SUSCRÍBETE

Bella ciao o la banalización de la izquierda

La izquierda ha perdido buena parte de su épica. Para ejemplo Pedro Sánchez que cerraba sus actos en las primarias para recuperar la secretaría general del PSOE con el puño en alto y cantando La Internacional. La ultraderecha, en la que incluyo a Ciudadanos, junto al conmocionado Partido Popular y las legiones de Vox, sí tienen épica. Aunque hueca. La tienen. Aunque no los votos suficientes. En Madrid, zona del Pardo, alcanzaron el 37%. Esta canción alcanza una grandísima difusión en los 60`s sobre todo durante las manifestaciones obreras y estudiantiles de 1968. A comienzos de los años 70, el conjunto chileno Quilapayún grabó también una versión del tema, que alcanzó gran popularidad. Su contenido revolucionario marcó el ambiente cultural del gobierno de Salvador Allende y la Unidad Popular, derrocado luego en 1973 por el general Pinochet mediante un golpe de Estado.

Para los no informados, la canción titulada de tal manera, es un himno reivindicativo y antifacista, del que deberíamos recordar sus orígenes y su razón de ser. Al parecer, la melodía ya se tocaba en 1919, tras el redescubrimiento de una melodía yiddish registrada en Nueva York por Mishka Tziganoff, un acordeonista klezmer de origen ucraniano. En cualquier caso, su sentido reivindicativo durante la lucha de los partisanos italianos contra la ocupación nazi, es un hecho. Sobre todo en la región de Emilia, entre los Apeninos bologneses y las zonas de la República Partisana de Montefiorino. Esta versión de la Resistencia tomaba, en la parte textual, la estructura del canto "Fior di tomba" y "Picchia picchia la porticella". Antes de conocer la melodía klezmer se creía que la música, de autor desconocido, se relacionaba con la melodía de un canto del siglo XIX de las trabajadoras de los arrozales padanos, sin embargo cabe aclarar que esto se trata de un falso histórico como definitivamente lo demuestra Cesare Bermani: la versión Bella ciao de las trabajadoras de los arrozales había sido compuesta en el año 1951 por Vasco Scansani di Gualtieri, mientras que la versión de la Resistencia fue, obviamente, anterior.

Una mattina mi son svegliato,

o bella, ciao! bella, ciao! bella, ciao, ciao, ciao!

Una mattina mi son svegliato,

e ho trovato l'invasor.

O partigiano, portami via,

o bella, ciao! bella, ciao! bella, ciao, ciao, ciao!

O partigiano, portami via,

ché mi sento di morir.

E se io muoio da partigiano,

o bella, ciao! bella, ciao! bella, ciao, ciao, ciao!

E se io moio da partigiano,

tu mi devi seppellir.

E seppellire lassù in montagna,

o bella, ciao! bella, ciao! bella, ciao, ciao, ciao!

E se io moio da partigiano,

tu mi devi seppellir.

E seppellire lassù in montagna,

o bella, ciao! bella, ciao! bella, ciao, ciao, ciao!

En este contexto se observa cómo la expresión "bella ciao" indica el deseo de reposar en la montaña en caso de la muerte en los combates contra el invasor. Su sentido es de fuerte compromiso antifascista.

A los grandes revolucionarios y sus ideas, las clases dominantes los sometieron a constantes persecuciones, “acogieron sus doctrinas con la furia más salvaje, con campañas de mentiras y calumnias”. Después de alcanzar la secretaría general se intentó desactivar esa simbología. Se relega a segundo plano, tergiversando el aspecto transformador de sus acciones, de sus conceptos revolucionarios, y hacen pasar a primer plano el relato de “la razón de Estado”, ensalzan lo que es, o parece ser, aceptable para los sectores dominantes. Esto ha pasado con el contenido de las fechas y los acontecimientos históricos, que rememoran importantes logros de las clases oprimidas. Ejemplo claro lo constituye el “1º de Mayo”, que se ha intentado por todos los medios vaciarlo del contenido de lucha, de reclamos, que tuviera en su origen, como “Día de Lucha Internacional de la Clase Obrera”. Como también ha sucedido con “La Internacional”, que se ha tratado de ocultar, o borrarlos de la historia. Pero la militancia de izquierdas del mundo la han cantado en los momentos más difíciles, en las barricadas, en los frentes de batalla, en las cárceles mientras eran torturados, frente a los pelotones de fusilamiento, en las guerras, en las manifestaciones, en los actos. Desgraciadamente no todos los militantes saben sus letras, algunos incluso tienen hasta una cierta vergüenza de cantarlos, pero en ciertos países son verdaderos símbolos de lucha.

En estas fechas de verbenas por la España interior, en concreto en Galicia, las grandes orquestas la incluyen en sus repertorios. La pregunta es si ese tratamiento sirve para que este himno antifascista, sea conocido por el gran público, se difunda, y la gente sepa su historia, o si es una forma de banalizarla, vaciarla de su contenido de lucha. “Bella Ciao”, fue, es y será un himno de lucha antifascista, contra el capitalismo y contra todo tipo de dictaduras. Para que la cantemos en cada huelga, en cada manifestación, contra los planes de ajustes.

En la España actual o se está con el modelo neoliberal que nos trajo hasta aquí, apoyándose en los diputados de Ciudadanos, o se cumple con la idea del “voto útil” del modelo de la izquierda, para transformar la sociedad en un mundo mejor.

Recuérdalo el próximo 26M, cuando vuelvas a votar. Que no te engañen.

Alberto Vila

Economista y analista político, experto en comunicación institucional.

Banner 468 x 60 px