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Como enfrentar la aporofobia el 10N

La filósofa Adela Cortina, catedrática emérita de Ética y Filosofía Política en la Universidad de Valencia, acuñó una nueva palabra: “aporofobia”, para definir el rechazo al pobre. Es un concepto que tiene que ver con el conflicto ético en el que estamos y del que los dirigentes políticos no asumen como central en sus programas. En el caso de que los tengan, claro. Aunque dada la mediocridad o ejercicio de venalidad de algunos y algunas en su formación académica, poco podemos aguardar de ellos. La pobreza será la situación general hacia la que se dirige España, merced a la pasividad, ignorancia o ejercicio activo de una buena parte de los propios pobres. Las víctimas pueden estar respaldando a sus victimarios. Una tragedia. Se ignora a los pobres en el debate político. Tanto como a las víctimas asesinadas por el franquismo en las cunetas.

La pobreza es un indicador del fracaso de la democracia como sistema que debe perfeccionar a la ciudadanía recompensando el talento y el esfuerzo, mientras mantiene un sistema regulador de los abusos del poder. Los poderes legislativo y judicial son la fuente que debe suministrar la legítima legalidad de un sistema justo para la convivencia. Esta parte de que todas las personas deben ser iguales ante esa legalidad. Lamentablemente, desde aquí ya surge la contradicción de que existan ciudadanos que, en lugar de dar ejemplo, disfrutan de la inimputabilidad. Eso no es ejemplar. El sistema vigente mantiene una legalidad producida bajo la influencia de grupos de interés que atentan contra la esencia misma de la Constitución. El estado de cosas, statu quo, se ha configurado no para proteger al conjunto ciudadano. Se ha ido construyendo para sostener y mantener los privilegios y ventajas de pequeños sectores del Estado. Ese mantenimiento requiere de la producción de pobreza. Ello es así, cuando una economía no crece, es decir de “suma cero”, y existen sectores de beneficio. El “yo gano tú pierdes” es la base de esta aplicación de la lógica de la degradación democrática. El neoliberalismo es la esencia de la aporofobia.

Por esa razón la pobreza creciente no es noticia. El control mediático, en el que se incluyen los medios públicos. La evitan. Se omite deliberadamente que se siga aplicando el Presupuesto de Cristóbal Montoro, como consecuencia de la incompetencia del gobierno en solitario, que Pablo Iglesias le facilitó a Pedro Sánchez sin contrapartidas. Aquél fue y es aún un presupuesto neoliberal y empobrecedor. Pero, lo más grave, es el trabajo que han hecho desde los ministerios de Economía y de Hacienda, cuando envían a Bruselas un documento en el que aplican recortes productores de pobreza. Como las limitaciones a la inversión en aquellas partidas sensibles a la calidad de vida de la mayoría de españoles. De más está decir que, por influencia de la CEOE, se considera aplicar el modelo laboral de la “Mochila Austríaca”. Además de apoyar la tendencia europea de privatizar el sistema de pensiones. En el Pacto de Toledo, con la complicidad de UGT y CCOO, llaman sostenibilidad a su certificado de defunción. Parecen estafas a los compromisos que dicen asumir a su electorado. Esta propuesta laboral que el gobierno “en solitario” de Pedro Sánchez, de manera opaca, incluyó en el Plan Nacional de Reformas que se envió a Bruselas, marca la deriva neoliberal de su gestión. Allí incluyen la popular mochila austriaca, y el compromiso de aplicarla, por parte del Ejecutivo.

Sin mencionarla, en el documento que redactó el gobierno de Sánchez, este concepto aparece en el apartado 2.5.1 titulado como “Reducción de la segmentación del mercado laboral”. En ese punto, contradiciendo todas sus promesas, el PSOE plantea la siguiente medida para solucionar los problemas del mercado laboral español: "Implantación gradual de un sistema de cuentas individuales de capitalización para la movilidad a través de la creación de un Fondo que permita a los trabajadores hacer efectivo el abono de las cantidades acumuladas a su favor en los supuestos de despido improcedente, de movilidad geográfica, para el desarrollo de actividades de formación o en el momento de su jubilación". Por tanto, producir pobres es aplicar la “Mochila Austríaca”. Don Alberto Rivera ya se lo hizo firmar al negociador del PSOE, Jordi Sevilla, en aquél primer acuerdo de gobierno. Para las almas desconfiadas adjunto el documento: (http://www.mineco.gob.es/stfls/mineco/comun/pdf/190430_np_programa.pdf)

Producir pobres también es mantener una fiscalidad en un país en el que los bancos pagan un tipo efectivo del 2,8% en el impuesto de sociedades y las constructoras un 3,5% mientras las Pymes tienen un 18,8%. España necesita una reforma fiscal que haga más equitativa la presión fiscal para enfrentar la aporofobia. Lo haría para recuperar los recursos para hacer la vida menos injusta a los que producen más empleo en la economía española. Porque a pesar de la recuperación económica, la crisis ha dejado una huella difícil en los datos, casi 1 de cada 3 niños y niñas siguen en riesgo de pobreza o exclusión social en España. Esta situación que también afecta a 1 de cada 5 españoles y españolas. Al menos así consta en la “Encuesta de Condiciones de Vida 2018”. Documento elaborado por el INE. Mientras que una parte de la clase media se iba recuperando poco a poco de la crisis, hay un porcentaje creciente de la población que ha cronificado su situación e incluso ha visto cómo han empeorado sus condiciones de vida los últimos años. Es el caso de 4,1 millones de personas (8% de la población) que se encuentran en situación de exclusión social severa. En este país, más del 90% no puede acceder a la Renta Mínima de Inserción.

Ni este gobierno denominado progresista, ni los partidos de la derecha y ultraderecha, han propuesto nada para corregir la desigualdad. Son “aporafóbicos”. No comprenden que existe una nueva pobreza que está formada por personas que trabajan, estudian, participan en actividades sociales, que tratan de resolver necesidades básicas como la pobreza energética, la sanidad, la dependencia, la crianza de sus hijos, el cuidado de sus mayores, la posibilidad de tener una vivienda adecuada… pero no pueden. Deben elegir entre comer o pagar la electricidad. Esa pobreza se agudiza cuanto más se ignora. Un último dato, en este país en el que los corruptos suelen librarse de haber robado a mansalva. En este país, exclusivamente atento a los sucesos provocados en Cataluña. En este país, el gobierno mantiene el gasto militar, mientras sólo contribuye a la sexta parte para sostener el Sistema para la Autonomía y Ayuda a la Dependencia. Tal vez por ello mueran más de 30.000 dependientes al año sin la atención adecuada. José Manuel Ramírez, presidente de la Asociación Estatal de Directores y Gerentes de Servicios Sociales, ha dado a conocer que uno de los principales efectos de este deficiente sistema de financiación es una lista de espera de 258.000 personas. Este dirigente afirma que: "Desde los recortes de 2012, la Administración central aporta cada vez menos fondos, y las comunidades ya no pueden poner más dinero". Eso es aporofobia.

El 10N recuérdalo.

Economista y analista político, experto en comunicación institucional.