Contra el discurso del odio y la radicalización Somos Más Sevilla, 18 de diciembre de 2017

UGT-A participa en la campaña “Somos más”, contra el odio y la radicalización en las redes sociales, y en general en los procesos de socialización y educativos de los jóvenes, para avanzar hacia un modelo de escuela intercultural e inclusiva que proporcione pautas necesarias para prevenir situaciones de racismo, xenofobia y discriminación.

El racismo y el discurso del odio se han convertido en unos de los problemas más graves de la sociedad actual, y las redes sociales están contribuyendo a difundir mensajes de rechazo hacia otras personas que vienen de fuera y de otras culturas. Esto constituye un mal uso, difícil de controlar y erradicar, de las redes. Y que requiere acciones contundentes. Hablamos de unas redes que sirven para comunicarnos y para estar más cerca, pero también para ahondar y perpetuar comportamientos completamente reprobables de violencia, especialmente hacia las mujeres, de intolerancia religiosa, de xenofobia o de vulneración de los derechos fundamentales.

La crisis económica, las guerras, los abusos de las multinacionales en países en desarrollo, han generado una brutal pérdida de puestos de trabajo y una reducción de derechos en quienes los conservan, convirtiendo al empleo digno en un bien escasísimo. La consecuencia lógica ha sido el aumento de los flujos migratorios y que muchas personas hayan tenido que salir de sus países ante la escasez de recursos básicos. Esto ha generado un gran sufrimiento en las personas y también ha hecho que aumenten el miedo y el sentimiento de sentirse amenazados.

La xenofobia y la incitación al odio dividen al mundo claramente en dos bandos, donde se corresponde el “nosotros” con el bien y el “ellos” con el mal, dando lugar a comportamientos de rechazo con el otro, con el diferente.

A nivel mundial se está trabajando contra este tipo de discursos y por la integración de la población más desfavorecida. Ninguno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) propuestos para 2020 se van a lograr, pero al menos se establece el camino a seguir y las medidas para conseguirlo. Entre ellos se encuentran el fin de la pobreza, la educación de calidad, el trabajo decente y la reducción de las desigualdades. Será mucho más fácil en la medida que sepamos cultivar vínculos de empatía con las personas en dificultades. Y en esto, nadie tiene un papel más valioso que la juventud y la labor que puede hacerse con ellos, porque son el futuro. El verdadero valor de un Estado o sociedad no está en su poder militar o económico, sino en lo que hace por las personas que se encuentran en situaciones de mayor vulnerabilidad, ayudando a construir una sociedad en la que todos podamos convivir, superando así la división y la xenofobia. Y aquí tienen mucho que decir los respectivos Gobiernos. En Andalucía entiendo que la Junta es sensible con esos objetivos, ya sea a través del proyecto Iniciativa Red-Anti Rumores, desarrollado por la Dirección General de Coordinación de Políticas Migratorias o con los fondos a la cooperación internacional al desarrollo, con programas de educación en derechos humanos.

Los ODS difieren de los ODM (Objetivos de Desarrollo del Milenio) en que se han tenido en cuenta las voces de la sociedad civil. Los interlocutores sociales, entre los que nos encontramos UGT, estamos comprometidos con la construcción de una sociedad más igualitaria. Prueba de ello es la participación en este proyecto “Somos más”, que gira en torno a tres piezas clave como son: educación en derechos humanos, juventud y redes sociales. Desde UGT Andalucía estamos convencidos de que los problemas que nos afectan están relacionados entre sí y requieren soluciones integradas, en la que los agentes clave tenemos la obligación de participar y de implicarnos.

Desde aquí quiero reconocer el papel de los docentes en la formación ética de ciudadanos y ciudadanas, en los adolescentes y jóvenes, preparándolos para una participación democrática porque ellos son los actores principales del cambio social. Donde es fundamental fomentar la capacidad de juicio independiente y el razonamiento crítico.

Un compromiso el de la UGT que, si me permiten remontarme un poco en la historia, siempre ha estado del lado de los más necesitados y actuando en el ámbito de la educación que es uno de los elementos más poderosos de integración y de corrección de desigualdades. Como ejemplos, entre otros, están la Asociación General de Maestros constituida en 1912, precursora de la antigua FETE que nacería en 1931; la creación por Pablo Iglesias Posse de las escuelas privadas para los obreros en las propias Casas del Pueblo; o la labor de los maestros y maestras de la Segunda República que llevaron la educación a todos los rincones del país cuando el índice de analfabetismo en España era altísimo, bajo los valores de igualdad y autonomía.

Quiero decir que la promoción de los valores de la convivencia intercultural es una tarea que UGT realiza desde el ámbito laboral y social. Actualmente la Federación de Empleados/as de los Servicios Públicos de la UGT ha creado el portal de la educación intercultural llamado “Aula Intercultural”, desde donde se facilita formación al profesorado, materiales didácticos, investigación, talleres con el alumnado, campañas de sensibilización, publicaciones…

La educación intercultural (basada en el respeto y la valoración de la diversidad cultural) tiene que servir para transformar el mundo. No basta con analizar las relaciones humanas desde una perspectiva intercultural, sino emprender una transformación radical de la realidad.

En este contexto es necesaria una ciudadanía intercultural crítica y transformadora de las relaciones humanas y éste debe ser un objetivo de la educación intercultural. Se requiere poner todos los espacios socioeducativos al servicio del desarrollo de competencias como la conciencia crítica, la voluntad de hacer preguntas difíciles, de realizar acciones para generar cambios confiando en la capacidad colectiva.

Necesitamos una sociedad donde los valores que prevalezcan sean los de tolerancia, respeto y diálogo entre diferentes culturas, civilizaciones y pueblos. Solo así podremos avanzar hacia un mundo en convivencia que cada vez es más global.

Necesitamos establecer en la sociedad una cultura de los derechos humanos, donde exista una valoración de la diversidad y un entendimiento colectivo para proteger la dignidad de cada ser humano y donde los intereses, necesidades y prioridades de las mujeres y de los hombres se valoren por igual, reconociéndose la diversidad de los diferentes grupos.

La educación intercultural tiene que servir para respetar y valorar la diversidad, para generar una sociedad más justa y solidaria y en definitiva: para transformar el mundo.

Secretaria General de UGT Andalucía.