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Candidaturas del futuro

Cuando tras seis meses envueltos en campañas, Autonómicas, Generales, Locales y Europeas, entre mítines, actos sectoriales, repartos de programas y todo tipo de mercaderías, depositamos el pasado domingo nuestros votos. Hay dos cosas que han quedado claras, el fortalecimiento, la expansión y la consolidación del voto socialista y el declive del voto popular.

Los datos de las Elecciones Generales del 28 de Abril y los de las europeas, Autonómicas y Municipales del 26 de Mayo lo demuestran y ratifican, De tal manera, que ni los más torpes ni los más listos, ni los más escépticos ni recalcitrantes lo ponen en duda.

¿Quién lo diría? Cuando hace tan solo un año Pedro Sánchez con 84 Diputados presentaba una moción de censura a Mariano Rajoy, la única que ha triunfado en la democracia, y poco antes nadie daba por él, un solo euro, ya que muchos lo habían enterrado antes de que muriera. Y demostró que estaba vivito y coleando, y que como dice en su libro es un resistente.

No voy a hacerles un análisis de los últimos resultados, porque en estos días se han hecho cientos, diría que miles constatando la realidad, y queriendo ir más allá de los datos, Por tanto estarán ustedes cansados y saturados. Así que a otra cosa mariposa, y miremos hacia adelante.

Corría el año 2069. Habían pasado cincuenta años. Atrás habían quedado guardados en el baúl de la memoria los viejos recuerdos de personajes que amenazaban el mundo con apretar el botón nuclear, como Trump, Putin y Pak Pong-ju. Todo un disparate que nos había quitado el sueño tantas noches.

En España, allá por 2019, por segunda vez Pedro Sánchez había sido investido Presidente del Gobierno, sin que Pablo Iglesias ocupara ningún Ministerio ni nos diera lecciones magistrales sobre lo que debíamos hacer pero él no hacía. Casado, Rivera y Abascal continuaban haciendo de las suyas elevando a los altares del poder a los perdedores siguiendo aplicando y exportando el método andaluz.

Tras medio siglo, y como los tiempos pasan velozmente, todo había cambiado de forma significativa. La política y los políticos eran de otra madera y apariencia. Parecían humanos pero no lo eran, hablaban y decían cosas, y sus discursos políticos sonaban a música celestial y provocaban ilusiones, zarandeándonos e invitándonos a la mesa a participar.

Eran humanoides de acero inoxidable. Eran robots... La robótica tras haber revolucionado con sus automatizaciones , sus múltiples funciones y sus interacciones con los sistemas de inteligencia artificial habían sustituido a las mujeres y hombres que años antes nos convencían con sus dotes de retórica , argumentación y dialéctica.

Estaban absolutamente programados para hacer lo que quisiéramos, para no disgustarnos y repetir una y otra vez todo lo que queríamos escuchar y podía agradarnos .Los había manipuladores, pero eran a la carta. Se cotizaban más y eran más apreciados aquellos que en su software tenían más programas y eran capaces de desarrollar más aplicaciones y rutinas.

Se cargaban con una facilidad y limpieza mediante energía solar a través de unos acumuladores que les servían de hombreras y cada cual tenía su voz identificativa cual si fueran humanos. Los había que realizaban todo tipo de cometidos, y los más torpes y primitivos eran monofuncionales y repetían los mismos errores.

Estos candidatos androides iban evolucionando a velocidades vertiginosas y cada vez tenían más posibilidades de actuación y eran más competitivos. Además habían desaparecido los Colegios Electorales con sus mesas, integrantes, interventores y demás personajes y todo el proceso de votación podía hacerse a través internet con claves alfanúmericas de alta seguridad, y utilizando los móviles o maquinas situadas en cada bloque de pisos o área habitada, los llamados puntos electorales, en los que se identificaba al elector por su voz, sus huellas o reconocimiento del iris. ¡Una pasada!

Los robots electores y los que además eran elegibles eran como nosotros, calcados, y daba la sensación de que nada había cambiado, pero todo era distinto. Aunque parecían clones humanos, había algo en su comportamiento de inteligencia artificial que les delataba.

No sé si esas sensaciones eran emocionales o sentimentales. Lo cierto es que eran demasiado perfectos para ser auténticos. Habían muchas profesiones que ya no existían y aproximadamente el 36% del empleo se encontraba en riesgo elevado de desaparición.

Estos candidatos robots intentaban dar alternativa a los administrativos, asesores , inspectores de seguros, , árbitros deportivos, conserjes de hoteles, camareros y camareras ,agentes inmobiliarios , médicos, farmacéuticos , profesores, soldados, periodistas , cocineros, empleados de banca, abogados , camioneros , trabajadores de fábrica , actores cuidadores de ancianos y un largo etcétera en camino de reconversión.

Los Parlamentos y Plenos de las Instituciones eran aburridos por previsibles, pero además porque no había lugar para la iniciativa o la improvisación y todo estaba en el disco duro de aquellos seres entre metálicos y plásticos que tenían respuestas y soluciones para todos.

De pronto se me ocurrió regresar desde el futuro al presente, y pude ver como el Presidente Sánchez se consolidaba con sus estrategias, pactos y coaliciones y se había convertido en el referente más importante de la socialdemocracia a nivel europeo.

Pablo Iglesias continuaba sin enterarse de por dónde va la realidad, no dejaba de mirarse al espejo, y daba clases doctorales a todos y todas sobre lo que debían hacer, y continuaba pidiendo un puesto en el Gobierno, aunque fuera de pipas y chucherías.

Rivera, el líder de CIUDADANOS, había aprendido que si quería poder, debía ejercer de liberal, y ser útil a España , no ir todo el día la mano de Casado y de Abascal , y pactar según el interés general con el PP o EL PSOE, en función de la ciudadanía.

Casado hacia todo tipo de equilibrios para mantenerse, pero tenía los días contados, ya que no creían en él, ni los suyos que lo estaban aguantando a duras penas en un proceso de combustión interna, mientras se empeñaba en ignorar la realidad, colocarse de perfil o mirar para otro lado, en un ejercicio de tancredismo político, que resultaba ridículo cuando intentaba.

Abascal seguía con la misma cancioncilla nostálgica y añeja de recuperar el lenguaje y los símbolos del pasado y las actitudes y los temas de la ultraderecha europea. Todo continuaba igual, ya que frente al pragmatismo del PNV se situaba la cerrazón de los independentistas catalanes.

Estuve tentado de regresar al futuro, pero me dije, “todo en su momento”, y a decir verdad que dudé, y pensé por un momento que algunos de estos líderes del presente eran un desastre, pero no dejaban de resultar divertidos, mientras que los candidatos del futuro podrían ser previsiblemente aburridos. ¿Cómo pactarían? ¿Cuáles serían sus técnicas y estrategias de lograr mayorías estables? ¿Cómo reforzarían sus liderazgos? .Tantas y tantas dudas desde un presente hacia un futuro que hoy nos parece ciencia ficción, pero que quien sabe si no estamos a las puertas de qué suceda. ¿O no? 

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