Autopoiesis y política en España

“Los seres vivos son redes de producciones moleculares en las que las moléculas producidas generan con sus interacciones la misma red que las produce.”  

“Transformación en la convivencia” Maturana

Es ilustrativo informarnos acerca de este proceso. La definición de autopoiesis o autopoyesis, se deriva del griego, que significa “a sí mismo”, “creación, producción”, es un neologismo propuesto por los biólogos chilenos Humberto Maturana y Francisco Varela en 1973 para definir la química de auto-mantenimiento de las células vivas. Este término designa la cualidad de un sistema capaz de reproducirse y mantenerse por sí mismo. Una descripción breve, sería decir que la autopoiesis es la condición de existencia de los seres vivos en la continua producción de sí mismos. Según Maturana y Varela, son autopoiéticos los sistemas que presentan una red de procesos u operaciones, que los definen como tales y los hacen distinguibles de los demás sistemas, y que pueden crear o destruir elementos del mismo sistema, como respuesta a las perturbaciones del medio. Aunque el sistema cambie estructuralmente, dicha red permanece invariante durante toda su existencia, manteniendo la identidad de este. Los seres vivos son en particular sistemas autopoiéticos moleculares, están vivos solo mientras están en autopoiesis. Desde entonces, el concepto ha sido también aplicado en los campos de la Sociología. Esta propiedad “autopoiética” de los sistemas de producirse a sí mismos, define el “acoplamiento” de un sistema a su entorno.

Luego de esta aproximación a la biología, siempre me tienta pensar que no todas las estructuras orgánicas responden de la misma manera.

Podemos no es un partido, es un movimiento. Esto le supone una diversidad mayor que las demás opciones políticas. También que su “tono muscular” sólo se mantendrá si no decae la intensidad del debate interno. Los hechos son que sus inscriptos siempre opinan con sus votos acerca de cuestiones determinantes. Hasta la fecha, la campaña de Unidas Podemos, de baja intensidad, se la llevan a cabo los líderes de las otras opciones, más la aceitada maquinaria mediática y digital, que las corporaciones empresariales y religiosas que rigen los destinos de este país llamado España desde la muerte del genocida Francisco Franco, proclaman de modo coordinado. Véase el rapapolvo que Antonio Ferreras, un fiel servidor de las tesis de Florentino y Planeta, le dio un referente de los analistas como es Javier Díaz Aroca, ya hastiado de la manipulación del conductor de “Al Rojo Vivo” este viernes 1º de marzo.

Ciudadanos, el Partido Popular y Vox, son estructuras monolíticas concebidas para responder a los intereses de sus inversores. Eso se aprecia en sus decisiones. La energía que suponen los recursos financieros, tecnológicos o mediáticos, los nutren. Maturana afirmaba que, aunque un sistema autopoiético se mantenga en desequilibrio, es capaz de conservar una consistencia estructural absorbiendo permanentemente la energía de su medio. Al igual que la célula y los seres vivos, los sistemas autopoiéticos tienen la capacidad de conservar la unión de sus partes e interactuar con ellas. Los sistemas autopoiéticos son autónomos, lo cual los hace un sistema cerrado, que se autorregula continuamente.

El ejemplo del PSOE es más complejo porque, pese a tener una estructura también muy jerárquica, la acción de sus militantes puede ser transformadora, aún en contra de sus financistas. El caso Sánchez es claro. Estos sistemas políticos están abiertos a su medio porque intercambian materia y energía pero simultáneamente se mantienen cerrados operacionalmente, pues sus operaciones son las que los distinguen del entorno. No obstante, son autónomos en sus operaciones debido a la capacidad que tiene cada sistema de reaccionar y amoldarse según los estímulos que inciden desde el medio. Ello se observa con la metabolización de la reaparición impúdica del ideario franquista, apoyada por la cúpula eclesiástica, sin que la estructura de organizaciones como el Partido Popular asuma responsabilidad histórica alguna. Si pensamos como se mantienen las estructuras de los poderes del Estado, puede encontrarse la explicación para su mantenimiento.

La muerte de un ser vivo por ejemplo puede ser considerada como la disrupción de la autopoiesis ya que la pérdida de las constantes vitales puede resultar de mecanismos interruptores endógenos o exógenos. En cualquiera de los dos casos, el sistema autopoiético no puede compensar más los efectos disfuncionales de esos mecanismos. Lo apropiado es que sí los pueda compensar ya sea influyendo al entorno o transformándose internamente. Entonces, el mantenimiento de un organismo social corrupto puede mantenerse indefinidamente, excepto que pueda interrumpirse la impunidad que lo permite. Sólo un Poder Judicial independiente, no sometido al poder político, como es la situación actual, puede interrumpir las condiciones que permiten la existencia de los corruptos.

La aparición de partidos que enarbolan la violencia como relato puede ser el alimento de organismos sociales que desean perpetuarse aunque propongan la represión como sistema. Eso no es democracia. Tampoco lo son aquellos que se caracterizan por su ubicuidad ideológica, pactando a derecha o izquierda, sólo con la finalidad de llegar al poder para defender a sus financiadores. Esto debe cortarse dentro de las reglas del juego de la participación ciudadana. El voto puede ser el medio disruptivo para cortar el paso a la pérdida de libertades.

De ti depende.

Alberto Vila

Economista y analista político, experto en comunicación institucional.

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