Ayer. Hoy. Mañana

“La gente simula compasión hacia las víctimas, pero en su interior sólo hay desprecio (…) La gente ama a los héroes, no a las víctimas”. Manuel Vila (Ordesa)

Las noticias son trepidantes. Celebramos cada derecho reconquistado como si antes no lo hubiéramos tenido. Nos habíamos instalado en nuestra sociedad del bienestar pensando que el camino para lograr la igualdad de oportunidades había llegado para quedarse y no había vuelta atrás.

Quizás nos habíamos concedido una tregua en la Solidaridad a la hora de buscar la convivencia social, o a la hora de tratar como hermana y hermano a nuestros semejantes. O quizás no entendimos que la Democracia iba más allá de las normas y reglas que nos habíamos marcado. O quizás no supimos decir NO de forma contundente al primer rasguño contra la protección social, al primer desahucio, a la primera exclusión sanitaria, al primer concierto en escuelas que segregaban a niños y niñas, a la primera denegación de beca, al primer recorte en ciencia, a la exclusión del Arte y filosofía en las Escuelas, a la eliminación de la asignatura “Derecho de Ciudadanía”, al primer salario injusto, al primer juicio a los titiriteros, al primer atentado contra el medio ambiente, a la primera pérdida de dignidad…

Quizás nos identificábamos más siendo “personas con derechos”, que viviendo el “derecho a ser personas”. El caso es que hubo un momento que nos convertimos en víctimas de la política de un gobierno que rescató bancos porque vivíamos por encima de nuestras posibilidades y tuvimos que “repagar” los medicamentos. Nos convertimos en víctimas a las que se nos podía seguir despreciando porque poco a poco dejábamos de ser personas con derechos y tampoco teníamos derecho a ser personas.

Sin embargo, es posible que necesitásemos este momento para despertar y comprobar que no podemos volver a perder lo que habíamos conseguido. Y no sólo. Tenemos que seguir luchando, participando, trabajando y construyendo Democracia más allá de las urnas y más allá de las instituciones, pues no es fácil lograr un salario justo e igualitario, pero es muy fácil perderlo. No es fácil llegar a un gobierno paritario (viva la lucha de las Mujeres), pero es muy fácil que el patriarcado vuelva a excluirnos. No es fácil llegar a la Universalización de la Sanidad, pero es muy fácil que se imponga el copago sanitario. No es fácil que se juzguen a quienes nos han llevado el país al borde de la miseria social, pero es muy fácil llegar a esa miseria.

La Historia está escrita por quienes vencieron las guerras, pero no necesariamente por quienes quisieron hacer un país mejor, un mundo mejor. Mejor dicho, habría que revisar esa historia donde se borró el nombre de personas que Ayer nos enseñaron a tener dignidad, coraje y esperanza para cambiar las cosas. Hoy ha sido el Aquarius, ayer Tarifa, antes de ayer Aylan Kurdí. Personas con derecho a ser Personas.

Mañana, cada una de nosotras y cada uno de nosotros, decidimos hacia dónde encaminamos nuestra sociedad en la que debemos participar sin excusas y con transparencia.

No sé si hemos aprendido algo con esta lección, pero puede ser que, después de 40 años de dictadura y una Democracia en construcción, tengamos claro que los cimientos de la Igualdad no los ponen ni los clasistas, ni los machistas, ni los xenófobos.

Encarni Pámpanas

Psicóloga.

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