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Misterio en una 'bodega-fosa', restos a los que la memoria dará una historia

  • Escrito por Óscar R. Ventana
  • Publicado en Crónicas
Miembros de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Valladolid, trabajan en el interior de la Bodega Alfredos, en el término municipal de Medina del Campo, que tiene la particularidad de que los asesinados a tiros en este paraje supuestamente fueron arrojados por una chimenea de ventilación y quedaron hacinados. En plena vendimia, en una tierra de tradición vitivinícola entre los municipios vallisoletanos de Rueda y Medina del Campo, la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica trata de constatar si los esqueletos humanos hallados en una bodega subterránea abandonada corresponden con los de 42 represaliados de la Guerra Civil. EFE/R.GARCIA Miembros de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Valladolid, trabajan en el interior de la Bodega Alfredos, en el término municipal de Medina del Campo, que tiene la particularidad de que los asesinados a tiros en este paraje supuestamente fueron arrojados por una chimenea de ventilación y quedaron hacinados. En plena vendimia, en una tierra de tradición vitivinícola entre los municipios vallisoletanos de Rueda y Medina del Campo, la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica trata de constatar si los esqueletos humanos hallados en una bodega subterránea abandonada corresponden con los de 42 represaliados de la Guerra Civil. EFE/R.GARCIA

En plena vendimia, en una tierra de tradición vitivinícola entre los municipios vallisoletanos de Rueda y Medina del Campo, la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica trata de constatar si los esqueletos humanos hallados en una bodega subterránea abandonada corresponden con los de 42 represaliados de la Guerra Civil.

En concreto, intentan descifrar si los restos óseos descubiertos son los de las personas que fueron sacadas de la cárcel de Medina del Campo el 8 de diciembre de 1936, en un episodio conocido como "La saca", que pudo acabar con su asesinato en un paraje ubicado a unos siete kilómetros del casco urbano.

La conocida como "Bodega de los Alfredos" no es una fosa común cualquiera. Tiene la particularidad de que los asesinados a tiros en este paraje supuestamente fueron arrojados por una chimenea de ventilación y quedaron hacinados en un espacio en el que ahora trabaja la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) de Valladolid, para tratar de encontrar respuestas al misterioso modo en que han hallado los restos.

En declaraciones a EFE, el presidente de la asociación, Julio del Olmo, ha explicado que en los próximos dos meses confían en resolver las claves que poco a poco van obteniendo de los trabajos arqueológicos y que no aclaran hasta ahora por qué los restos óseos están tan desperdigados, sin mantener el orden esquelético.

Una de las hipótesis en la que trabajan los investigadores es el expolio, ya que testimonios orales recabados en la cercana Medina del Campo hablan de que, tras la Guerra Civil, los jóvenes acudían a este paraje para curiosear por el lugar. De hecho han sido estos mismos testimonios los que han servido a la asociación para trabajar en esta investigación.

Pero también la forma en la que fueron arrojados los cuerpos, desde una altura de unos diez metros, pudo contribuir a que los esqueletos hayan perdido su estructura anatómica, lo que queda evidenciado por los "escorzos muy pronunciados" que se están encontrando los arqueólogos.

Lo que sí está acreditado es que estas personas fueron asesinadas por los disparos que aún se aprecian en los cráneos descubiertos y por los casquillos hallados en el mismo lugar, según ha explicado Del Olmo, quien ha añadido que una de las claves que pueden determinar si este grupo de personas represaliadas son los 42 de "La saca" de diciembre del 36 es si encuentran a dos mujeres.

De hecho, disponen ya de muestras de ADN de una familiar directa de una de las desaparecidas que buscan en este paraje, por lo que el cruce de estos datos será determinante para avanzar en la investigación, actualmente en una fase de excavación y escaneo fotográfico de las diferentes capas que van descubriendo.

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica ha agradecido las facilidades dadas por los propietarios para la realización de los trabajos arqueológicos en los terrenos en que se ubica esta antigua bodega, que dejó de tener uso a principios del siglo XX como consecuencia de la plaga de la filoxera, que afectó al viñedo español a finales del anterior siglo.

Quienes esperan con más emoción la resolución del misterio de la "Bodega de los Alfredos" son los familiares de estos desaparecidos, algunos de ellos integrantes de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, pero que en otros casos se enteraron de la posibilidad de que sus abuelos o padres estuvieran en este lugar a raíz de los trabajos de la asociación.

La hija pequeña de Victoriano Cobos ha explicado a EFE que únicamente contaba con un año cuando su padre desapareció tras ser sacado de la cárcel y transportado en una camioneta a un lugar del que nunca tuvieron noticia: "Crecí con mujeres de negro y con pena siempre", ha lamentado Concha Cobos, esperanzada con que la investigación en la bodega pueda arrojar luz al caso de su padre, sindicalista y alcalde de barrio en aquella época.

Ahora, con 84 años y con el dolor por pensar que dos de sus hermanos y su madre, fallecidos, no podrán vivir ya este posible hallazgo, se ha mostrado extrañada con que "nunca" antes de esta investigación se hubiera hablado abiertamente de la existencia de este paraje como posible destino para los represaliados.

"Me alegraría", ha resumido, convencida de que para cerrar las heridas "antes hay que curarlas", en referencia a la memoria histórica y los desaparecidos que aún se encuentran en las cunetas.