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Lo que no deberíamos pasar por alto

Leo, releo y hay noticias que, por la evidencia que muestran, deben ser difundidas, comentadas y sobre todo, retenidas en algún lugar de nuestra mente (o al menos intentarlo), para que vayamos consiguiendo encajar las piezas de este puzzle y hallar el resultado de la ecuación.

Leo que “la policía federal belga cifra en 60.000 los asistentes a la manifestación de Bruselas mientras el PP se indigna y exige explicaciones al gobierno belga”. Llama la atención que la cifra sea todavía mayor de la que, inicialmente, la policía de Bruselas dio. No son sospechosos de “sediciosos” ni “independentistas” estos belgas. Así que, lo lógico sería pensar que no hay razón de mentir por parte de la policía. Ningún interés les va en ello. Cumplen con su función. Pero parece ser que al gobierno de Rajoy le cabrea, porque han hecho mucho hincapié en que los medios voceros en España tratasen de minimizar al máximo las cifras. Y frente a los 10.000 que se anunciaban en los medios españoles, los 60.000 con los que hemos amanecido hoy (tras la primera cifra que dio la policía de la capital de Bruselas, con 45.000) han escocido en Moncloa. Tampoco les ha gustado que los polis belgas vayan diciendo que ha sido la manifestación más grande que han visto en su vida. ¿Qué le vamos a hacer cuando la realidad es tozuda? Pues sencillo: expandir mensajes lamentables en los que pretenden que nos creamos que los asistentes a la manifestación no eran catalanes sino flamencos independentistas que iban ondeando banderas esteladas. Sí, este mensaje me ha llegado por varios lugares y de burdo me ha hecho hasta gracia. No sólo pretenden que nos creamos que los flamencos están tan implicados con la causa catalana como para abarrotar las calles de Bruselas(cosa que no han hecho con sus propias proclamas), sino que, además, debemos ser tontos y dan por hecho que nos tragamos cualquier cosa.

¿Por qué este afán en mentir por parte del Gobierno de España? ¿Acaso tienen algo que ocultar? ¿Hay más cosas que nos han podido contar de otra manera, alejándose estrepitosamente de la realidad? Reitero: la realidad es tozuda y se empeña en desmontar una a una todas las trolas que nos han venido contando respecto a estos sediciosos golpistas y delincuentes.

Así, hace dos días, desde el Tribunal Supremo se retiraba la petición que se realizó a Europa (euro-orden) a través de la cual se solicitaba que Puigdemont y los Consejeros encausados fueran detenidos. Precisamente, cuando todo señalaba de forma casi indudable al hecho de que la justicia belga no expatriaría a los miembros exiliados en Bélgica, España recula. Lo hace, a mi entender y al de otros muchos, para no quedar en absoluto ridículo ante los ojos de la comunidad internacional, puesto que la justicia belga podría haberle dicho a España que no, que no había motivos para considerar que el gobierno de Cataluña había cometido delito alguno. No sólo era posible sino que era bastante probable. Sobre todo porque en Bélgica no existen los delitos de rebelión y sedición en el sentido que nuestros jueces quieren entender que se dan en España.

Y no es que esta sea una interpretación lejana a las razones que se han dado desde el propio Tribunal Supremo. Puesto que allí la razón que se ha esgrimido para retirar la euro-orden ha sido que, en caso de que Bélgica considerase que no existían dos de los tres delitos que se les pretende imputar a los miembros del Gobierno que se encuentran en el exilio (rebelión, sedición y malversación), en España tampoco podrían juzgarles por ello. Y esto ha creado estupor, y así ha preguntado el magistrado emérito del Tribunal Supremo, Martín Pallín: “si no hay causa para pedir la detención en Bélgica, ¿por qué sí en España?”. Valoren ustedes.

No fue la primera en la frente que se llevaron nuestros jueces. Simplemente recuerdo a los lectores y lectoras que, nada más llegar Puigdemont y los Consejeros a Bruselas, cuando desde la Audiencia Nacional se les exigía regresar a España para aplicarles prisión preventiva, el juez belga que se debía encargar de estudiar su extradición ya avisó de que a él eso de la prisión preventiva le parecía algo excesivo, que además podría ocasionar daños irreparables y que por su parte, no estaba muy de acuerdo con esa manera de aplicar el Derecho.

Pero no se queda en Cataluña el proceder del Partido Popular. Tiene un excesivo ímpetu a la hora de demostrar que no sabe de qué va esto de la democracia. Por mucho que pretenda autodenominarse “constitucionalista”, demuestra cada vez que tiene oportunidad que lo del interés general es una entelequia que no termina de comprender. Por si lo que les he contado hasta ahora no les resulta suficiente, en Galicia los vecinos que sufrieron los daños del fuego han recibido cartas de su gobierno donde se les exige el pago de los servicios de bomberos. La gracia es de unos 800 euros. Como lo está usted leyendo. Debe parecerle poco al gobierno que se hayan quedado sin casa, sin tierras, con el susto y el disgusto en el cuerpo ha habido algún “lumbreras” al que se le ha ocurrido remitir esta carta a sus vecinos.

En fin, dígame usted si nos merecemos esto. Porque los Catalanes defienden su república. ¿Qué pasa con la de los Españoles?

Beatriz Talegón

Abogada.