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Manuel de la Rocha: Sapere Aude

Este artículo no pretende ser la crónica del acto de presentación de la precandidatura de Manuel de la Rocha para ser elegido candidato socialista a la alcaldía madrileña porque ya ha sido contado por los medios de comunicación. Pretendemos resaltar tres aspectos, entre los muchos que se podrían comentar, que a este articulista le parecen harto interesantes por las razones que vamos a exponer.

En primer lugar, Manuel de la Rocha ofreció un vibrante discurso en el contenido y en la forma, un discurso de una izquierda en el que se combinaron principios clásicos y, diríamos, casi eternos de la misma, como es el de la igualdad, pilar irrenunciable para un socialista, con otros más modernos o que están vinculados con nuestra actualidad, en relación con el urbanismo femenino, la lucha contra la contaminación, y la necesidad de tender puentes con todas las izquierdas en un momento de giro brusco de la derecha hacia posiciones muy extremas y de confluencia entre las formaciones que defienden esos principios, y también con mención expresa a la necesidad de que los progresistas de este país acudan a las urnas el próximo 28 de abril.

Pero también la forma del discurso es importante. En estos tiempos de verborreas fáciles y huecas, de insultos como únicos argumentos para enfrentarse a un contrincante político, de oratorias muy huecas basadas, además, en un nulo o interesado desconocimiento de los temas, de nuestra historia, y de las reglas de la democracia, escuchar un discurso enérgico, bien modulado, con argumentos, con guiños, con intenso respeto hacia contrincantes internos, siempre compañeros y compañeras, pero también hacia fuera, es un alivio, es hasta un placer, es un ejercicio de pedagogía política de un maestro de la política, de la lucha antifranquista en la juventud, de la gestión y administración de lo municipal y autonómico, de la defensa de los trabajadores y de la representación parlamentaria, sin olvidar su intenso compromiso con la memoria democrática. Los que menos sabemos, los que tenemos un compromiso menor, inmersos en nuestras obligaciones aprendemos de su discurso político, de sus gestos, de su compromiso de décadas y de la frescura de sus formas y maneras. Contenido y forma, por lo tanto.

La segunda cuestión que me llegó profundamente tendría que ver con su análisis de la situación de Madrid. Preocupado por el horror de la especulación urbanística y por la contaminación que nos mata, nos rebeló algo que me hizo irme con el pensamiento, como historiador que es uno, al Madrid de fines del siglo XIX y principios del XX, y que pensaba que no existía en nuestro presente. En la capital, la esperanza de vida ahora mismo no es igual si naces en los distritos del norte que si lo haces en los del sur. Madrid sigue manteniendo la secular diferencia entre un Norte y un Sur, en un ejercicio intolerable de desigualdad, a pesar de tantos avances. Un alcalde, un equipo de gobierno municipal no pueden solamente gestionar servicios, tienen que tener un compromiso claro con el cambio social, con la lucha contra esa desigualdad persistente e intolerable. Manuel de la Rocha nos recuerda el poder transformador de la política, una seña de identidad socialista ineludible, y que no puede disfrazarse por el creciente interés tecnocrático que vemos por doquier.

Y por fin, cerró el acto con una alusión ilustrada, aunque de origen latino: Sapere Aude, dedicada a los militantes, una llamada a la toma de conciencia de la libertad de los mismos para ser protagonistas dentro de la organización política que, por otro lado, a pesar de algunos desajustes, es la más democrática de todas las existentes en España.

¡Cómo no votar a quien nos recuerda que nos tenemos que atrever a saber, a pensar! Sapere Aude, Manuel de la Rocha.

Eduardo Montagut

Doctor en Historia. Profesor de Secundaria, autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica, miembro del Grupo Federal de Memoria Histórica del PSOE.

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