Los experimentos y la indignación

El 6 de noviembre de 2014 Iñaki Gabilondo aventuraba en uno de sus editoriales audiovisuales, para el Grupo PRISA, lo siguiente: “Hoy habría que elegir entre el experimento Podemos de Pablo Iglesias, el experimento no podemos de Rajoy y el experimento ya veremos el de Pedro Sánchez."

Desde entonces, pueden consultarlo en las hemerotecas, fonotecas y videotecas, los arquitectos de la Transición aún no se han resignado a que esta España ya no desea proseguir aceptando la voluntad del genocida Francisco Franco. Aquello de dejar todo “atado y bien atado”.

Gabilondo reflejó en aquél editorial la situación. En cualquier caso, mucho me temo que no imaginaba el alcance de la actual disrupción. Los poderes herederos, a saber aristocracia, iglesia, militares y empresariado, se sienten incómodos por ser expulsados de su zona de confort. En ese listado, cómo se observa, no cuento a los partidos políticos diseñados para el bipartidismo cómplice. Aquél experimento funcionó hasta el 15M. Recuérdese que el grito unánime era contrario a los partidos políticos establecidos. No a la política, sino a la incompetencia de esas organizaciones para resolver los problemas de los ciudadanos. Esa frustración derivó en indignación. Una indignación que fue imprevista por los integrantes del statu quo. Una indignación que en la actualidad se está incrementando con resultados imprevistos. Qué se lo pregunten a Sánchez y a su entorno, fiel defensor de la solución bipartidista que quiere imponerse a la realidad plural de España.

En cualquier caso, lo cierto es que siguen vigentes los tres experimentos anunciados por Gabilondo: “… el experimento Podemos de Pablo Iglesias, el experimento no podemos de Rajoy (en la actualidad, del llamado trío de Colón) y el experimento ya veremos el de Pedro Sánchez."

Los esfuerzos del experimento de Sánchez por perpetuar el statu quo de la Transición, apoyado por los barones de la Gestora, la monarquía y el poder económico, son de tal nivel, que amenazan con modificar el artículo 99 de la Constitución para forzar el propio espíritu representativo de la Constitución. Todo vale.

Parece que la desconfianza de Unidas Podemos hacia Sánchez, no hacia la militancia socialista, tiene fundamento. De allí, que estén dispuestos a modificar su propio “experimento podemos”, y sumarlo al “experimento ya veremos” de Sánchez. De allí la insistencia en ser coalición.

El “experimento no podemos” del trío de Colón, se basa en que la decepción incremente el abstencionismo de la izquierda. Contrariando al CIS de Tezanos, tanto Rivera como Casado resisten en la confianza de sumar. A la vez que hacen oídos sordos a las presiones desde los poderes herederos del franquismo, para aceptar la opción de abstenerse en el próximo intento de investidura.

Estamos en tiempos de mentiras, mientras no se dota a las áreas de protección y prevención de la violencia de género. Mientras se continúa desmantelando la sanidad. Mientras se prosigue financiando la enseñanza religiosa en desmedro de la pública. Mientras se mantiene una reforma laboral que sigue profundizando la brecha e incrementando la pobreza. Mientras se anuncia desde las profundidades del gobierno en funciones que se regresará al denominado Pacto de Toledo, lo que siempre ha sido una mala noticia para jubilados y pensionistas. En ese foro siempre se pusieron de acuerdo la derecha con el socialismo neoliberal de la tercera vía. La banca quiere gestionar esos cuantiosos fondos.

Todo, mientras se incrementa el gasto militar en una cuantía suficiente para atender las otras necesidades ciudadanas. Frustrante. Indignante.

Se hacen necesarios tiempos de movilización.

Economista y analista político, experto en comunicación institucional.