HEMEROTECA       EDICIÓN:   ESP   |   AME   |   CAT
Apóyanos ⮕

El tándem del PP y de Vox, también en Andalucía


(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)
El tándem con la ultraderecha es al mismo tiempo el fármaco que cura y el veneno que provoca efectos adversos en la derecha.

En su tramo final, las elecciones andaluzas van camino de que el PP, como lo hizo recientemente en Castilla y León, asuma la normalización de la coalición con la ultraderecha, como ya la legislatura pasada asumió su apoyo parlamentario en la investidura de sus actuales presidentes. Para la derecha, el compromiso con la ultraderecha y su normalización solo es cuestión de grado.

No sin que antes haya pasado de la amenaza de una nueva convocatoria electoral, si no logra una mayoría que le permita gobernar en solitario, a los remilgos ante los reiterados emplazamientos al pacto de gobierno por parte de la candidata de la ultraderecha y ahora, al final de la campaña, el último recurso de trasladar la responsabilidad a la izquierda porque ésta no quiere apoyarle o dejarle investirse en minoría, como un nuevo señuelo para debilitar a la izquierda y promover el voto útil.

Por supuesto, la izquierda ha reafirmado su postura favorable al cordón sanitario frente a la ultraderecha, siempre y cuando la derecha se comprometa a romper sus lazos con la ultraderecha a todos los niveles y a pactar los presupuestos y las principales leyes de la legislatura. No vaya a ser que después de investidos busquen los apoyos de legislatura en otros grupos parlamentarios o incluso en la ultraderecha.

Estamos ante un remake de lo ocurrido en la campaña electoral de Castilla y León, tanto en el adelanto electoral debido a una supuesta desestabilización provocada por los aliados parlamentarios, bien sea del centro o de la ultraderecha, a la reflexión pública sobre la posibilidad de una repetición electoral en caso de no lograr la mayoría absoluta al inicio de la campaña, para luego emplazar durante la campaña a la izquierda a garantizarle la investidura, algo que la derecha no le permitió al PSOE en el momento en que tuvo la mayoría minoritaria. 

El resultado ha sido la concesión sin ninguna resistencia, más que una negociación, a las exigencias de la ultraderecha de participación en el gobierno al máximo nivel, cosa que ya ha provocado sus primeros frutos amargos, tanto en el menosprecio a una diputada discapacitada como en el recorte de la financiación de los sindicatos y de la patronal para hacer frente a sus tareas ligadas a la concertación social, el fomento del empleo o la seguridad laboral.

No en vano, en esta campaña que ahora termina de las elecciones andaluzas, se ha vuelto a demostrar que Vox carece de programa electoral, y que ni siquiera lo necesita. Le bastan una decena de prejuicios y fobias contra otros nacionalismos, contra el autogobierno, así como frente a las feministas, los inmigrantes y los homosexuales. Todo un contraejemplo que demuestra que la normalización de la ultraderecha es una ficción, así como el carácter distópico y antidemocrático de la influencia de la ultraderecha en las tareas de cualquier gobierno. El tándem con la ultraderecha es al mismo tiempo el fármaco que cura y el veneno que provoca efectos adversos en la derecha.

Este proceso va en consonancia con un relato, repetido a lo largo de las últimas campañas electorales autonómicas, en que tan pronto se anuncia un resultado aplastante del PP, casi en la mayoría absoluta, y un desplome equivalente de las izquierdas, como cuando se va llegando al final se reconoce que en todo caso no será para tanto ni lo uno ni lo otro, y que en definitiva no será suficiente para gobernar en solitario.

Este previsible resultado, ahora con la presidencia nacional de Feijóo, al igual que con la anterior dirección de Casado, tampoco parece que  permita la lectura de unas primarias triunfales en el camino de las elecciones generales de 2023.

Todo ello, a pesar del falso relato de las derechas y del griterío de su entorno informativo sobre la recesión y la ruina de España, en contra de los buenos datos de crecimiento y empleo. En relación a la próxima ruptura del gobierno, que a pesar de sus vaivenes va sacando adelante su agenda política, sumada a la especie de la próxima renuncia de Sánchez como candidato,por mucho que la desmienta, y en definitiva, el poco menos que inevitable cambio de ciclo político en las próximas elecciones generales. Y es que tanto va el cántaro a la fuente que al final se rompe.

 

Médico de formación, fue Coordinador General de Izquierda Unida hasta 2008, diputado por Asturias y Madrid en las Cortes Generales de 2000 a 2015.

Tu opinión importa. Deja un comentario...


Los comentarios que sumen serán aceptados, las críticas respetuosas serán aceptadas, las collejas con cariño serán aceptadas, pero los insultos o despropósitos manifiestamente falsos no serán aceptados. Muchas gracias.

Periodismo riguroso
y con valores sociales
El periodismo independiente necesita el apoyo de sus lectores y lectoras para continuar y garantizar que los contenidos incómodos que no quieren que leas, sigan estando a tu alcance. ¡Hoy con tu apoyo, seguiremos trabajando por un periodismo libre de censuras!
Slider