HEMEROTECA       EDICIÓN:   ESP   |   AME   |   CAT
Apóyanos ⮕

Presupuestos: No hay dos sin tres


(Tiempo de lectura: 3 - 5 minutos)

Se ha presentado el tercer proyecto de presupuestos por parte del gobierno de coalición en minoría al que buena parte de la derecha, con eso del gobierno Frankenstein, ni ha reconocido ni le ha dado un año de vida, y que sin embargo se ha mostrado como el gobierno más estable de los últimos años, ya que no se ha visto obligado a recurrir a ninguna prórroga presupuestaria, al contrario que el último gobierno de Mariano Rajoy.

El debate fiscal ha servido de aperitivo a estos presupuestos, en que frente a la acusación de voracidad fiscal y la exigencia de rebajas generalizadas de impuestos, en particular a los más ricos, por parte de la derecha, el gobierno ha salido al paso con la defensa de los impuestos como garantía del estado de bienestar y el paquete de medidas de apoyo selectivo a los más vulnerables, en la línea del libro blanco de la reforma fiscal.

Por tanto, de nuevo un presupuesto expansivo y de orientación progresista, tanto en la distribución de los ingresos como en la asignación de los gastos y que se mantiene al mismo tiempo en una senda de consolidación fiscal comprometida con la UE con una previsión de reducción del déficit público para 2023. De nuevo la incorporación del fondo de recuperación y resiliencia de la Unión Europea supone una aportación fundamental.

En materia de ingresos el presupuesto incorpora la reforma fiscal anunciada por  el gobierno que aumenta la progresividad fiscal con el incremento a rentas y patrimonios más altos, así como a los beneficios caídos del cielo del sector energético con motivo de la escalada de precios, y por contra la reducción de impuestos y el incremento de las subvenciones a las rentas más bajas. Por eso resulta lógico que la política fiscal y presupuestaria se corresponda con las recomendaciones no solo de la Comisión Europea sino de los organismos internacionales como la OCDE y el FMI, que ante la escalada de la inflación con motivo del shock energético provocado por la invasión y la guerra de Ucrania apuestan por rebajas selectivas a los sectores más afectados y a los colectivos más vulnerables, junto con el correspondiente aumento de la contribución de las rentas y patrimonios más altos al objeto de mantener el equilibrio presupuestario. 

En el capítulo de gastos el proyecto presupuestario multiplica el crecimiento del conjunto del presupuesto en particular en la inversión social, así como en infraestructuras, investigación y desarrollo y también en el cumplimiento de lo comprometido en materia de defensa.

El gasto social supone una vez más la mayoría del presupuesto, a pesar de en buena parte que se encuentra descentralizado a las comunidades autónomas en materias fundamentales como sanidad, educación y servicios sociales. Aún así, el presupuesto apunta líneas de futuro en sanidad como la atención primaria, la salud pública y la salud mental, pero sobre todo cumple con el compromiso de una fuerte revalorización de las pensiones y de dotación de su fondo de reserva, mejora sustancialmente la atención a la dependencia y el ingreso mínimo vital así como la prestación por desempleo. En resumen, el proyecto supone un avance en la consolidación presupuestaria del escudo social y de los últimos avances en derechos sociales. Por eso el desagrado con el fuerte incremento del gasto militar de los socios de Unidas Podemos, aunque era una discrepancia esperada, no ha sido un obstáculo insalvable para el acuerdo.

También la reacción de los aliados de investidura ha sido la de la apertura a negociar, aunque con sus lógicas exigencias de cumplimiento de compromisos anteriores así como de nuevas medidas. Unas exigencias a incorporar en el trámite de enmiendas al presupuesto y otras, como las leyes en tramitación como la de vivienda y la ley mordaza, a desbloquear en el marco del acuerdo presupuestario.

Sin embargo, la oposición de las derechas lo ha descalificado a priori con un juicio de intenciones por sus posibles alianzas con los independentistas, con el manido argumento populista de que un presupuesto apoyado por ellos no puede ser bueno para España, convirtiendo al adversario en enemigo irreconciliable. Cuando no minimizando la importancia del acuerdo presupuestario como en el caso de Ciudadanos que habla de un presupuesto de campaña electoral de los partidos del gobierno. De nuevo un argumento populista para rechazar cualquier posibilidad de acuerdo.

La crítica del PP, inscrita en la misma estrategia populista contra los impuestos y contra el gobierno caníbal, según palabras de la presidenta Ayuso, es que no contempla la rebaja generalizada de impuestos a las que Feijóo llama clases medias, y al mismo tiempo que el aumento de los gastos previstos supone un despilfarro generador de déficit y deuda. Una contradicción en sus términos.

Pero más allá de la paradoja que supone criticar que no se rebajen más los impuestos y al mismo tiempo que no se recorten los gastos, llama la atención el carácter extensivo del PP con respecto al concepto de clase media, que extiende al conjunto de los tramos del IRPF y al impuesto del patrimonio sin un mínimo rigor, así como con respecto a cómo tratar en un presupuesto a los trabajadores y a la mencionada clase media de forma justa y solidaria en un momento difícil. Tal y como si las rebajas de impuestos a la luz y el gas o las subvenciones a los carburantes y al transporte público no les beneficiaran y como si no les fuera aplicable la consolidación y mejora de los servicios y prestaciones públicas, en particular de la sanidad, la educación, las pensiones y la atención a la dependencia.  

Lo contrario es la rebaja de impuestos a los ricos y los recortes sociales de la nueva ministra conservadora de Gran Bretaña Liz Truss, que han provocado un desplome económico y una crisis política sin precedentes.

 

Médico de formación, fue Coordinador General de Izquierda Unida hasta 2008, diputado por Asturias y Madrid en las Cortes Generales de 2000 a 2015.

Tu opinión importa. Deja un comentario...


Los comentarios que sumen serán aceptados, las críticas respetuosas serán aceptadas, las collejas con cariño serán aceptadas, pero los insultos o despropósitos manifiestamente falsos no serán aceptados. Muchas gracias.

Periodismo riguroso
y con valores sociales
El periodismo independiente necesita el apoyo de sus lectores y lectoras para continuar y garantizar que los contenidos incómodos que no quieren que leas, sigan estando a tu alcance. ¡Hoy con tu apoyo, seguiremos trabajando por un periodismo libre de censuras!
Slider