La consistencia del liderazgo

  • Escrito por Javier del Amo Martínez
  • Publicado en OPINIÓN

Ada Colau ha anunciado que va a proponer una consulta a las bases de su partido para ver si pacta con Esquerra Republicana o con el PSC. Ella se muestra favorable a un acuerdo con el PSC y, sin embargo, está decidida a consultar. Las consultas a la militancia pueden ser interesantes, sin embargo, tal y como se están planteando me parecen un tanto fútiles. ¿Qué les pasa a los líderes políticos? ¿Han dejado de tener criterio y establecen su juicio en función de lo que opina la mayoría? Por continuar con el ejemplo, si Ada Colau es favorable a un pacto con los socialistas, ¿por qué consulta a las bases si prefieren pactar con ERC? Lo lógico sería, en este caso, consultar sobre un acuerdo firmado con el equipo del socialista Collboni para ver si el programa de gobierno resulta atractivo a las bases o debe de tratar de modificarse algo.

Nadie duda de que los liderazgos políticos actuales son débiles y este ejemplo me parece muy relevante para entender esta cuestión. Parece que se olvida que el buen líder es el que pone a las bases detrás de sí, no el que se pone delante de las bases. Dicho de otro modo, un líder político debe de tener criterio propio y debe defenderlo, incluso, si es contrario a la opinión mayoritaria de sus bases. Si este fuera el caso, debe de establecerse un debate serio entre las distintas opiniones dentro del partido y resolverse votando. En ese sentido, me parece un tanto inquietante que una persona que aspira a ser alcaldesa de Barcelona pueda sentirse cómoda pactando tanto con el PSC como con ERC.

Ambas son formaciones con muchas discrepancias y, no parece aventurado adivinar que los pactos serían bien distintos. Ada Colau, tiene en su mano, además, conservar, a la espera de lo que ocurra en Madrid, una de las dos grandes “alcaldías del cambio”. No es poca cosa teniendo en cuenta el momento de flaqueza que está viviendo Podemos. Iglesias necesita grandes apoyos ahora y, conservar, como mínimo, Barcelona en la senda “del cambio” será fundamental.

Por otro lado, también cabría plantearse otra cuestión, ¿para qué se consulta si se tiene ya una preferencia? Podría contestarse que para obtener un respaldo claro. Yo, prestaría atención, también, a la otra cara de la moneda: se pone en un brete a la militancia. La situación de que cualquier dirigente de cualquier partido político consulte a las bases una decisión ya tomada (con quién pactar, quién debe ser candidato, etc.) pone a los integrantes de ese partido en una encrucijada. ¿En qué sentido? Pues en el de que una decisión de tanta trascendencia ya tomada (o ya señalada la preferencia) puede no ser compartida por las bases, que tendrán que elegir entre desautorizar a la cabeza de su partido con el consiguiente escarnio público para el líder en cuestión; o bien renunciar a aquello que creen mejor para cerrar filas en torno a los responsables del partido. Ambas decisiones conllevan un precio y una renuncia, y ambas son igualmente válidas, pero es una decisión a la que ningún conjunto de militantes debería de hacer frente.

Si los líderes de los partidos políticos evitasen este tipo de consultas carentes de fundamento y de trasfondo, éstas tendrían utilidad e interés. De hecho, proponer consultas de utilidad e interés es una obligación de las personas que ostentan el liderazgo político de los partidos que, además, refleja su grado de responsabilidad.

Me gustaría finalizar retomando el caso de la ciudad de Barcelona. El pacto de los comunes con los republicanos supondría la pérdida de la alcaldía para Colau. ¿Es esta una consulta seria, útil y de interés o una consulta con poco fundamento? Todo el mundo podría opinar, pero la verdad a esta pregunta que sólo puede darla una persona.

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