La grieta y los equilibrios

Quieren profundizar en las reformas laboral, financiera, fiscal y previsional. Esto, en el lenguaje neoliberal, significa proseguir con el desmantelamiento de un sistema de distribución equitativa. En definitiva, seguir ampliando la grieta de la desigualdad entre las minorías que controlan los mercados y la gran mayoría de las personas que siguen ensanchando la excusión. En cualquier caso, la mitad más pobre de la humanidad, 3.800 millones de personas, vio disminuir su riqueza en un once por ciento. Un poco menos de la mitad de la población mundial subsiste con menos de $ 5.50 por día: una tarifa escolar o factura médica para evitar la pobreza extrema.

Pero esta grieta extrema y creciente entre ricos y pobres no es un accidente. Es el resultado de un modelo de decisiones políticas tomadas por los gobiernos en su gestión. La aplicación de sobre cómo los gobiernos aumentan y gastan nuestros impuestos es la causa de la grieta. Por ejemplo, ver cómo los impuestos a la riqueza se han reducido o eliminado en muchos países ricos y apenas se implementan en los países empobrecidos. En 2015, solo cuatro centavos de cada dólar de los ingresos fiscales recaudados provinieron de impuestos sobre la riqueza, como la herencia o la propiedad. España no es ajena a esta realidad.

Porque gobernar significa lograr equilibrios. Esa relación entre los que generan recursos y la recompensa que reciben por ello es cada vez más inequitativa. Ahora que ingresamos en un período sin elecciones a la vista, o eso parece, nos veremos en el escenario de la política real. En el que las dificultades de las personas no se resolverán con sonrisas y estados emotivos de apoyo a discursos irreales. En suma, ha llegado la hora de ver lo que nos toca.

Transcribo, del “VIII Informe sobre exclusión y desarrollo social en España 2019”, de Cáritas, unos párrafos que confirman el sentido de mi análisis: “Desde el inicio de la crisis de 2007 hasta hoy hemos observado e investigado a través de nuestros informes de coyuntura cómo ha ido evolucionando el eje integración–exclusión en nuestra sociedad. Hemos seguido sus elementos estructurales y llamado la atención sobre la fragmentación social sobre la base de un debilitamiento de los derechos sociales. Hemos testado la reconfiguración del empleo y los mecanismos familiares como soportes básicos de la inclusión. Todo ello en un contexto donde no se han creado nuevas políticas públicas que hayan impactado en la reducción de la exclusión social de una forma importante y suficiente. Donde se ha dejado al albur del mercado de trabajo y la resistencia de las familias, principalmente, los mecanismos para la inclusión. La contienda política subyacente, donde diversos ciclos electorales se han desarrollado de forma convulsa y con escasa capacidad para el diálogo, ha desplazado la cuestión social a los márgenes del debate. Paralelamente, la polarización social, que ya detectábamos desde hace años en los aspectos materiales de la inclusión, se ha trasladado a los elementos identitarios y de carácter cultural, generando una nueva dificultad que no beneficia a las personas en mayor situación de exclusión. No huimos de este nuevo reto, al que dedicaremos partes sustanciales de nuestro trabajo.” (https://caritas-web.s3.amazonaws.com/main-files/uploads/sites/16/2019/05/Informe-FOESSA-2019-completo.pdf )

En estas circunstancias la política de gestos, o el control mediático, no resultará suficiente. Se avecinan crisis internacionales que afectarán cada rincón de la Tierra. Puede también que se vuelvan a dar escenas callejeras de protesta que hagan que el gobierno no estime derogar la Ley Mordaza. Tampoco que se aboque a una reforma del Poder Judicial. A convertir al Ministerio Fiscal en una institución que sea útil a la defensa de los derechos de los ciudadanos. Porque sin Justicia independiente no hay posibilidad de articular un modelo progresista que consiga esos equilibrios en los esfuerzos y las recompensas, que aportan y reciben los agentes económicos que actúan en España.

Parece ser que en las escuchas del caso en que se investigan los pagos al PP por parte de la constructora OHL, Villar Mir (figura destacada en la toma de posesión anterior del ministro Ábalos), queda en evidencia que esta parecía ser una práctica generalizada. Véase: "Para tirar por la calle del medio necesito dos cosas: darle un cierto gusto a mis jefes y tienes que contar con 400.000 euros para las europeas del PP. Yo soy un equilibrista, necesito darle cierto gusto a todo el mundo". Esto fue dicho por José Luis Almazán, a la sazón exdirector del puerto de Melilla y exmiembro de la ejecutiva del PP en dicha ciudad autónoma, al exdirector de Zona de Obra Civil de la constructora OH, Paulino Hernández. El magistrado interviniente solicita información detallada de los expedientes de licitación de 12 obras públicas adjudicadas a la constructora y a su filial Sociedad Anónima Trabajos y Obras (SATO) que supusieron un desembolso a las arcas públicas de 418 millones de euros, según la información recogida en el BOE. Se confirma lo que ya sabíamos. El pool de constructoras, que se dedican además a todos los negocios basados en los fondos de los Presupuestos Generales, se reparten de un modo consensuado con las administraciones todas las contrataciones públicas. Es decir, meten mano en el dinero de todas las personas que habitan este país. Del escándalo de los sobrecostes, verdadera razón y síntoma de la corrupción, poco o nada se ha hecho por los sucesivos gobiernos del Partido Popular y del PSOE. Tal vez sea esa una razón por la que éste último no desee conformar un gobierno de coalición con otras fuerzas políticas.

Estas son verdaderas tramas instaladas en una sociedad corrompida que poco o nada hace para corregir dichas anomalías. Los medios de comunicación de este poder económico no dejarán de poner en marcha la Máquina del Fango, con el fin de evitar que la verdad de la corrupción sea realmente conocida. El statu quo se autoprotege.

Economista y analista político, experto en comunicación institucional.