Treinta años de la Fiesta Nacional

El PSOE defendió el 6 de diciembre como Fiesta Nacional, aunque, ante la falta de consenso, terminó aceptando en 1982 el 12 de Octubre, desde 1958 fiesta de la Hispanidad, como el día de España por excelencia. Pocos años después, en 1987, se declaró oficialmente al 12 de Octubre Fiesta nacional, quitándole el significado de día de la Hispanidad, pero recordando el hecho de la unidad de reinos bajo la monarquía hispánica, el inicio de la proyección en América y la extensión del castellano como lengua española.

También en 1982, poco antes de ganar las elecciones, Felipe González reivindicó la bandera rojigualda constitucional, aunque para muchos socialistas la bandera republicana y las del resto de los nacionalidades y regiones españolas continuaran representando una seña tan fuerte o más de identidad. La política cultural del PSOE en el gobierno en la época de González tendió a exaltar una idea de España ilustrada y forjar la Comunidad Iberoamericana, con la celebración del Quinto Centenario como encuentro de pueblos.

La Fiesta Nacional necesita llenarse de contenidos cívicos, más allá de los desfiles y de la recepción de personalidades por el jefe del Estado. Algunos años se han desarrollado fiestas y actos americanistas en el espacio público o en instituciones como el Museo de América. No estaría de más que las instituciones culturales vinculadas a los partidos políticos organizaran actos públicos que permitieran construir más ciudadanía y espíritu patriótico. Sin embargo, su carácter de Fiesta Nacional queda desvirtuado por la acumulación de celebraciones en torno al 12 de Octubre: la fiesta de la Hispanidad y la virgen del Pilar.

No coincido con aquellos que consideran que la Fiesta Nacional acordada por nuestro poder legislativo hace treinta años sea una manifestación de nacionalismo español, sino que es expresión de patriotismo constitucional. Del mismo modo, no se puede identificar la Díada catalana del 11 de septiembre con el nacionalismo catalán, permitiendo su apropiación simbólica, sino compartirla como una festividad de toda la ciudadanía.

Abdón Mateos López (Madrid, 1960) es un historiador español. Catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) en Madrid, dirige el Centro de Investigaciones Históricas de la Democracia Española y la revista semestral Historia del Presente. Fundador y presidente de la Asociación de Historiadores del Presente desde el año 2000.

Desde el año 2007 es responsable en la UNED de la Cátedra del exilio. En el año 2008 obtuvo la acreditación nacional de Catedrático de Historia Contemporánea. En el año 2009 obtuvo un segundo año sabático en Roma en la Universidad LUISS, financiado con la convocatoria nacional de Movilidad, y la Universidad de Las Palmas.

Actualmente dirige el proyecto de la Cátedra del Exilio (2011-16, patrocinado por el Banco de Santander) Emigrantes y exiliados en América después de la guerra civil. La construcción de una ciudadanía democrática, así como el proyecto de investigación del Ministerio (2012-16) "Historia del PSOE. Construcción del partido y reformismo democrático, 1976-1990".

Es secretario general de ASU en Madrid.

Ha publicado recientemente Historia del PSOE en transición. De la renovación a la crisis (Madrid, Sílex, 2017)