El fascismo y la incertidumbre

Cuando en algún colegio electoral uno ve votantes de VOX mujeres o ve votantes mujeres migrantes, se pregunta si saben lo que votan, ¿saben que votan en su propia contra a un partido xenófobo, racista y misógino?, cuando ves a jóvenes que van a votar por primera vez y se despiden con un viva España de alguno de los interventores de VOX te preguntas si saben lo que están haciendo y las consecuencias de lo que están reviviendo, y en ambos casos asusta.

VOX es un fenómeno que, lamentablemente, nos iguala con un mundo donde ya existen otros personajes y formaciones de corte fascista como Fini en Italia, Le Pen en Francia, Bolsonaro en Brasil o Trump en Estados Unidos.

Pobres votando un programa para ricos, ciudadanos votando a la anti política y el anti sistema que prefieren que las cosas vayan a peor.

La incertidumbre que genera un resultado como este con un fuerte ascenso de los ultras nos deja sumidos en la incertidumbre una vez superada la incredulidad y sorpresa que producen estos resultados, da igual que se mintiese descaradamente en el debate electoral, en el programa y en la campaña con datos falsos sobre las ayudas sociales atribuidas a migrantes, da igual que se vulnerasen derechos de menores en situación de riesgo señalándolos y persiguiéndolos, da igual que se justificase la violencia de género y se atacase a las mujeres o se lanzasen propuestas de recortes masivos o se hablase de combatir el aborto o poner en valor la dictadura franquista, arropados por la bandera, el nacionalismo y la simplificación de las cosas y como en otros espacios, VOX sigue creciendo.

¿Qué hay que hacer entonces? Hasta ahora una de las estrategias era  ignorarles como posible estrategia para no darles publicidad, pero la bestia sigue creciendo y quizá conviene replantearse las cosas porque la mancha de aceite sigue aumentando y las ideas racistas y radicales crecen de manera descontrolada, por lo que posiblemente y desde la preocupación haya que empezar a responder de manera inteligente para cambiar una situación de aumento del rechazo y el miedo al otro para recuperar el dialogo, la empatía y la defensa de los derechos humanos.

Esta situación en el mundo de aumento del odio al diferente y de aumento del miedo genera sin duda incertidumbre y aumenta el miedo en un bucle perverso sin fin que resulta difícil combatir y que no sabemos muy bien cómo abordar porque resulta un bucle complejo y generalizado sobre el que se lleva trabajando desde hace años para fomentar el odio, el miedo y la diferencia, el sálvese quien pueda, caiga quien caiga.

Hay palabras, mensajes y actuaciones que, sin duda, no pueden pasarse por alto porque vulneran principios básicos de convivencia y los derechos humanos, hay actuaciones que deben combatirse activamente y no normalizarse porque no lo son. No podemos seguir dejando colarse en los debates y en las ideas la intolerancia y el fascismo porque el miedo y la incertidumbre lo contaminan todo y acaban centrando las situaciones, pero tampoco debemos convertir en el centro el debate las propuestas que se hacen porque sería dejar que nos marquen la agenda y establezcan el marco de interpretación adecuado; así que a mi modo de ver toca aumentar la contundencia, disminuir la incertidumbre, combatir el miedo desvelando a quien le interesa generar miedo y al tiempo establecer una agenda que profundice derechos, que aumente respuestas ante el miedo, y que nos haga a todos construir una sociedad más justa, integrada e igualadora.

Doctor en psicología, presidente de la Fundación Psicología sin Fronteras, vocal del colegio oficial de psicólogos de Madrid en intervención social y emergencias. Trabaja en la actualidad en el Ayuntamiento de Getafe en el área de salud, consumo y adicciones, con más de 15 años de experiencia docente en diferentes universidades y con varios libros y artículos.