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La causa de España debe unir a todos

  • Escrito por Indalecio Prieto
  • Publicado en Editoriales

Y en este sentido, vosotros, parte de vosotros, que pertenecéis a una clase social que ha sentida temores, a mi juicio injustificados, decidles a los que a ella pertenecen que por mucho que sea el rencor que la falta de adaptación suscite en sus ánimos el nuevo régimen político de España, no es razón ni motivo, y está además rehusado por el más elemental patriotismo, sustraer al riesgo de la riqueza nacional grandes sumas de dinero, privando del mismo a la Banca, a la industria y al comercio, para colocarlos en circunstancias que no se habrían determinado si no se hubiesen retirado injustificadamente de España esos capitales, o se hubiese atesorado dinero, dañando el sistema circulatorio fundamental en la economía moderna. Influid sobre ellos, como influimos nosotros sobre las gentes que nos son adicta conteniendo. sus ilusiones' y guiándolas incluso hacia la resignación.

Haced que los vuestros, como los demás, cumplan sus deberes patrióticos, que incluso pueden no ser los de una adhesión incondicional, ciega, al régimen, sino de un servicio, de una obligación de todos los que nacimos en este suelo español, que tenemos todos la, sagrada misión de defender, y que no se defiende sólo con las armas en la mano, sino con el esfuerzo de todas las instituciones, con el auxilio de la inteligencia a la causa de España, que debe unir a todos. Haced que entre todos renazca la confianza; que si todos estamos unidos por el lazo de la solidaridad en el servicio de España, España saldrá adelante, salvando circunstancias afortunadamente pasajeras y enjugando un déficit que podemos enjugar fácilmente entre todos, porque unidos podremos no sólo resolver estas situaciones momentáneas y vencerlas, sino otras mucho más graves que nos pudieren- sobrevenir como reflejo de la situación del mundo. Vamos, señores, a salvar entre todos a España.

Indalecio Prieto, fragmento de un discurso pronunciado en la Asamblea Nacional de Alcalde, el 8 de octubre de 1931 (Consultado en El Socialista, número 7072, de 9 de octubre de 1931).