SUSCRÍBETE

Involución

«Estamos resueltos a poner fin a la pobreza y el hambre en todo el mundo de aquí a 2030, a combatir las desigualdades dentro de los países y entre ellos, a construir sociedades pacíficas, justas e inclusivas, a proteger los derechos humanos y promover la igualdad entre los géneros y el empoderamiento de las mujeres y las niñas, y a garantizar una protección duradera del planeta y sus recursos naturales”. Estados Miembros de la ONU. Agenda 2030.

La pregunta es: ¿Se pueden cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible sin Democracia?

No creo que la Democracia esté en entredicho, está en evolución constante a través de la participación de la ciudadanía y de los movimientos sociales, está cimentada en los Pilares del Estado del Bienestar, consolidada por la legislación vigente, por las estructuras del Estado, partidos políticos y sindicatos.

Nos entrelazamos desde el Feminismo, desde los Derechos Laborales, desde el Conocimiento, la Educación, la Sanidad, las Pensiones, los Servicios Sociales, desde las formas de vivir en familias, de construir ciudades, pueblos o de avanzar hacia la cura de enfermedades. Construimos Democracia cuando decidimos nuestra forma sostenible de consumir sin agostar, cuando ejercemos nuestro derecho a voto o cuando reivindicamos la palabra. Existe Democracia cuando existe nuestro compromiso de fortalecerla. Existe Democracia en tanto que la Dignidad Humana exista, pero cuando esta dignidad pasa a un segundo plano, la Democracia es superada por la superficialidad.

La Democracia de un país se puede constatar de muchas maneras. Una de las más importantes es impulsar una legislación cuyo objetivo sea “que nadie se quede atrás”. Este es el impulso que dignifica a la persona asegurando sus Derechos y Obligaciones, sin mercantilizarla, respetando su trabajo, el medio en el que se desarrolla y que enriquece con sus aportaciones, respeta su dimensión social, económica y ambiental, con todas las obligaciones que el Estado debe asumir. Y todo esto ocurre desde la Democracia.

Sin embargo, cuando comenzamos a reducir la dignidad de la persona mediante discriminación en cualquiera de sus formas, cuando minusvaloramos el medio ambiente, ponemos en segundo plano los recursos que luchan contra la pobreza, no apoyamos presupuestos sociales, minusvaloramos el derecho al trabajo rebajando salarios a tal extremo que hoy día alimentan la pobreza, estamos devaluando la Democracia cerrando esos canales de participación social.

Cuando los mensajes superficiales se imponen, la Democracia no se dota de contenido que sustente esta construcción equitativa y justa de nuestra sociedad. En este caso, ocurre que los movimientos autoritarios, fascistas y antidemocráticos, construyen su discurso adaptándolo a una sociedad que parece que no encuentra soluciones a sus problemas. De esta manera se rebaja la dignidad humana, se impone una visión violenta que ningunea las estructuras que la sustenta y utiliza esas mismas estructuras para dotarse de poder, entrar en las instituciones y limpiar todo lo que suene a libertad, igualdad, justicia… todo ello con un apoyo social significativo, que utiliza las puertas de la Democracia para extender su mensaje. Algo así como el Lupus donde el propio sistema inmunitario ataca a las células y los tejidos por error.

Para que los Objetivos de Desarrollo Sostenible se lleven a cabo, es condición indispensable que exista Democracia. La evolución hacia un mundo igualitario, sostenible, en paz y con instituciones sólidas sólo es posible desde la Democracia. Construir Democracia debería ser el objetivo de partida de la Agenda 2030, porque cuando la Democracia no existe en un Estado, el resultado es la involución.

Encarni Pámpanas

Psicóloga.

Banner 468 x 60 px