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¿España avanza?

En fechas próximas conoceremos la propuesta que desde el PSOE quieren plantear para formar gobierno. Tienen hasta el 23 de septiembre para conseguir los apoyos necesarios, porque de lo contrario, habrá que convocar elecciones para el 10 de noviembre.

Hasta la fecha, por lo que hemos visto este verano, parece quedar bastante claro que es necesario un cambio de estrategia, una actitud distinta a la que hemos podido apreciar durante las negociaciones para la investidura.

La falta de transparencia en las negociaciones no ha ayudado en absoluto para que el ciudadano medio pueda hacerse una idea de lo que realmente ha sucedido. El enfrentamiento entre PSOE y Podemos ha sido bochornoso para los votantes progresistas, dejando una sensación amarga donde lo último que importa es echar carreras en quién ha tenido más o menos culpa. Hemos visto que en realidad, en el fondo, ninguno de los dos ha tenido realmente clara la necesidad de salir adelante y colaborar. En mi opinión, Podemos ha hecho más gestos generosos, se ha esforzado más por intentar hallar un punto de encuentro mientras el PSOE ha puesto todas las trabas posibles (además de filtrar documentos manipulados, cosa que deja mucho que desear por parte de quien debemos esperar juego limpio y actitud ejemplar). Es necesario que desde el PSOE se planteen una actitud más transparente, inclusiva, no sectaria y sobre todo, que no juegue con lo que pueden considerar “ases en la manga”, pues a veces da la sensación de que desde Ferraz preferirían un “cuanto peor, mejor”, al entender que si se repitieran elecciones, saldrían ganando.

Es cierto que en las declaraciones públicas siempre se han mostrado contrarios a repetir los comicios. Lógico, porque decirlo abiertamente sería el colmo. Sin embargo, los datos que ha venido facilitando el CIS, así como otras empresas del ámbito de la demoscopia, es que si se repitieran las elecciones el PSOE ganaría escaños, Podemos se desplomaría y los independentistas también sufrirían pérdidas. Con los datos que se han venido vaticinado se contaría con un millón más de abstenciones, comprensibles por el hartazgo que está produciéndose en gran parte de la sociedad española, que se ve frente a las urnas por cuarta vez en cuatro años, además de pagar con sus impuestos cada “fiesta de la democracia” (unos cien millones de euros, tirando a la baja). Como también es cierto que el discurso de los de Sánchez ha querido dejar ver que si se bloqueaba la investidura, y no quedaba más remedio que convocar nuevas elecciones, la culpa era de Podemos, mensaje ciertamente tramposo, puesto que quien ha puesto todas las pegas habidas y por haber han sido precisamente los del puño y la rosa.

Llegados a este punto en el que el reloj ya marca las últimas horas antes de que den las doce y la carroza se convierta en calabaza, desde el PSOE se ha cerrado ya la puerta a un gobierno conjunto con los morados. Hablan ahora de sentarse y acordar puntos programáticos. Y lo harán en base a un documento que se presentará en los próximos días, actualizando el que ya se presentó “España avanza”. Se han incorporado las propuestas que provienen del activismo social, fruto de las reuniones que Sánchez ha mantenido durante el verano con distintas organizaciones y colectivos. Este documento se ofrecerá a todas las formaciones políticas con representación parlamentaria, intentando así encontrar los puntos para la negociación con el Partido Popular y con Ciudadanos.

Por su parte, desde la formación naranja, ante la desaparición de su líder, Alberto Carlos Rivera, no se esperan gestos en positivo hacia la propuesta del PSOE. Consideran que manteniéndose firmes, pugnando por liderar la oposición, pescarán en río revuelto (y se preparan así para unas posibles elecciones). Sin embargo, hay algo que quizás desde Ciudadanos no han sabido leer: la mayoría social está cansada de la confrontación, la valoración de nuestros políticos es nefasta y hay una crisis económica a punto de llegar. Tratar de sacar rédito de la bronca política puede ser la tumba que entierre a los naranjas, como ya le pasó en su día a UPyD. El establishment está cada vez más lejos de Inés y Alberto Carlos, y se prevé que las derechas deban unirse para tratar de plantear una suma alternativa. Si ese frente no se presenta como una alternativa respetuosa, dinámica y propositiva, es posible que se asfixie en su propia bilis.

Estamos a las puertas de un otoño intenso: razones más que de sobra para llamar a la calma, al diálogo, a las decisiones consensuadas y propositivas. De lo contrario, en próximas fechas podremos sentirnos cuesta abajo y sin frenos. Y dudo que esa sea la manera de “avanzar” de la que habla el PSOE en su “paper”.

Beatriz Talegón

Abogada.