Dar cuenta de sí mismo

Hay un libro de Judith Butler que se titula Giving an account of oneself, que traducido en español es Dar cuenta de sí mismo. En este trabajo la filósofa estadounidense trata el tema de la identidad, sin embargo, no es el cometido de este artículo explicar en profundidad las tesis de este libro. Sin embargo, me gustaría rescatar una idea que expone Butler: uno da cuenta de sí mismo cuando se produce una interpelación. Dicha interpelación puede venir de otro (una persona, una institución, una ley, etc.) y pregunta sobre algo concreto de nosotros. Este escrito, desde su más modesta posición, pretende interpelar a la Vicepresidenta del Gobierno y Secretaria de Igualdad del PSOE, Carmen Calvo Poyato.

He sentido absoluta vergüenza al escuchar sus declaraciones en la Cadena SER en un tono macarra amenazando con multar al Open Arms. Pues, ¿sabe qué le digo? Múltelos. Tenga el valor de cumplir la amenaza y verá cómo responde la sociedad civil. Habrá manifestaciones en las calles y, también, habrá muchas bajas de militantes del PSOE. Parece que a veces se nos olvida qué es el socialismo o qué es ser de izquierdas. Hay una definición muy fácil y sencilla de socialismo: socialismo es que no haya nadie que tenga tanto como para poder poner de rodillas a nadie y no que no haya nada que tenga tan poco como para verse obligado a ponerse de rodillas delante de nadie. Ser de izquierdas es, en definitiva, tener tripas; mirar el mundo con el corazón y pensar en soluciones con la cabeza. Quien tenga tripas y corazón no puede decir que igual multa a quienes ayuda a las personas que se mueren ahogadas en el Mediterráneo porque huyen del horror en el que están sumergidos sus países de origen. Esas personas son gente arrodillada que no tiene que estarlo.

La respuesta a esto puede ser previsible: “es que el barco no está en condiciones, hasta ellos lo dicen”; “es que todo el mundo tiene que cumplir la legislación vigente”; “es que Open Arms no tiene permiso para rescatar gente”, etcétera, etcétera. En ese caso yo les digo, pues ya hay que tener poca vergüenza -por no decir algo más sonoro- para que quienes tienen los barcos en condiciones, la legislación de su parte y los permisos no muevan un dedo por el drama que se está viviendo en el Mediterráneo. Contestaciones personales al margen, también viene bien recordar que el Artículo 98 del Convenio de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar ratificado en 1982 dice lo siguiente:

“Todo Estado exigirá al capitán de un buque que enarbole su pabellón que, siempre que pueda hacerlo sin grave peligro para el buque, su tripulación o sus pasajeros:

a) Preste auxilio a toda persona que se encuentre en peligro de desaparecer en el mar;

b) Se dirija a toda la velocidad posible a prestar auxilio a las personas que estén en peligro, en cuanto sepa que necesitan socorro y siempre que tenga una posibilidad razonable de hacerlo;

c) Caso de abordaje, preste auxilio al otro buque, a su tripulación y a sus pasajeros y, cuando sea posible, comunique al otro buque el nombre del suyo, su puerto de registro y el puerto más próximo en que hará escala.”

Teniendo esto en cuenta, es fácil concluir que la multa tiene un carácter absolutamente indecente e inmoral. También sería producente conocer la opinión de la exministra socialista Matilde Fernández, que es presidenta de ACNUR en España, sobre las palabras y el tono de su compañera Carmen Calvo. Insisto, penalizar la solidaridad en una cuestión de tal trascendencia y emergencia me parece, ya no sólo contrario a los principios y valores de la izquierda y el socialismo, sino a lo que significa la propia democracia. Me parecería obsceno penalizar la solidaridad en un contexto en el que los Gobiernos y organismos competentes estuviesen actuando como deben, pero es que, encima esa acción y compromiso de los responsables no aparecen por ningún lado.

Se me vienen a la cabeza también las viñetas tan aplaudidas del ya fallecido Forges, que tuvo a bien incluir en muchas de ellas una coletilla, “no te olvides de los refugiados”. Pues parece que se nos olvidan, y con ellos y ellas, se nos olvidan también nuestros principios. La defensa de unos valores y unos principios abstractos no tienen sentido si la práctica no es coherente con ellos.

Carmen Calvo ha dicho también en la citada entrevista en la SER que el Presidente y el Gobierno han actuado con coherencia ayudando al Open Arms. Perdóneme, pero sólo faltaba. ¿Que no hay nadie que haga nada? De acuerdo, no lo hay. ¿Que España por sí misma no puede hacerse cargo en exclusiva de la crisis humanitaria en el Mediterráneo? De acuerdo, no puede hacerse cargo sola. Ahora bien, si nadie hace nada, lo mínimo que se puede esperar de un Gobierno que se dice progresista y europeísta es ayudar a quienes salvan vidas y no multarles. Basta ya de tonos mesiánicos y paternalistas en política que lo único que hacen es vender como buenos a unos y malos al resto, sin admitir la crítica y desterrando los maravillosos matices grises que hay entre el blanco y el negro.

Por todo lo que he expuesto aquí, si bien ha sido con poco detalle y breve -el tema da para una saga de tratados- creo que es motivo suficiente para pedir, sino la dimisión, sí explicaciones de la señora Calvo. Si bien el desenlace en esta ocasión va a ser mejor del que nos podíamos esperar en un primer momento, las declaraciones de la Vicepresidenta no son todo lo progresistas y democráticas que cabría esperar. Además, como no es la primera polémica que ha levantado, creo que sería un buen ejemplo el dar explicaciones ante la ciudadanía. La rendición de cuentas no es un castigo ni un escarnio público, es más, es todo lo contrario, pues es algo democrático que permite matizar, explicar y, si es necesario, rectificar.

No quería hablar de ello, pero es inevitable. Mientras esto pasa, PSOE y Podemos se siguen tirando los trastos a la cabeza por un pacto de gobierno. Sigan fomentando ustedes el hastío entre sus votantes y el electorado, que ya verán qué bien le va a quienes menos tienen y más dificultades encuentran en su vida cuando Arrimadas sea ministra en un gobierno presidido por Casado y compartido con Abascal, ya verán.

Ironías al margen, el partido de Abascal ha registrado una denuncia en contra de Open Arms por favorecer la inmigración ilegal. Esto no es ninguna broma. Puede que ustedes, señores Sánchez e Iglesias, se jueguen el prestigio del sillón y la imagen ante la militancia de los partidos que lideran. Por su parte, el pueblo, se juega su libertad. Por favor, no nos avergüencen ni nos fallen.