Estamos solos

Resulta que ahora Sanchez podría pedirle al rey que no le proponga para ser investido. ¿Por qué? Porque no quiere ser presidente del Gobierno con los votos (o abstenciones) de Podemos y de ERC. O sea: teniendo los apoyos suficientes para poner en marcha un gobierno va a frenarlo y obstaculizarlo para provocar así unas elecciones donde se supone que obtendría una mayoría suficiente para no necesitar los apoyos de aquellos.

Parece preferir el apoyo de la derecha. O tampoco. Una ya a estas alturas puede esperarse cualquier cosa.

Lo que desde luego queda claro es que a Sanchez le debe compensar tener un país bloqueado para intentar pescar en el río que está revolviendo. Una irresponsabilidad, un desprecio a los votantes (de la opción que sea), un escupitajo a la democracia.

“Si no sale lo que quiero, rompo el tablero”. Así no funcionan las pautas que todos debemos darnos. Repetir elecciones sería una decision lamentable. Y Sanchez no debería volverse a presentar después de haber sido absolutamente incapaz de entender la situación y respetar los resultados. Forzar un resultado electoral a base de aburrir al electorado, sabiendo que probablemente la abstención suba un millón más es tramposo. Es forzar la democracia para romperla. Es pretender decir que esto es democracia cuando es un timo.

Han conseguido desmovilizar a la sociedad: ya nadie sale a protestar; nadie se organiza, nadie plantea luchas cívicas por objetivos colectivos. Y esto también hay que agradecérselo a Podemos: que fagocitaron el 15M, lo hicieron suyo y metieron la indignación dentro de una estructura de partido, dentro de las instituciones para acabar jugando el juego que venían a tumbar.

Viene una crisis económica fuerte. Estamos en una crisis democrática, judicial, de legitimidad y de respeto al sistema. La ciudadanía está absolutamente debilitada y tiene pinta de ser solamente el principio. No tenemos ganas de perder tiempo ni energía para intentar cambiar las cosas porque tenemos la sensación de que no se pueden cambiar. Y eso es gracias a estos tipos que hacen lo que les da la gana pasándose por el forro (del abrigo) el mandato de las urnas.

También es cierto que a estas alturas nosotros no mandamos nada. No hay realmente claro un mandato que emane de las urnas porque nadie se siente aludido y nadie tiene claro para que le votan, porque todo está ya tan viciado que no hay por donde cogerlo.

Todo este tinglado se desmorona porque ya ni siquiera disimulan. La última es ver a Podemos pidiéndole al rey que se encargue de mediar en democracia. Lo que faltaba por ver. Nadie plantea en serio que el rey debería sobrar aquí. Y es un tema serio, de raíz y urgente. Porque de ahí emana todo lo demás: un sistema absurdo, falso y tramposo que ya no puede seguir disimulando.

En fin, que el panorama es desolador. Porque ha quedado claro que les importan más sus cuotas de poder que nuestros problemas. Y les mantenemos ahí para que pasen de nosotros sin disimular. Es realmente triste. Es realmente desolador. Necesitamos una clase política respetuosa con nosotros, con ellos mismos.

Necesitamos gente que no se quede pegada al sillón de por vida. Necesitamos que la gente tenga ganas de meterse en el embolado que supone entrar ahí y ponerse a limpiar sin ser comidos por el sistema. Y ya, lo sé, no hay ganas ni mucho margen para que nadie pueda ganarse el respeto que ya no queda.

Y esto son malas noticias para la ciudadanía. Estamos solos.

Abogada.