BOLETINES
TV

La razón de la fuerza o la fuerza de la razón

Esta es la cuestión. El “ser” o el “no ser”. La democracia plena no es una ficción. Es un modo en el que los ciudadanos pueden ejercer derechos que se contienen en la “norma de las normas”. Esa norma es la Constitución. Esa que es aludida pero poco leída. Esa que se incumple. Aquella que se utiliza como pretexto para que medren a su sombra los parásitos que nada tiene de demócratas. Los que se lucran al amparo de privilegios preconstitucionales. Esta gente que se autodenomina constitucionalista obliga al conjunto a que subvencionen sus fueros. Este Estado que debe ser ejemplo de honestidad puede incurrir en comportamientos inadecuados bajo el amparo de una inimputabilidad que deja en evidencia su incoherencia. Ese Estado ha optado por poner en marcha políticas basadas en la razón de la fuerza en lugar de aplicar la modalidad constitucional de la fuerza de la razón.

Todo tiene causas. Así la razón de la fuerza se aplica en la cuestión catalana. Fuerza originada en el art.155. Artículo que siguiendo la trazabilidad de su génesis jurídica le permitió a Hitler apropiarse de todo el poder en Alemania. No hay casualidades. Sólo causas y efectos. En cualquier caso debemos convenir que cuando se inicia este derrotero no hay marcha atrás. Los mensajes que se suceden no pueden más que incrementar la tensión. En esa dinámica cualquier disparate parece razonable. Armas para todos. Toros para todos. Misas para todos. Educación para minorías. Sanidad pública desmantelada. Ancianidad y niñez desamparadas. Regreso a la Caridad. Vuelta de los dogmas. El alquiler de vientres o el robo de bebés. El Cuento de la Criada.

Atiéndase a los mensajes. Tienen ese hilo conductor. Intimidatorio. Amenazante. Disuasorio. La libertad de pensar es peligrosa. Desmantelemos una educación pública de calidad y subvencionemos una concertada que aliente las vocaciones desaparecidas. Que justifique la barbarie. Acabemos con la pluralidad que edificó a este país. Recuperemos la idea de que sólo ha una cultura que debemos defender. Ignoremos que de norte a sur y de este a oeste en el territorio español la diversidad es incuestionable. Eliminemos la libertad de ser o no religiosa de toda persona. Incrementemos la financiación a la Iglesia. Limitemos la Razón. Incrementemos la Fuerza. Ocultemos el genocidio.

El 18 de julio de 1936 los maestros españoles estaban de vacaciones. No imaginaban que desde ese día se iniciaba a la más terrible persecución de los docentes en España. Los investigadores han escrito que fue el colectivo más castigado por la represión franquista. El motivo era que se les consideraba responsables de haber formado en la sociedad y en las mentes de los alumnos los principios republicanos de libertad y de igualdad. Inaceptable para los que monopolizaban la verdad. Su verdad. En cambio los maestros eran los agentes de la fuerza de la razón. Eso puso en guardia a quienes habían ejercido el control del pensamiento por siglos. La Iglesia Católica y las élites económicas. Las aristocráticas y las militares. Los educadores eran quienes podían crear las condiciones del progreso en los jóvenes españoles. Les daban la capacidad de pensar por sí mismos. El derecho a discrepar. El poder elegir libremente.

El resultado que se logró por parte de los que aplicaron la razón de la fuerza fue contundente y sanguinario. En aquellos años más de 60.000 educadores fueron depurados. Estas cifras las ofrece el profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona Francisco Morente Valero. Llega a ellas en su tesis titulada La Depuración del Magisterio Nacional. Muchas señoritas de las familias adecuadas. Como también muchos curas y algunos militares. Según mencionan algunos estudios hasta 2.500 alféreces. Todo ese conglomerado se hizo cargo de la educación después de la guerra. A los educadores 15.000 fueron expulsados y 6.000 sancionados. Invito a consultar el estudio del que dejo el enlace disponible en la Red. (http://www.todoslosnombres.org/sites/default/files/depuracion_profesorado_publico.pdf)

Las cifras totales del horror basadas en estudios serios se estiman en 160.000 víctimas mortales entre 1936 y 1945. Más de 2.000 fosas comunes y por encima de los 100.000 desaparecidos. Esos que el nuevo gobierno andaluz sigue ignorando. Unos 600.000 procesados por cortes militares. Estos no incluyen a los ejecutados. En 1940 había más de 20.000 presas políticas. También 150.000 exiliados permanentes. Sépase que 9.000 ciudadanos pasaron por los campos nazis de exterminio. De ellos 5.000 nunca regresaron. Pero otros miles por los campos de concentración en España que se abrieron por todo el territorio. Miles y miles de personas que vieron cómo los ganadores les robaban sus posesiones en virtud de los derechos de los vencedores. Decían que era un nuevo orden social.

Ahora los apóstoles de la razón de la fuerza niegan estos hechos. Pues depende de tu voto evitar que retrasen el reloj de la Historia. Apoya a la fuerza de la razón para evitarlo.

“Cuando la barbarie triunfa no es gracias a la fuerza de los bárbaros sino a la capitulación de los civilizados.” Antonio Muñoz Molina

Alberto Vila

Economista y analista político, experto en comunicación institucional.