PUNTO 7

“ 7. Insta a las instituciones de la Unión a que ellas mismas sirvan de ejemplo convincente por lo que se refiere a la lucha contra el racismo, la xenofobia y el antisemitismo y que sometan sus propias políticas a un examen crítico al respecto”. Extracto de la Resolución sobre la Comunicación de la Comisión sobre el racismo, la xenofobia y el antisemitismo. Diario Oficial n° C 152 de 27/05/1996 p. 0057. Parlamento Europeo

El racismo y la xenofobia se han instalado en la sociedad europea, fruto de una posición política tibia frente a este discurso. Europa no ha sido lo suficientemente clara para luchar contra esta lacra pese a las diferentes resoluciones, cartas y legislaciones contrarias a ello.

El racismo y la xenofobia nunca se han ocultado, han vuelto a tener la oportunidad de elaborar su discurso aprovechando la crisis económica y social. Los mensajes populistas calan en la sociedad y se han dirigido a mezclar la desafección política, la lucha contra la corrupción, con la invasión de personas pobres de otros países que vienen a aprovecharse de nuestros recursos públicos (previamente recortados), quitándonos así el trabajo y las pensiones (cuya hucha vació el gobierno del Partido Popular).

El discurso se estructura asociando problemas sociales a situaciones de necesidad que deberían ser puntuales pero que la falta de recursos las encauza hacia la cronicidad. Nos hemos acostumbrado a escuchar sentencias que no tienen una base real “quien no trabaja es porque no quiere”; “quien vive en la calle es porque quiere”; “… y encima les dan piso”; “los inmigrantes tienen colegio gratis, libros gratis, y ayudas para todo”. Este discurso va dirigido principalmente a las personas más desfavorecidas con el objetivo de dividirlas y lograr el apoyo de “las de aquí de toda la vida”. Y poco a poco va calando aprovechándose de una supuesta “libertad de expresión”. No es fácil entender por qué un rapero puede ser encarcelado por delito y quienes fomentan la xenofobia y el racismo, son tenidos en cuenta en base a supuestos criterios económicos y estabilidades sociales. Ante el desasosiego individual y colectivo generado por un escenario de incertidumbre, lo más fácil es culpabilizar a la parte más vulnerable.

La respuesta política no ha sido contundente en Instituciones Europeas, Nacionales, o Autonómicas. Prueba de ello es Trump o, quien ostenta la presidencia actual de la UE o, la presencia en el parlamento de partidos políticos racistas o, en el plano nacional a formaciones como VOX, Falange y los que se disfrazan de garantes de unidad y limpieza. También es impunidad con la que se mueven los promotores de la dictadura franquista cuando rinden un culto consentido socialmente, a un asesino que todavía está presente en bastantes rincones de nuestro Estado.

La respuesta ciudadana no es lo suficientemente clara, ni multitudinaria, ni contundente. Miramos a otro lado cuando hay que mirar de frente. Escribiríamos otra historia si ante una expresión o conducta racista y xenófoba apartásemos a quienes su política es excluirnos por principio. Tendríamos otra sociedad si llamásemos a las cosas por su nombre y no poniendo paños calientes con la que corremos el riesgo de repetir la historia más negra. La respuesta en las urnas debería ser no votarles.

“El racismo es un ismo al que todo el mundo de hoy está expuesto, a favor o en contra, hay que tomar partido. Y la historia del futuro será diferente según la decisión que tomemos”. Ruth Benedict

Encarni Pámpanas

Psicóloga.

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