La necesidad del caos

Leo en la enésima encuesta de esta semana (y estamos a martes) que los beneficiados a nivel nacional de la crisis catalana son PP y VOX, es decir, lo que está a la derecha y más allá. ¡Vaya sorpresa!

A poco que se tenga una cierta perspectiva de la trayectoria de estos partidos, una ya longeva y otra reciente, en cuestiones de nacionalismo español se sabe de qué fuentes reciben sus votos. Por tanto, el que haya una escenificación tan potente en Cataluña —no vamos a minimizarla, por supuesto— de la marca de la casa “España se rompe”, hace que el caladero de votos se ensanche, por lo menos ahora, a pocas semanas de las elecciones. Tanto VOX como el PP se frotan las manos. Sí, siento tener que decirlo, no olvidemos la famosa frase de ex ministro Cristóbal Montoro “cuanto peor le va a España, mejor para nosotros”.

Por la otra parte más de lo mismo. El ultranacionalismo catalán no desea un gobierno de España dialogante y moderado, no sea que vaya a encontrar una solución que armonice, de una vez por todas, esa comunidad autónoma. Porque de ser así, qué sentido entonces tiene que “España les robe” o “el estado fascista”…

O sea que ambos, nacionalistas y derecha ultra necesitan retroalimentarse de esta situación que al resto de los mortales se nos escapa cuando nos movemos en unos cauces democráticos.

Por cierto, mis queridos lectores, que quizás echéis a faltar al tercero en discordia en sacar pecho de españolismo. Me refiero a Ciudadanos, pero es que está claro que bastante tiene con ir pegándose tiros en los pies mientras observa su caída en las encuestas. Al final, cuando uno no es, tampoco acaba estando.

Por tanto este caos que contemplamos atónitos, vandálico y sin mesura, en el fondo le viene como anillo al dedo a quienes llevan años hablando de desastres. Caos que necesitan para justificar que no tienen ninguna otra propuesta política.

En Cataluña un gobierno de derechas, herederos de la burguesía catalana, junto con un partido que dícese de izquierdas, aunque no ha tenido ningún empacho en pactar con quienes sí que se han llevado ese dinero tan “llorado” a base del famoso 3% , a mayor gloria mundi de la familia Pujol, cuyas tropelías financieras pasan sin pena ni gloria gracias a la estrategia del procés (léase de corrido), tienen sometida a toda una comunidad al más vil de los chantajes como es la toma de la calle por los violentos. Las pérdidas ocasionadas no son solo económicas, que se pueden recuperar, sino también morales, cercanas por no decir similares al “maltrato”, porque usar el miedo para someter es eso, maltratar.

Al mismo tiempo la derecha iza la bandera, apropiada sin derecho, porque es de todos, y pone el tiro en la recuperación de la dignidad nacional, de la españolidad, aunque esos valores estaban en el limbo cuando los cientos de casos de corrupción tenían lugar en sus dominios, o el líder del partido ultranacional ponía el cazo, porque ese no sabe lo que es buscarse en un empleo, y creo que hasta desconozca lo que significan las siglas del INEM.

Por eso, unos y otros necesitan el caos, porque es la manta con la que tapar tanta corrupción y tanta malversación. Parece que se nos olvida que unos de los cargos por los que se han condenando a los líderes del procés ha sido por usar el dinero de todos para pagar los hechos ya por todos conocidos.

Qué decir tiene el PP, único partido condenado por corrupción, que campa de nuevo por el feudo de Madrid, para ir intentando, también, de nuevo, que no se le escape la oportunidad de arrimar el ascua a su sardina. El problema es que lleva dos piedras al cuello con las que repartir y no sé si la vaca dará más leche.

En fin mis queridos lectores, que con este panorama nos enfrentamos a las segundas elecciones nacionales este año. Todas las encuestas dan ganador al Partido Socialista Obrero Español, pero todavía hace falta más apoyo. Y digo esto porque la mayoría de la ciudadanía no necesitamos el caos, sino el sosiego. Trabajo, futuro, unas pensiones dignas para nuestros mayores, una educación para nuestros pequeños y jóvenes, una cultura asequible y de calidad… En resumen, necesitamos recuperar el estado de bienestar, que es el de todos y todas.

Al igual que no se puede ir a comprar comida con hambre, no se puede ir a votar con miedo, y tampoco con odio. En ambos casos nos excederemos, y en ambos casos las consecuencias no serán las deseadas.

Contra el caos, las urnas.

Elena Muñoz Echeverría es licenciada en Historia del Arte, gestora cultural, editora y escritora. Ha ejercido la docencia durante veinticinco años. Desde 2015 a 2019 ha sido vicepresidenta de la Asociación de Escritores de Madrid.

Autora de un blog de éxito MI VIDA EN TACONES

http://mividaentacones59.blogspot.com/

Tiene nueve libros entre poesía y narrativa. En 2018 estrenó su primera obra teatral.En la actualidad está en preparación de su quinta novela y su tercer libro de poemas.