La postimagen del actual socialismo

El concepto de “postimagen” se deriva del fenómeno producido cuando uno mira directamente al flash de una cámara fotográfica o a cualquier otro dispositivo que emita bastante iluminación. Al dejar de mirarlo no sólo no vemos bien durante un período de tiempo, sino que vemos en nuestro campo de visión una figura fija similar al contorno del dispositivo que nos ha iluminado. La figura que se visualiza después de una exposición a alguna fuente de luz es lo que se denomina postimagen y se puede observar tanto con los ojos abiertos como con los ojos cerrados. Aunque ya no exista.

Lo que muchos militantes ven en “su” socialismo es la postimagen de la campaña de Pedro Sánchez durante las primarias para recuperar la Secretaría General del PSOE. Recordemos aquellos puños en alto y el entusiasmo al cantar las estrofas de “La Internacional”. Sí, para las almas desconfiadas, pueden consultar las imágenes en la Red, que para eso está. Excepto, tal vez, si los equipos de Iván Redondo, asesor que se remunera con los fondos que toda la ciudadanía paga con sus impuestos, no los han borrado.

En aquella heroica road movie que recorrió todo el territorio con recursos escasos, no como el coste del jet privado que utiliza ahora, o la inaceptable utilización de los medios oficiales para formular mensajes partidistas, el espíritu más auténtico del socialismo histórico produjo la marea que lo repuso al frente del partido.

Tal fue el entusiasmo, que la nueva dirección del PSOE tuvo que evitar que en el plenario del 39 Congreso llevado a cabo en Madrid en 2017, se votase aquél domingo 18 de junio, la enmienda que pedía convocar un referéndum para instaurar la Tercera República. Una propuesta que Juventudes Socialistas consiguió sacar adelante en la comisión del partido con 98 votos a favor frente a 69 en contra, pero que la organización juvenil acabó retirando tras tensas negociaciones con el equipo de confianza del secretario general. 

El nuevo texto que se elaboró, sólo recogió superficialmente los “valores republicanos” del PSOE. Esta fue una redacción basada en los eufemismos que han caracterizado a este gobierno, en comparación con la enmienda original, que decía: "El proyecto de futuro para España es avanzar hacia la tercera República. Una sociedad libre, justa, donde todos los ciudadanos sean iguales ante la ley, y donde todos tengan los mismos derechos, pasa por un proyecto republicano para nuestro país. Por lo tanto, los socialistas trabajaremos políticamente para alcanzar la tercera República Española como un proyecto plural, democrático, social y ciudadano. Para ello, proponemos un referéndum donde el pueblo español pueda decidir su forma de Estado". Quedaba clara la contundencia del auténtico socialismo.

Fue Jediael Álvarez Dompablo, miembro de las Juventudes Socialistas quién redactó la enmienda. Entonces, antes de ser retirada, el proponente afirmó: “Esperamos que se apruebe y que el proyecto de Pedro Sánchez pueda estar vinculado a lo que nosotros proponemos desde Juventudes Socialistas. Estamos seguros de que tendrá mayoría. Estamos convencidos”. En esas tensas negociaciones para lograr la marcha atrás de las Juventudes Socialistas se implicaron José Luis Ábalos, Carmen Calvo y Adriana Lastra. Tres de los principales rostros de aquella nueva dirección del PSOE. Fueron ellos quienes consiguieron que los jóvenes retirasen la enmienda al estar convencidos que si el plenario votaba, ganaba la república. Eso no lo podían permitir. Esa gente tuvo recientemente a su cargo “producir” el fracaso de las negociaciones para formar gobierno con Unidas Podemos en 2019. Es la lógica de este neosocialismo de la Tercera Vía del PSOE. Es una postimagen del socialismo auténtico. De aquellos polvos estos lodos.

Estamos percibiendo una postimagen del socialismo auténtico que dijo retornar para contraponerse a la perversión de valores progresistas que significó la Gestora. Así, nos están vendiendo una sensación de imagen de un socialismo que ya no existe construido desde la factoría de los asesores de comunicación de la Moncloa.

Hay que evitar seguir encandilando al voto progresista con un espejismo inexistente. La Gestora ha vuelto. Es perverso.

Alberto Vila

Economista y analista político, experto en comunicación institucional.