Por ellas, por todos: No a la lacra de la violencia de género

Para empezar cabe decir que hoy toca volver a combatir rumores y nuevas ideas machistas y misóginas que pretenden distorsionar la realidad y que volvamos al pasado: hay violencia contra las mujeres con cifras intolerables, y no es cualquier violencia ni puede tratarse como otras violencias ni es violencia intrafamiliar porque de serlo supondría volver a plantear que la violencia de género sea algo que pretenda arreglarse de las puertas de la casa para dentro. Justo lo contrario a lo que logró una de las grandes máximas del feminismo y la igualdad: lo supuestamente privado y familiar es y debe ser político, un asunto de todos, un asunto público con raíces en lo común que debe tener respuestas legislativas y políticas.

Y hay violencia de género porque hay una ideología dominante, construida a través de los años, que pretende imponer al hombre frente a la mujer, una ideología a la que se contrapone el feminismo no planteando el cambio de predominio de género sino la igualdad, aunque a algunos les resulte imposible pensar en esos términos ya que todo lo reducen a quien está por encima de quien. 

Por eso, porque existe una ideología de género y una desigualdad de género que, entre otras cosas, justifica y da cobertura a la violencia machista, es necesario establecer medidas de discriminación positiva en busca de la igualdad en todos sus ámbitos: salarial, político, de reconocimiento, etc..

Además de esta lucha por la igualdad están las medidas para garantizar que ninguna víctima esté sola y pueda denunciar, y que los efectos de la violencia en familia- entorno y que los hijos se vean también atendidos.

Y por supuesto, también que se haga justicia, que se juzguen los crímenes, se persigan y se prevengan.

Pero también, y eso puede parecer y alguna vez así fue criticado, hay que garantizar el tratamiento a los agresores, las medidas retributivas, las segundas oportunidades, el trabajo que hacemos los psicólogos y psicólogas ( por ejemplo, y con el Ministerio e instituciones penitenciarias desde Psicología Sin Fronteras y Psicofundación con el programa Pría de atención a agresores) para atender a agresores y tratar de revertir sus actos desde un intenso trabajo de intervención directa reparadora y que intenta prever males mayores y futuras reincidencias, un trabajo en el que enfocamos como primordial las ideas de género que presentan los agresores, pero que complementariamente atiende también otras cosas como las adicciones o el control de la ira porque algo hay que hacer también con los que agreden.

En definitiva, cambiar nuestra sociedad sin dar ni un paso atrás y sin dejarse engañar por falsos dilemas intencionados, acompañar y atender a las víctimas, y trabajar también con los agresores para erradicar la violencia de género de una vez por todas.

Doctor en psicología, presidente de la Fundación Psicología sin Fronteras, vocal del colegio oficial de psicólogos de Madrid en intervención social y emergencias. Trabaja en la actualidad en el Ayuntamiento de Getafe en el área de salud, consumo y adicciones, con más de 15 años de experiencia docente en diferentes universidades y con varios libros y artículos.