¿Y ahora qué?

Hay algunas organizaciones económicas internacionales de las que uno, generalmente, espera pocas sorpresas, pero hace unos cuantos días me sorprendió leer que la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico que agrupa a una treintena de países, entre los que se encuentra el nuestro) instaba a los gobiernos a actuar para defender a una clase media en recesión y con dificultades.

El neoliberalismo que suele dominar los criterios de organizaciones como la OCDE, el Fondo Monetario Internacional, y hasta los bancos centrales, sitúa sus posicionamientos bastante lejos de los criterios que defendemos las organizaciones sindicales de clase. De ahí la sorpresa.

Pero resulta que ese posicionamiento es el resultado de un informe en el que la OCDE detecta que la clase media se ha reducido en la mayoría de sus países miembros, que sus ingresos medios son apenas más altos que hace diez años (0.3% por año), un tercio menos de los ingresos promedio del 10% más rico de la población. Una brecha de desigualdad de la que ya avisamos las organizaciones sindicales internacionales que se produciría como consecuencia de las políticas que se estaban practicando. España es el único país donde la práctica totalidad de la población que ha dejado de ser clase media (3,7%) ha pasado a ser clase baja (3,6%).

Lo que viene a decir el informe, en resumen, es que los empleos precarios –con peores sueldos y más inseguros- están sustituyendo a los empleos tradicionales; que uno de cada cinco hogares de ingresos medios gastan más de lo que ganan; que la vivienda se lleva un tercio de la renta disponible cuando en los años noventa era un cuarto.

¿Y ahora qué? Pues ahora, dice la OCDE que deben extenderse el seguro social y la cobertura de la negociación colectiva para los trabajadores no estándar (tiempo parcial, temporales, autonómos); que debe mejorarse el acceso a los servicios públicos de alta calidad para garantizar una mejor cobertura de protección social; que debe alentarse desde los gobiernos el suministro de viviendas asequibles; que los impuestos sobre la renta deben ser más progresivos y justos.

La propuesta número cinco del decálogo que UGT y CCOO hemos presentado para que sea tenido en cuenta por los partidos que se presentan a las elecciones generales del 28 de abril, aboga por impulsar políticas sociales y de lucha contra la pobreza, y resulta muy pertinente para el debate tener en cuenta el estudio del que hablo.

Necesitamos derogar la reforma del artículo 135 de la Constitución que se hizo en 2011 y dejar de vivir sometidos a las leyes del déficit para vivir según las leyes de la dignidad y del sentido común. Hay que establecer en la Constitución un suelo de gasto social, y establecer una prestación de ingresos mínimos que amplíe la acción protectora de la Seguridad Social y garantice ingresos básicos a quienes carecen de empleo y han agotado todas las prestaciones. Y todo lo que dice la OCDE, también.

Pepe Álvarez

Secretario general de la UGT.