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¡Ley, Libertad, Igualdad!


  • Escrito por Hildegart
  • Publicado en Editoriales

“Corren los tiempos de bárbara intransigencia del año 1831. Cántense por las calles el «Trágala» y la «Pitita». Luchan encarnizadamente los bandos realistas y liberales. Adjudícanse aquéllos la denominación de «negros», y, por imperioso poder del destino, quienes preconizaban la libertad habían de encuadrarse en el calificativo de «negros». Muere Riego. Muere el “Empecinado». Desde las alturas, junto al rey felón, el ministro Calormarde, representante de la tendencia más retrógrada del campo absolutista, vuelve a poner en funciones a los Tribunales de la Fe. Vuelven las llamas de la Inquisición a alzarse hasta el cielo con extraños reverberos.

En este ambiente de horror y de inmensa tragedia, cuando mayor era la opresión y más dura y palpable la intransigencia, mientras la cultura nacional agoniza y los grandes cerebros emigran y se apaga España lentamente en un crepúsculo, en el cual se ciernen negras sombras que amenazan envolverla en el terrible sudario de la insensibilidad, una mujer, Mariana Pineda, esa bella muchacha que, con sus veintisiete años y su rostro alegre y dulce se convierte en mártir por la causa de la Libertad, es una inyección que reanima el abatido espíritu. Más tarde habían de invocarla como bandera quienes, ansiando la libertad, creyerónla incompatible con la existencia de la monarquía; por bella y por buena llamaron con sus nombres de romance a la República amada; por abnegada y generosa pasó su nombre a la historia de España entre las aureolas del martirologio, recordado por hombres y mujeres, cantado por las niñas; ideal de virtudes laicas, «súmmum» de realizaciones. ¡Mariana Pineda! ¡Nombre evocador de libertad! ¡Con qué alegría te saludamos en este día de tu centenario las mujeres españolas! ¡Con qué entusiasmo pronunciarnos tu nombre, unido para siempre a las palabras inmortales de tu bandera libertadora: Ley, Libertad, Igualdad. ¡Ya le hemos hallado a tu bandera aplicación y fin: bajo el denominador común de la República tenemos Ley, tenemos Libertad, tendremos Igualdad!

Tu muerte fué espolazo para la lucha iniciada. Al combatir al carlismo, feroz intento reaccionario, despertó España, dando pruebas de su viril pujanza, y aquel “sueño intelectual» en que, según Mesonero Romanos, estuvo sumida España durante este infausto período, al acabarse, Provocó en España largo bostezo del lento desperezar, y en seguida, por reacción inmediata, la lucha constante, tenaz, que, actuando sobre la conciencia del pueblo, habría de provocar el advenimiento de la primera República.

¡Nombre evocador el tuyo Pineda! Nombre que es señera de liberalismo, de ese liberalismo que no tiene marco en un partido político, tan mezquino que no supo hallar incompatible la libertad con la monarquía, sino que está diluido, latente en el espíritu nacional como atmósfera que lo envuelve, corno aire que faculta su vivir.

En este conjunto de voces femeninas que hoy cantan tu heroísmo tu ideal no puede faltar la voz de la mujer socialista. Es voz que tiene que surgir preñada aún de inquietud. plena de ideal no conquistado. Tenemos ya dos palabras de tu hermosa bandera. Hace falta que le tercera palabra, la Igualdad, sea un hecho entre nosotros. Y la mujer socialista sabe que aun hoy, entre las alegrías del triunfo, le falta otra conquista para poder cantarte con el entusiasmo de la, labor lograda.

¡Mariana Pineda! Se cumple tu primer centenario bajo los auspicios de una República recién venida, traída por el pueblo y para el pueblo. El recuerdo de los hombres de la República española va para ti en este día. Y por vez primera acaso te llega el fervor de una gran falange de mujeres que han visto en la República alegre realidad, nunca soñada.

¡Mujer role -te sacrificaste en tu juventud en aras del idead libertario! ¡Mujer que tienes nombre de romance evocador y dulce! ¡Mujer que diste nombre a la República, que mientras era ideal se honraba con llamarse como tú, y hoy, que es realidad, te rinde honores de cariñoso vasallaje! La mujer socialista se une a este homenaje de todo corazón. Con mayor entusiasmo si cabe, porque sabe mue tú eres aún para ella una bandera que enarbolar en sus luchas futuras, porque conoce que aún hay un horizonte, un más allá al que es preciso llegar.

¡Mariana Pineda! En este tu primer centenario, bajo la bandera que tus manos frágiles y delicadas bordaron con la sincera emoción de un deber que se impone, la mujer socialista, como único y definitivo homenaje, te promete conquistar el lema total de tu bandera: «Ley, Libertad, Igualdad», hasta poder izarla ondeando en el más alto mástil de España como símbolo arrogante de nuestro triunfo.”

(Fuente: El Socialista, número 6957)