¿De verdad queremos?

El 28-A vamos a decidir si a las mujeres se les van a respetar sus derechos o van a regresar a un pasado en blanco y negro y a ser tratadas como seres de segunda categoría. Recuerden aquella afirmación de Pablo Casado cuando dijo que había que explicarles bien a las mujeres lo que llevaban dentro cuando se quedaban embarazadas.

En plena campaña para las Elecciones Generales del 29 de abril hay que reflexionar sobre lo que realmente nos jugamos votando a según qué partidos o dejando de ir a votar.

Muchas veces hay quien quiere asimilar las campañas electorales a una especie de festival para que creamos que, en el fondo, todo es una comedia, que todos son iguales. Que lo único que buscan es permanecer en unos cómodos sillones desde los que enriquecerse y vivir la vida sin trabajar a costa del contribuyente.

Casualmente, o no, esa visión de las campañas y de la política en general siempre proviene de los sectores de la derecha, que siempre han intentado devaluar la democracia para conseguir que las personas con más necesidades se desanimen y dejen de participar. La participación activa de las clases populares siempre ha sido una gran amenaza para los que siempre han tenido el poder. Y es que en este país las derechas siempre han pensado que tienen que estar permanentemente en el poder por derecho de cuna y les molesta profundamente cada vez que la izquierda gobierna. Entonces comienza una campaña por tierra, mar y aire en contra de los líderes, de las políticas y se cuestiona siempre la calidad de la democracia que ha permitido semejante distorsión en el plácido acontecer de su historia secular de privilegios y desmesuras siempre a favor de unas élites poco o nada comprometidas con el progreso de España y mucho con el suyo propio.

Lo hicieron con Felipe González, con Zapatero y, ahora, con Pedro Sánchez porque en el fondo no estamos hablando de festivales de globos, carteles, actos públicos y fiestas.

Estamos hablando de algo muy, demasiado, serio. Del futuro de millones de personas, que depende de cada voto que se deposite en las urnas el día 28. Porque ese día vamos a decidir si a las mujeres de este país se les van a respetar sus derechos tan merecidamente y trabajosamente conquistados o van a regresar a un pasado en blanco y negro y a ser tratadas como seres de segunda categoría. Recuerden aquella afirmación de Pablo Casado cuando dijo que había que explicarles bien a las mujeres lo que llevaban dentro cuando se quedaban embarazadas.

Estamos hablando de los parados de más de 50 años que necesitan una mayor protección frente a un futuro para ellos muy incierto y que este gobierno les ha empezado a dar. Hablamos de nuevas generaciones que necesitan una educación de calidad y unas becas dignas para que todos puedan acceder a las mismas oportunidades apoyadas por unas políticas de vivienda pública para facilitarles su emancipación.

Hay que mejorar la sanidad y reducir las listas de espera, regular la eutanasia para garantizar una muerte digna a aquellas personas que sufren más allá de toda razón. Nuestra gente mayor necesita proteger su derecho a unas pensiones dignas a las que han contribuido con muchos años de esfuerzo y los trabajadores a un salario mínimo decente.Hay que luchar contra el cambio climático e impedir los impuestos al sol de la derecha para dejar una Tierra habitable a nuestros descendientes.

Willy Brandt decía: “Permitir una injusticia significa abrir el camino a todas las que siguen”.

Si de verdad queremos luchar por la justicia, el día 28 tenemos que ir a votar para que Pedro Sánchez continúe al frente del gobierno de España.

Miembro del Comité Federal del PSOE, delegado especial del Estado en el Consorcio de la Zona Franca de Barcelona y licenciado en Biología por la UAB. Fue alcalde de Terrassa entre 2002 y 2012, primer secretario del Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC)entre 2011 y 2014, diputado del Parlament de Catalunya y miembro de la Comisión Ejecutiva Federal del Partido Socialista Obrero Español (PSOE). A lo largo de su carrera profesional ha desarrollado distintos cargos de dirección como presidente del consorcio Localret y presidente del Fons Català de Cooperació al Desenvolupament. En 2013 la Fundación City Mayors lo incluyó en la lista de los mejores alcaldes del mundo.