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La opinión publicada y la memoria

“Nunca se miente tanto como antes de las elecciones, durante la guerra y después de la cacería.”

Otto von Bismark

El ejercicio del periodismo se basa en una relación tácita entre el periodista, su medio, los lectores y las fuentes. En la relación entre el periodista y su fuente es necesario a veces recurrir al micrófono cerrado. Pero este siempre debe ser explícitamente acordado y respetado. Pero, sobre todo, procurar la verdad. Esa es la línea roja a no traspasar. Por ello, no quedó claro para los españoles la verdadera razón de la inclusión de la monarquía desde que se pudo escuchar, y ver por una filtración, el off the record de la entrevista a Adolfo Suarez por parte de Victoria Prego. Personaje este cada vez más cerca del antiperiodismo. En esa ocasión, el fallecido ex presidente dejó en evidencia el manto de oscuridad que ha imperado sobre nuestras raíces democráticas. Desde entonces, la manipulación para sostener la mentira que la Opinión Publicada en España ejerce sobre la Opinión Pública, parece haber sido la mayor operación de acción psicológica desde la transición. En tal empeño se han invertido recursos sin límites. Se han cooptado a todas las huestes de escribidores necesarias para ocupar los espacios mediáticos. Esto supuso contar con la complicidad de la alta dirección de buena parte de las instituciones. Además de la obvia colaboración de los que administran las creencias, las finanzas y las fuerzas de seguridad.

Sólo así fue posible que se opacasen las víctimas del genocidio franquista hasta hace pocas fechas. La mayoría de la ciudadanía española carecía de la información actualizada de semejante ocultamiento. Un programa de la Cadena Ser, el “A vivir que son dos días” de Javier del Pino, junto con un equipo de periodistas ejemplares, lleva desde hace tiempo una labor de recuperación de esa memoria necesaria para tener un futuro como sociedad. También se explica el ofrecer una carta de naturalización a un partido claramente anticonstitucional y definidamente antidemocrático como Vox, por parte de los mencionados directa o indirectamente en la denominada “Cloacas del Estado”. La gran tarea de Patricia López en Público, es un hito en el periodismo de investigación un tanto diferente al que nos hicieron creer se llevaba a la oportunamente desaparecida “Interviú”. Los medios que son difusores de presuntas noticias que afectan a determinadas figuras “molestas” al poder, no son otra cosa que alcahuetes bien remunerados. Pero no periodistas. La justicia, como debe ser, lo comprobará.

El combate contra el opacamiento de la corrupción política, empresarial e institucional, es uno de los capítulos de esta labor que los integrantes de la Máquina del Fango tratan de minimizar. En los procedimientos judiciales están buena parte de los nombres que se han doblegado a los favores de esos terroristas económicos. La desaparición de los escándalos que la monarquía ha protagonizado es otro caso. Se argumenta que es por el bien de España. La apropiación del patrimonio nacional por parte de la Iglesia Católica, con una avaricia desmesurada, que no es precisamente una organización que carezca de medios para llevar a cabo su labor pastoral, es otro caso. Algunos se preguntan cuánto les cuesta a los españoles el sostenimiento del grupo Cope, Radio María, y la publicidad para poner la cruz en la casilla de la Iglesia. Va siendo hora que los cultos sean financiados por su feligresía. Pero de esto no se habla. Tampoco de la resistencia que la Iglesia Católica ofrece para el esclarecimiento de las fosas de los represaliados. Una consulta al conjunto de la ciudadanía sería la solución para respaldar al gobierno que afronte esta recuperación.

En todos estos asuntos se minimizan las consecuencias de tales perversas acciones. Se quitan de las portadas de los medios. Se suplantan por noticias o fakes de otras realidades externas. Pero, aún en estos casos, se habla de Venezuela pero no de Yemen. Se acusa a Irán, pero no a Israel por el exterminio de los palestinos. Todo con Eurovisión mediante. Podríamos decir que la Unión Europea es a la política lo que Eurovisión es a la música. Esta edición se llevará a cabo a unos cientos de kilómetros de los mayores guetos que actualmente existen en el mundo. Todos parecen ver ello como natural mientras en el Mediterráneo siguen muriendo cientos de personas.

¿Hasta cuándo seguiremos manteniendo sólidas las bases de una sociedad que parece haberse cimentado sobre mentiras?

“La primera pequeña mentira que se contó en nombre de la verdad, la primera pequeña injusticia que se cometió en nombre de la justicia, la primera minúscula inmoralidad en nombre de la moral, siempre significarán el seguro camino del fin.”

Václav Havel

Alberto Vila

Economista y analista político, experto en comunicación institucional.

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