Soluciones (im)posibles

La Declaración de Granada, que elaboramos después de un intenso proceso de debate y responsabilidad, puede ser una valiosa aportación a ese nuevo espacio de consenso que hay que crear

En estos momentos tan críticos es de vital importancia que busquemos urgentemente soluciones que nos hagan salir de esta situación. Creo, sinceramente, que las tensiones internas en Catalunya y con relación al resto de España no se iniciaron con el Estatut de 2006, ni siquiera, con la sentencia del Tribunal Constitucional que lo recortó después de que hubiera sido aprobado en referéndum por amplia mayoría aunque con los votos en contra del PP y de ERC.

Creo que a lo largo de los años, incluso de los siglos, no hemos sido capaces de construir una identidad que pueda llamarse española y que fuera compartida por todos como propia. Y hoy, en un momento decisivo, estamos ante la tarea ingente de iniciar un trabajo que nos lleve a la construcción de ese espacio que tiene que ver con unos valores comunes para España pero también para el conjunto de Europa.

La Transición y sus protagonistas o, lo que algunos llaman despectivamente el “Régimen del 78” porque estoy seguro de que no conocieron la brutalidad del verdadero Régimen, que fue el del 39, tuvo el inmenso mérito de crear un espacio de consenso que llevó a superar una herida gracias a la visión de Estado, compromiso y generosidad de los que la hicieron posible. Un espacio que tuvo su concreción en la Constitución. Hoy, 39 años después, es necesario reformar esa Constitución por varios motivos.

En primer lugar, para perfeccionar nuestro sistema de derechos y añadir algunos que no están recogidos en la actual Carta Magna.

En segundo lugar, para construir un Estado Federal que sea la evolución natural del actual Estado de las Autonomías.

Y, en tercer lugar, para crear un espacio imprescindible de consenso que hoy, en momentos de peligrosa fractura, es más necesario que nunca.

Tuve ocasión de impulsar, junto con otros, ese debate de la reforma constitucional en el seno del PSOE. Creía y creo que era necesario que todos los socialistas de España encontráramos un lugar común que nos identificara con la España del futuro. Y lo conseguimos en forma de declaración que todos firmamos en Granada el 6 de Julio de 2013 con el título de “Hacia una estructura federal del Estado” .

Hoy, ese documento, que elaboramos después de un intenso proceso de debate y responsabilidad, puede ser una valiosa aportación a ese nuevo espacio de consenso que hay que crear.

Hoy, que suena por todas partes la palabra diálogo, estamos mucho peor justamente porque durante todos estos años lo que ha faltado ha sido precisamente diálogo. Diálogo y lealtad, salvo raras y honrosas excepciones.

Necesitamos hombres y mujeres de Estado que sean capaces de ver la luna y no sólo el dedo que la señala. La solución vendrá de crear espacios de consenso en el conjunto de España para buscar y encontrar esa identidad común, si es que existe, que venga del todo y no sólo de la suma de las partes simplemente equilibrando intereses coyunturales.

Hombres y mujeres que comprendan que debemos afrontar desafíos realmente importantes como la enésima revolución tecnológica, el cambio climático, o la construcción europea con la presencia cada vez mayor de movimientos xenófobos y ultranacionalistas.

Pero también es imprescindible crear un espacio de consenso en Catalunya. Es dramático que la sociedad catalana vuelva a estar dividida con motivo del origen, la lengua y la renta. La mayoría debemos hacer realidad algo que hasta ahora se ha demostrado que no era tan cierto como algunos pregonaban y otros creímos.

Pere Navarro

Miembro del Comité Federal del PSOE, delegado especial del Estado en el Consorcio de la Zona Franca de Barcelona y licenciado en Biología por la UAB. Fue alcalde de Terrassa entre 2002 y 2012, primer secretario del Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC)entre 2011 y 2014, diputado del Parlament de Catalunya y miembro de la Comisión Ejecutiva Federal del Partido Socialista Obrero Español (PSOE). A lo largo de su carrera profesional ha desarrollado distintos cargos de dirección como presidente del consorcio Localret y presidente del Fons Català de Cooperació al Desenvolupament. En 2013 la Fundación City Mayors lo incluyó en la lista de los mejores alcaldes del mundo.