de diputados independentistas, aunque algunos se pueden ver excluidos en la investidura de gobierno. Sin embargo, excluidos Puigdemont y Junqueras de la acción de gobierno, solamente otro político podría desatascar el poder ejecutivo como conseller en cap.

La alternativa de un gobierno en minoría de ERC-Comunes tendría que contar con el apoyo de la CUP, y la abstención de socialistas y convergentes, frente al voto negativo de Ciudadanos y el PP. Resulta una hipótesis factible numéricamente, pero, sin duda, muy inestable, que no podría agotar la legislatura. Sin embargo, podría volver a centrar la acción de gobierno en políticas que no estuvieran únicamente obsesionadas con el encaje de Cataluña en España.

Si ninguna de estas alternativas es posible cabe pensar en la repetición de las elecciones autonómicas transcurrido el año que establece la normativa del Estatuto de Autonomía. El bloqueo parlamentario catalán sería un desgaste paralizante para todos, con consecuencias negativas de todo orden para Cataluña y España.

Abdón Mateos

Abdón Mateos López (Madrid, 1960) es un historiador español. Catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) en Madrid, dirige el Centro de Investigaciones Históricas de la Democracia Española y la revista semestral Historia del Presente. Fundador y presidente de la Asociación de Historiadores del Presente desde el año 2000.

Desde el año 2007 es responsable en la UNED de la Cátedra del exilio. En el año 2008 obtuvo la acreditación nacional de Catedrático de Historia Contemporánea. En el año 2009 obtuvo un segundo año sabático en Roma en la Universidad LUISS, financiado con la convocatoria nacional de Movilidad, y la Universidad de Las Palmas.

Actualmente dirige el proyecto de la Cátedra del Exilio (2011-16, patrocinado por el Banco de Santander) Emigrantes y exiliados en América después de la guerra civil. La construcción de una ciudadanía democrática, así como el proyecto de investigación del Ministerio (2012-16) "Historia del PSOE. Construcción del partido y reformismo democrático, 1976-1990".

Es secretario general de ASU en Madrid.

Ha publicado recientemente Historia del PSOE en transición. De la renovación a la crisis (Madrid, Sílex, 2017)