Sería por parte del novio, claro

“Lo más escandaloso que tiene el escándalo, es que uno se acostumbra” Simone de Beauvoir

He iniciado la semana saliendo de mi asombro y desde ayer, entrando en una indignación monumental que espero que se me pase a lo largo de los días.

El domingo 16 de septiembre, el presidente del Gobierno: Pedro Sánchez, fue entrevistado (o lo que sea) por la periodista que está a los mandos de El Objetivo: Ana Pastor. Vaya por delante que la apoyé cuando fue despedida de RTVE por motivos ajenos a la profesión y lo seguiría haciendo pero también hace bastante tiempo que no la sigo porque sus entrevistas no desgranan información, no dan pie a la reflexión y no contemplan el diálogo como herramienta. Son un ataque continuo a la persona con el objetivo falso de recopilar datos para en realidad, medir la capacidad de aguante de la persona a la que colocan enfrente y buscar la superficialidad del titular. Es cierto que algunas tienen su morbo y provocan curiosidad, pero ninguna aporta más información. Ninguna alcanza el grado de interés de las que realiza Iñaki Gabilondo o Rosa María Mateo, por ejemplo. Son entrevistas inmaduras, sin pretensión a entrevistar y sin espacio para la reflexión. Aún así, la he visto en diferido. Y me asombra que teniendo al presidente del gobierno enfrente, en una situación excepcional en España tras una moción de censura, con el primer gobierno feminista de la historia, con política basada en el diálogo y trasparencia, generando planes contra la pobreza, devolviendo la sanidad universal, habiendo sacado adelante la exhumación del genocida, planteando seriamente la reforma de la Constitución… se centre en hablar de temas como una tesis digitalizada y al acceso público en la actualidad que NO está plagiada, que NO es tramposa y que SÍ la he escrito el autor que la defiende en tiempo, forma y esfuerzo (por ejemplo). Para lo único que me sirvió la entrevista fue para constatar que tenemos un presidente que da la cara y tiene claro lo que es gobernar un país sin esquilmarlo.

El martes 18 de septiembre salgo de mi asombro y entro en la indignación con la comparecencia de Aznar en el Congreso. Mintió y supo que lo hizo. Mintió desde el momento que prometió estar al servicio de este país. ¿Cómo es posible que no se le denuncie? El artículo 502 del Código Penal castiga con "prisión de seis meses a un año o multa de seis a doce meses" a quien "convocado ante una Comisión parlamentaria de investigación faltare a la verdad en su testimonio" ¿Cómo es posible que se le permita desfachatez en sus intervenciones? Sólo le faltó poner los pies encima de la mesa.

¿Cómo es posible que se le permita la falta de respeto hacia las instituciones de las que él ha formado parte? Quizás porque nunca lo hizo, las utilizó en su beneficio personal junto a quienes eran parte de su red. ¿Cómo se sentirán aquellos que formaban su cortejo y ahora son abandonados a su suerte? ¿Cómo se sentirá el señor Correa, que ha pasado de ser uno de los distinguidos invitados a la boda de su hija, a formar parte del limbo de los delincuentes desconocidos? Sería por parte del novio, claro.

“El opresor no sería tan fuerte si no tuviese cómplices entre los propios oprimidos”. Simone de Beauvoir

Encarni Pámpanas

Psicóloga.