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Ya está bien

Hoy hemos conocido que tres magistrados (dos hombres y una mujer) dieron un golpe en la mesa hace unos días. Concretamente plantaban cara a sus compañeros por haberse quedado mirando el dedo en lugar de la luna, como podría decirse. En sus votos particulares le sueltan a sus colegas que han querido inadmitir el recurso que Jordi Sanchez presentó ante la decisión por la cual se le castigaba a 30 días sin patio ni actividades recreativas en el centro penitenciario donde se encuentra preventivamente preso.

Vayamos por partes para entendernos.

Durante la campaña electoral de las elecciones del 21 de diciembre de 2018, Jordi Sanchez era candidato a diputado en el Parlamento de Cataluña. Ya estaba en prisión en aquel momento. Atendió a una llamada telefónica y en ella, dio un mensaje que después fue utilizado en campaña electoral.

La comisión disciplinaria de Soto Del Real impuso una sanción a Sanchez por grabar este mensaje. Desde el mismo órgano del centro penitenciario también se decidió imponerle a Sanchez una limitación parcial de las comunicaciones telefónicas con Nuri Guillaumes, extesorera de ANC y diputada de Junts per Catalunya que se encargó de grabar la llamada a través de la cual comunicó el mensaje de campaña.

El martes, 24 de abril, a través de redes sociales, Jordi Sanchez anunciaba que le habían castigado con seis meses de incomunicación con Guillaumes, un cambio de módulo y 18 horas diarias de encierro en su celda.

No era la primera sanción que le caía por algo similar. Instituciones Penitenciarias ya sancionó en diciembre a Sànchez trasladándole de módulo al día siguiente de difundirse un mensaje suyo grabado para el mitin central de JxCat, el viernes 15 de diciembre.

Pues bien: Jordi Sanchez presenta un recurso ante la sanción. Fundamentalmente porque se están violando sus derechos fundamentales. Hay que recordar, por si alguien lo olvida, que a día de hoy no hay condena y por lo tanto sus derechos civiles y políticos son plenos. O deberían serlo.

El pasado 22 de mayo el Tribunal Constitucional contesta a su recurso. Y lo hace inadmitiéndo. ¿En qué se basan? Pues dicen que como lo que se está recurriendo es un acto administrativo, hay 20 días para recurrirlo. Si fuera una resolución judicial, serían 30. Y punto.

Sin embargo le han salido tres votos particulares a sus señorías. Tres “contestones” que han dicho que ya está bien. Se han quejado porque les viene a resultar evidente que en realidad, el TC no quería resolver el asunto en cuestión y ha usado lo primero que ha podido para quitarse el marrón del medio (como se suele decir).

Y como quiera que sea tan descarado el tema, hay y tres magistrados que han debido sentir cierta vergüenza y no han estado por la labor de la mayoría: y esto les honra el doble.

Básicamente han venido a decirle a sus compañeros que esta decisión que han tomado es descaradamente injusta. Porque si hubieran entrado a analizar el caso, habrían tenido que darle la razón a Sanchez. Y como no querían dársela, directamente se agarran a lo que sea para invalidarlo.

Así con todo. Interpretando las leyes dependiendo de a quien juzgan. Y ya lo reconocen hasta los propios miembros del TC. No hay seguridad jurídica de ningún tipo. Sin poder estar tranquilos ante la administración de justicia:¿qué nos queda en un supuesto Estado de Derecho?

Ya es hora de golpes en la mesa. Como apuntaba en una interesante entrevista el juez Elpidio Silva, es momento de poner fin a la farsa que está suponiendo todo lo que vemos (si conseguimos verlo). La democracia depende de que demos cientos de miles de golpes en la mesa.

Ante todas y cada una de las cosas tan graves que están pasando. Es deber cívico. Es por el bien de la mayoría.

Beatriz Talegón

Abogada.