Desmontando a Göbbels

«Una mentira repetida mil veces se convierte en verdad» Göbbels

El valor de los argumentos no puede estar medido en términos de repetición, sino en términos de realidad, de reflexión y de sentido crítico.

En artículos anteriores he expresado mi preocupación ante el arraigo que tienen determinados mensajes xenófobos, clasistas, machistas entre la población. Entiendo que se sustenten entre quienes siempre han hecho gala de ser así, pero lo que no entiendo es que sean aceptados por quienes precisamente apuestan por el Estado Social, pues serán los primeros en caer en la trampa de estas ideas. Hanna Arendt lo expresa muy bien: la conmoción viene no por lo que hicieron nuestros enemigos, sino por lo que hicieron nuestros amigos* El Estado Social necesita ser reforzado y explicado, al igual que la Democracia, de forma pedagógica.

Los mensajes que lanza el frente nacional compuesto por las tres formaciones que ya conocemos, tienen un marco argumental basado en una mentira simple y reconocible: “Si alguien alcanza un derecho es porque a ti te lo están quitando”. Pervirtiendo la igualdad, comienzan la construcción de un enemigo común: las personas vulnerables.

A estas alturas, no se nos ocurre pensar que la Educación, o la Sanidad, o las pensiones son derechos contrarios a las personas como tampoco nos cuestionamos la ley de dependencia, el matrimonio del mismo sexo, el divorcio, o la interrupción voluntaria del embarazo. Son derechos que en su día (unos más que otros) intentaron frenar con argumentos caóticos que pronosticaban la perversión en masa de la sociedad.

Sin embargo, la realidad fue contundente: El divorcio, el aborto y el matrimonio entre personas del mismo sexo llegó a toda la sociedad. Se divorciaron quienes renegaban de ello (varias veces, incluso) y quienes no; se casaron quienes llevaron la ley al Tribunal Constitucional para anularla y quienes lucharon por ella; y pudieron abortar con garantías en España las mujeres que viajaban a Londres y quienes no habrían podido hacerlo. No se rompió la sociedad porque los derechos nos cohesionaron.

Por eso, es necesario explicar que la Ley contra la Violencia de Género, La Ley de Memoria Histórica o la Ley de Dependencia, no otorga derechos a unas personas sobre otras, sino que es toda la sociedad la que se beneficia, crece en convivencia, en responsabilidad y en igualdad.

Quienes digan que la subida del Salario Mínimo Interprofesional, la inversión en Servicios Sociales o la ampliación del permiso de paternidad de 5 a 8 semanas... elimina derechos, están mintiendo Quienes aseguren que las partidas presupuestarias destinadas al plan de choque para el empleo joven, al sistema de becas para la ayuda al estudio, la reducción del IVA del 10% al 4% en los productos de higiene femenina, la rebaja de impuestos del 25% al 23% para las PYMES que facturan menos de un millón de euros… elimina derechos, están mintiendo.

Cuando nos señalan a las personas inmigrantes, a las mujeres o a los pobres como enemigos, en realidad nos están señalando a cada una de nosotras, a cada uno de nosotros. Su ideología es mantener el poder de forma irracional a toda costa para acabar con el Estado Social. Simone de Beauvoir lo expresó muy bien: El opresor no sería tan fuerte si no tuviese cómplices entre los propios oprimidos. La pedagogía democrática explica que avanzar en políticas sociales es avanzar en derechos; recortar políticas sociales es recortar los derechos. Así de simple. Cualquier razonamiento que diga lo contrario, es mentira.

Tenemos un reto inmediato: diferenciar la verdad y la mentira.

Quien insista en el incremento de denuncias falsas de mujeres, miente. Nos quiere convertir en enemigas.

Quien proponga derogar la Ley de Memoria Histórica por el bien de la sociedad, miente. Mantienen la dictadura, no la reconciliación con nuestra historia. El prior falangista es un ejemplo.

Quien quiere expulsar a los inmigrantes “para que nuestra sociedad prospere”, miente. Son los corruptos quienes han esquilmado los recursos públicos para su beneficio.

Quienes asocian la precariedad laboral a mejoras sociales, mienten. Existen los trabajadores pobres.

Una mentira repetida mil veces, sigue siendo mentira. El Estado Social desmonta a Göbbels

* Hannah Arendt: ¿Qué queda? Queda la lengua materna (conversación)

Encarni Pámpanas

Psicóloga.

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