El PSOE y la diversidad de la izquierda: historia y presente

La situación política en el seno de la izquierda en los últimos años supone una novedad para los españoles acostumbrados al papel hegemónico del PSOE, una posición surgida en las elecciones de 1977, corroborado por las de 1979, y llevada al casi monopolio con la mayoría absoluta de 1982, para luego ir confirmándose, tanto en las victorias como en las derrotas electorales, hasta la crisis general evidente ya a partir de 2011, y la irrupción de otras fuerzas, como Podemos, Compromís, o el más reciente de Más País.

El PSOE consiguió su objetivo de alcanzar la hegemonía en la izquierda gracias a su adaptación a la nueva situación sociológica española y al intenso apoyo del socialismo europeo, frente a los comunistas, sin olvidar el fracaso del republicanismo progresista clásico. El voto de izquierdas se concentró en unas viejas siglas, que demostraban la persistencia en la memoria de las mismas, aunque con mujeres y hombres nuevos, que relevaron a la generación anterior con planteamientos harto distintos. Los esfuerzos de IU con Anguita, en aquella polémica sobre la supuesta pinza, en realidad nunca supusieron un peligro para los socialistas.

Pero esa hegemonía cuasi absoluta socialista era desconocida en el pasado. En las elecciones de la Segunda República los socialistas fueron la principal fuerza política de izquierdas en coalición o en solitario, en las victorias y en las derrotas, pero los partidos progresistas republicanos siempre tuvieron muchos votos y escaños. Recordemos, en este sentido, la pujanza de los radical-socialistas al comienzo de la República, y luego de Izquierda Republicana.

El protagonismo del comunismo y de otras fuerzas de izquierda en la guerra civil, así como del primero en el antifranquismo, a pesar de que se ha exagerado mucho sobre el supuesto retraimiento socialista después de la contienda, reafirman el hecho de que el universo de la izquierda española siempre fue muy rico, y eso que no hemos citado la impresionante fuerza social del anarcosindicalismo desde comienzos del siglo XX hasta el final de la guerra civil. Que el PSOE desarrollara una voluntad de victoria electoral contundente o de protagonismo en el seno de la izquierda no significaba que sus dirigentes no fueran conscientes de la diversidad. Por otro lado, una vez que se superó la primera etapa histórica socialista, muy obrerista y profundamente alérgica a la confluencia con los republicanos por considerarlos defensores del orden económico y social burgués, se tendió a la confluencia con los mismos, eso sí, ante la magnitud de la crisis del sistema político (Conjunción Republicano-Socialista) o ante un enemigo común muy fuerte (Frente Popular). Aunque tampoco debemos obviar los intensos y extremadamente duros debates internos sobre esta cuestión de la colaboración en la época de la Dictablanda, y al caer el Gobierno del Bienio Reformista.

Hoy, por otros motivos, vinculados a la profunda crisis económica, social y política que, además, golpeó duramente al PSOE como a toda la socialdemocracia europea, vuelve a existir esa pluralidad en la izquierda. Bien es cierto que también se ha superado una primera etapa sobre la supuesta desaparición del PSOE, o sobre el famoso “sorpasso” por parte de Podemos. Pero, ¿las izquierdas a la izquierda del PSOE, han entendido esto último?, y ¿se ha superado en el seno del PSOE la dinámica del pasado reciente sobre su vocación hegemónica?, ¿tiene esto algo que ver con lo que ha pasado estos meses?

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.

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