Porque todos los días serán 8 de marzo

En los últimos tiempos muchos han sido los casos de mujeres que han alzado la voz para decir basta ya. Basta ya de verse discriminadas en su trabajo, basta ya de no poder tener una pensión digna o basta ya de no poder liderar una gran empresa por el mero hecho de ser mujer.

Pero este solo ha sido la punta del iceberg, un iceberg que llevamos años empujando, que nos lastra, que nos perjudica y del que hemos decidido deshacernos. Hace tiempo concertamos que este 8 de marzo no iba a ser como siempre. Era el momento de alzar la voz y gracias a la estructura de la organización a la que pertenezco, un sindicato como UGT, esto ha sido posible. Nuestra idea era clara, queríamos convertir esa jornada en un día de lucha de todo el país, en un debate que nos permita coger conciencia de hasta qué punto la mujer vive en una situación de discriminación, de desigualdad y no solo en el ámbito salarial. Por ello, convocamos una huelga con paros de dos horas por turno.

Teníamos que zamarrear las mentes y hacer demostrar a toda la ciudadanía en general que esta sociedad necesita dar un paso adelante en cuanto al compromiso que se tiene con el papel de la mujer. Pero eso paso adelante es necesario que lo demos todos y todas, hombres y mujeres. Y no sólo el 8 de marzo. También el 9, y el 10 y el 11... Desde el empresario más importante hasta la concejala de un pueblo de mil habitantes, desde una alta directiva a un trabajador de la limpieza.

El argumentario es muy sencillo, sólo hay que sacar las cifras que hacen que haya tanta diferencia entre mujeres y hombres. Las mujeres suponen un 50,7 por ciento de la población andaluza y representan un 60 por ciento de población inactiva frente al 40 por ciento de los hombres. En Andalucía hay 833.700 mujeres de 20 a 64 años que ni trabajan ni buscan empleo, lo que supone un 32 por ciento de la totalidad de las mujeres andaluzas de esa edad (2.585.629). La segunda causa de inactividad más frecuente tras la jubilación es la dedicación a las tareas del hogar, 39.200 mujeres son las mal llamadas “amas de casa” frente a 6.600 hombres (86% frente a 14%). En cuanto a las tasas de actividad, de cada diez personas contratadas, cuatro son mujeres, la mayoría temporales. Y de cada cien contratos a tiempo parcial más de 70 son mujeres.

La brecha salarial en Andalucía es del 24,21 por ciento, lo que supone que las mujeres dejamos de percibir de media 5.859,24 euros al año, además es mayor en la contratación indefinida. En industria supone un 27 por ciento, sector servicios un 23 por ciento y construcción, un 21 por ciento. La brecha en las pensiones es del 35,14 por ciento, es decir las mujeres dejan de recibir 5.043,78 euros anuales en sus pensiones con respecto a los hombres.

Estas cifras no son sólo números, esconden una realidad. Esconden el día a día de mujeres que promocionan menos en sus trabajos, que tienen peores condiciones laborales, que reciben menos complementos salariales y que en en su mayoría se acogen a las reducciones de guarda legal en muchos casos porque no tienen con quien compartir las tareas de responsabilidad familiar.

Todo ello nos ha llevado a tener un gran reto. Pero un reto que no acaba el 8 de marzo, este tan solo es el punto de partida. Porque no vamos a parar de exigir que se elimine esta brecha salarial y para eso hay que valorar el trabajo de hombres y mujeres. Pedimos una ley de igualdad salarial, sancionar a las empresas y administraciones que discriminen a las mujeres, restringir y endurecer la contratación a tiempo parcial, dotar herramientas a los agentes sociales para promover la aplicación de igual salario por trabajos de igual valor, hacer una valoración de puestos de trabajo desde una perspectiva igualitaria, fomentar medidas de conciliación y de igualdad en los centros de trabajo, aumentar los salarios con medidas correctoras de brecha en la negociación colectiva e incentivar el papel de los planes de igualdad como instrumento de corrección de las desigualdades y de la brecha salarial.

Por que la suma de las diferentes brechas de género en salarios y prestaciones constatan un robo, en el día a día, a unas mujeres que hay que visibilizar. Ha llegado el momento de dejar de hablar y empezar a actuar. Porque nos queremos Vivas, Libres y Unidas.

Secretaria General de UGT Andalucía.