Que no vuelvan. Elecciones valencia

Los millennials no estaban todavía en los planes de futuro de sus padres y madres cuando el último alcalde socialista salía del Ayuntamiento de Valencia. En ese momento comenzó una década que lo cambió todo, llega al Teatro Principal de Valencia Valenciana: la realidad no es suficiente, con el texto de Jordi Casanovas haciendo un recorrido de lo que supuso en la vida de las mujeres de toda España el crimen de Alcasser, mientras la Ruta Destroy flaqueaba y un político se elevaba como un cohete desde Benidorm.

De aquella Valencia de chistes de paella y corrupción ya sólo nos queda la paella. La corrupción ha salido prácticamente de las instituciones y mantiene ocupados casi al 50% de juzgados de Instrucción de la capital valenciana.

Ahora está claro que los valencianos y las valencianas no pueden permitir que la derecha vuelva y menos si es de la mano de la extrema derecha.

Aquellos que permitieron los sobrecostes de la Fórmula 1, de la visita del Papa, o los auditorios sin acústica: que no vuelvan.

Hay una larga lista de casos de corrupción que rodean al Partido Popular en la Comunidad Valenciana pero no es necesario que nos detengamos a hablar de todos, como no les hizo falta ser corruptos para ser clasistas y cargarse la igualdad de oportunidades y la redistribución de la riqueza, y mucho menos para ser mala persona.

Aquellos que se cargaron la Sanidad hablando de cómo sus amigos gestionan mejor los centros públicos, escondieron la cabeza cuando años después se terminó pagando por habitante y no por enfermo ... siguiendo la lógica del neoliberalismo de su bolsillo. Estos que no vuelvan.

Los que apostaron por la educación concertada condenando a miles de hijos e hijas de familias de trabajadores a estudiar en barracones, mientras las obras de la escuela pública no acababan nunca y se firmaban sobrecostes que nadie vio reflejados en las calidades. Los que subieron las tasas universitarias y devaluaron la Formación profesional permitiendo que sólo los hijos de los ricos llevarán corbata. Mejor estos que no vuelven.

Cientos de empresarios de la construcción pidieron mano de obra sin cualificación para hacer los hoteles más altos del mundo y los balnearios más grandes que se pudieran, animaron a que las aulas se quedaran vacías y nuestra Comunidad fuera la campeona en fracaso escolar , estos que no le hicieron un contrato digno a toda una generación e hipotecaron el futuro y la sostenibilidad de nuestro litoral, que tampoco vuelvan por favor. Pero sin querer hacer un repaso exhaustivo, nos demostraron que además de ladrones y de corruptos, eran malas personas. No podemos olvidar que se quedaron con millones de recursos destinados a los más desfavorecidos de otros países mientras los voluntarios en cooperación se jugaban la vida en el Tercer mundo.

Y no olvidaremos por mucho que lo hayan intentado, que 43 personas perdieron la vida una mañana por el simple hecho de coger el metro de Valencia. Que no vuelvan los que dieron orden a la Radio-Televisión Pública de no informar, que no vuelvan los que recortaron en seguridad, que no vuelvan nunca más los que cambiaron el nombre a la estación de metro de Jesús pensado que así podríamos seguir adelante con nuestras vidas y olvidar que aquella mañana se perdieron madres, padres, parejas e hijos.

La clase trabajadora de Valencia, la gente corriente que sube una persiana todos los mañanas, que lucha horas tras la barra de un bar o que, por ejemplo, se mete debajo de un coche con las manos sucias de aceite de motor, no se merece que le digan a sus hijos que son menos que nadie y que no pueden ir a la Universidad, hacer una FP o montar un negocio propio.

Y no es sólo que no se merece que no vuelvan los ladrones ni el fascismo, además es que está en sus manos, fuertes de trabajar (y con las uñas bien arregladas), el voto que puede dar aire fresco a la ciudad de la luz y de la cultura, a la ciudad diversa de mujeres libres que es Valencia.

Sería de justicia que una joven del Cabanyal que luchó contra los recortes de la derecha y se hizo abogada en un mundo de hombres para denunciar la corrupción del Ayuntamiento de Valencia, el próximo domingo, fuera nuestra alcaldesa.

Politóloga por la Universidad Complutense de Madrid.