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Remover las estructuras para cambiar el mundo

Durante una semana, los sindicatos del mundo hemos vivido un congreso histórico de la Confederación Sindical Internacional (CSI). Histórico por varias razones. Por primera vez se enfrentaban dos candidatas a la Secretaría General: Sharan Burrow, la hasta entonces secretaria general, y Susana Camusso, secretaria general del sindicato italiano CGIL, y a la que UGT apoyaba. Finalmente, Burrow se impuso por un 2% de los votos, pero no fue una derrota para Camusso y los que la respaldamos, porque logramos nuestro principal objetivo: remover las estructuras de una joven pero anquilosada CSI y ganar la batalla de las ideas y lograr que fueran aceptados nuestros planteamientos: más sindicalismo para cambiar el mundo.

¿Cómo? A través de fortalecer, promocionar, defender y reforzar la negociación colectiva en todo el mundo, como una de las prioridades de futuro de la CSI, algo que no incluía la declaración propuesta para el Congreso por la compañera Sharan Burrow, donde el derecho y el estado de la negociación colectiva se mencionaba de manera marginal, mientras que ese era el eje de la propuesta de Susana Camusso, junto a fortalecer el sindicalismo para ser protagonista fundamental en la toma de decisiones a nivel mundial y defender mejor los intereses de los trabajadores y las trabajadoras en el mundo, así como la lucha contra la pobreza y la desigualdad y la defensa y promoción de los derechos e intereses de los jóvenes y las mujeres.

Hemos logrado que la resolución critique el papel de organismos como el Banco Mundial, el FMI, la OCDE o el foro de Davos y sus políticas antisociales que se han impulsado contra la clase trabajadora, así como a la descentralización, obstrucción y debilitamiento de la negociación colectiva que suponen esas políticas. Ante eso, hemos reclamado que la CSI centre la defensa de la negociación colectiva como derecho fundamental de las trabajadoras y trabajadores como una de sus máximas prioridades. Un sindicato cuya declaración política no deja claro que reivindica uno de los pilares fundamentales de su acción es un sindicato que no ambiciona una mejora real de las condiciones de vida de los trabajadores.

La candidatura alternativa

La candidatura de Susanna Camusso ha obrado este cambio que necesitamos y todas las enmiendas de UGT fueron aceptadas, como que la voz de la CSI se escuche con mayor fuerza en el seno de la OIT, frente al FMI, el Banco Mundial o la OCDE, que se fortalezca la negociación colectiva como una prioridad de futuro de la organización y nos reforcemos como movimiento sindical mundial a partir de nuestra acción sindical. Confiamos que la CSI vuelva a la senda del sindicalismo de trabajadores y trabajadoras luchando en sus países, en sus centros de trabajo, en las calles y con la negociación colectiva como herramienta para mejorar las vidas de las personas.

Ahora debe afrontar desde la unidad esas políticas. La lucha contra las discriminaciones y violencia hacia las mujeres, la defensa de un modelo socioeconómico sostenible medioambientalmente; la propuesta de alternativas ante las grandes corporaciones económicas, la garantía de que la actividad sindical sea respetada en todos los rincones del mundo.

El congreso de UGT

Estos deben ser objetivos de la Confederación y será uno de los fines a defender por UGT, que forma parte del Consejo General de la organización, durante los próximos años.

Y ese es otro de los hechos de este congreso que lo hace histórico: UGT forma parte de la dirección del sindicalismo internacional a través del Consejo General de la CSI, del que es miembro su secretario de Política Internacional, Jesús Gallego, y porque el congreso ha elegido a dos jóvenes ugetistas para formar parte de la ejecutiva del Comité de Jóvenes y del Comité de Mujeres: a Eduardo Magaldi, responsable de Ruge (la asociación juvenil de UGT), y a Cristina Antoñanzas, vicesecretaría general de UGT, respectivamente.

Los derechos sindicales deben ser una prioridad y UGT trabajará permanentemente en ese objetivo. Y en este sentido, las trabajadoras y trabajadores del mundo deben participar de forma activa en todos los ámbitos y foros políticos globales donde las decisiones afecten la vida y las oportunidades de los trabajadores. Para ello, la CSI debe no solo garantizar esa participación, sino también construir en esos ámbitos una alternativa de peso para poder influir en las decisiones. La CSI debe enfrentar con propuestas alternativas el programa político de las corporaciones económicas, y UGT participará activamente para que sea así.

Libertad para Lula

El 4º Congreso Mundial de la CSI fue el congreso de Lula Da Silva (el ex presidente de Brasil, ex líder del Partido de los Trabajadores y ex secretario general del sindicato CUT, y actualmente en prisión), donde dimos todo nuestro apoyo para exigir su libertad y dar nuestro apoyo a otros muchos sindicalistas de todo el mundo que no podían estar allí porque han sido asesinados, porque están en prisión, porque están en el exilio o perseguidos en sus países. Para ellos toda nuestra solidaridad y todo nuestro apoyo.

Pepe Álvarez

Secretario general de la UGT.

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