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Vinieron

Para no ser mudos, hay que empezar a no ser sordos. Eduardo Galeano

El Ayuntamiento es la administración más cercana a la ciudadanía y es el lugar en el que las decisiones políticas se convierten en acciones cercanas al día a día. Las Autonomías nos pillan un poco más lejos, pero no cabe la menor duda que la coordinación entre ellas mejora la vida de quienes allí vivimos.

El objetivo de la política debe ser mejorar la vida de las personas.

Sin embargo, este objetivo puede dar muchas vueltas. Los pactos en determinados Ayuntamientos no van en esa dirección. El papel, que todo lo soporta, nos indica de forma trasparente una serie de medidas de consenso que a su vez ocultan las que de verdad muestran el camino que se va a seguir. La violencia machista, se renombra como violencia intrafamiliar. Esta puede ser la primera pista.

Vuelvo a Eduardo Galeano: La palabra política se ha manoseado tanto que significa todo, y no significa nada. Hay determinadas formaciones políticas, que están perfectamente definidas con esta frase. Defienden una cosa y practican la contraria. Pretenden hacernos creer que el aceite se diluye en el agua, que se puede defender la igualdad caminando del brazo con quienes la desprecian.

Después de las elecciones tengo la sensación de que las urnas no han penalizado la injusticia, no han penalizado la corrupción, la desigualdad… ¿Por qué? No consigo responder con claridad a una pregunta cuya respuesta debería darse tras una reflexión colectiva. No existe un factor único, no existe una responsabilidad única, pero sí existen datos que nos deberían llevar a formular una manera de pensar, plantear y trabajar en la que potenciemos lo que funciona, modifiquemos lo que pueda mejorarse y renunciemos a lo que no tiene sentido mantener. Con ética y trasparencia.

No puedo disimular, y lo he intentado, la tristeza que me producen los resultados en Madrid. Están dispuestos a solucionarnos los problemas, quienes los han creado y mantenido. Pero esto ha ocurrido porque la democracia ha decidido que así sea. En esta democracia hay una parte importante de nuestra sociedad que no ha participado. No es que no haya votado (que tampoco) es que no ha participado porque son invisibles. La hemos invisibilizado en el espacio activo de la política y les han visibilizado como sujetos culpables de su situación. Los pobres culpables de su pobreza. Los parados culpables de su paro y las mujeres maltratadas culpables de su maltrato.

Tampoco puedo disimular la pena, cuando veo que los lugares más castigados de mi ciudad han seguido siendo los más castigados. Nos dijeron que confiásemos, que nos esforzásemos, que tuviésemos paciencia… el tiempo ha pasado. Parece que no debimos tener tanta paciencia. Ni hemos puesto demasiado esfuerzo a pesar del trabajo realizado. Ni hemos sido suficientemente capaces de llegar a aquellos espacios que desde hace años no llegamos. La brecha de desigualdad también es política.

La política no puede convertirse en algo ajeno. No puede desprenderse de la ideología, de la capacidad crítica de pensamiento, de lucha, de convicción, de participación, de ética y de defensa de los valores que cada una tenga. No puede desprenderse de la calle. Debe reducir la dependencia de los despachos.

Deseo que las nuevas corporaciones municipales mejoren la vida de las personas. Lo deseo sinceramente, porque me consta que en el ánimo de la mayoría está esa intención. Lo que ya no tengo tan claro es que todas entendamos lo mismo, ni que utilicemos las mismas herramientas.

Vinieron. Ellos tenían la Biblia y nosotros teníamos la tierra. Y nos dijeron: “Cierren los ojos y recen”. Y cuando abrimos los ojos, ellos tenían la tierra y nosotros teníamos la Biblia. Eduardo Galeano.

Encarni Pámpanas

Psicóloga.