Memoria

Andamos estos días enzarzados en un debate que debería haberse cerrado hace muchos años; que es, ni más ni menos, el de cómo cerramos una de las páginas más trágicas de la historia de España: la Guerra Civil.

El próximo año se cumplirán ochenta años del final oficial de la guerra, aunque el bando ganador la alargó algunos años más, depurando con fusilamientos y cárcel a todos aquellos que no habían mostrado ser adictos al nuevo régimen o que, simplemente, habían tenido una trayectoria de vida vinculada a la idea de una sociedad democrática y laica.

Manuel Chaves Nogales, periodista y escritor, nacido en Sevilla en 1897 y fallecido en el exilio de Londres en 1944, era una persona profundamente demócrata y de mente libre, y autor de A sangre y fuego. Héroes, bestias y mártires de España, publicado en Santiago de Chile en 1937. Un libro que describe magistralmente como las guerras, especialmente las civiles, hacen salir a la superficie lo peor de la especie humana.

Después vinieron cuarenta años de dictadura, de falta de libertades, de represión y atraso, y de una España aislada que perdió todas las oportunidades que le brindaba el hecho de pertenecer a un continente europeo que progresaba social, económica y democráticamente.

Con la transición, después de la muerte del dictador en 1975, llegó una etapa en la que reinaba el miedo y la esperanza a partes iguales. Y es verdad que hubo un gran esfuerzo para superar el pasado y construir, entre todos, un futuro que garantizara un sistema de libertades que hoy, a pesar de lo que algunos afirmen, está en los mismos niveles que las democracias más avanzadas del mundo.

Lo digo sin resentimiento pero, para que quede constancia, unos negociaban desde los privilegios conseguidos por ser el bando ganador y otros lo hacían recién salidos de la cárcel o del exilio. Así que, finalmente, hubo mas generosidad por parte de los segundos que de los primeros.

Así que, me atrevo a pedirles a todos esos nostálgicos del franquismo y a todos aquellos que dicen que abrir fosas comunes y sacar a Franco del Valle de los Caídos es abrir viejas heridas, que nos dejen hacer. Que sean generosos y que podamos acabar con esto de una vez.

Después de la muerte del dictador Pinochet en 2006, la entonces presidenta de Chile, Michelle Bachelet, hizo unas declaraciones que me parecen especialmente lúcidas y que nos pueden ser muy útiles para el momento en el que estamos. Decía Bachelet: "Tengo memoria, creo en la verdad y aspiro a la justicia y tengo la profunda convicción y la voluntad para superar la adversidad, los momentos amargos e injustos y entender que, como en los ciclos personales, también en los ciclos de la historia de una nación se abren nuevos derroteros donde lo que aprendimos del pasado nos debe ayudar para enfrentar mejor el futuro".

Hoy, ochenta años después, hay que abrir tumbas y situar los restos de esas tumbas en el lugar que realmente merecen unos y otros. Se trata, ahora sí, de cerrar heridas pero de conservar viva la memoria para no volver a repetir errores del pasado que nos trajeron tan trágicas consecuencias.

Miembro del Comité Federal del PSOE, delegado especial del Estado en el Consorcio de la Zona Franca de Barcelona y licenciado en Biología por la UAB. Fue alcalde de Terrassa entre 2002 y 2012, primer secretario del Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC)entre 2011 y 2014, diputado del Parlament de Catalunya y miembro de la Comisión Ejecutiva Federal del Partido Socialista Obrero Español (PSOE). A lo largo de su carrera profesional ha desarrollado distintos cargos de dirección como presidente del consorcio Localret y presidente del Fons Català de Cooperació al Desenvolupament. En 2013 la Fundación City Mayors lo incluyó en la lista de los mejores alcaldes del mundo.