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EL PERIÓDICO
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Laura Luque Rodrigo

Doctora en historia del arte por la Universidad de Jaén, es actualmente profesora en la misma universidad. Ha trabajado en inventarios artísticos institucionales.

Ha participado en diversos proyectos relacionados con el arte contemporáneo, publicado múltiples artículos en revistas científicas y capítulos de libro; catálogos de exposiciones y libros.

Ha participado en una treintena de congresos nacionales e internacionales, e impartido conferencias en diversas instituciones nacionales e internacionales.

Realizó una estancia de investigación en la Pontificia Università Gregoriana de Roma y una estancia docente en la Universidad de Siena; recibió un premio de emprendimiento.

Es miembro del comité científico de varias revistas y es co-Coordinadora del Grupo de Arte Urbano ligado al GEIIC.

Pertenece al grupo Arquitecto Vandelvira (HUM 573). Además ha coordinado una veintena de actividades divulgativas, como cursos, ciclos de conferencias, mesas redondas, etc.

ODS 11: Ciudades más sostenibles desde la creación artística

Las ciudades son paisajes artificiales que se definen, entre otras cosas, por ser espacios dependientes, ya que para abastecerse necesitan del entorno rural. El rápido crecimiento de las ciudades es una de las grandes preocupaciones de la ONU por los problemas que conlleva: aumento de la contaminación, acentuación de las desigualdades entre las zonas de las urbes, marginalidad, despoblación del espacio rural, desabastecimiento, mala gestión urbanística, falta de seguridad, etc. Es por ello que uno de los Objetivos para el Desarrollo Sostenible de la ONU para la Agenda 2030 es precisamente la creación de ciudades más resilientes y habitables (Objetivo 11).

Mujeres que ilustran a mujeres. O cómo reconstruir nuestra mirada

Durante más de una centuria, hemos estudiado la historia del arte desde la palabra. El texto, se adueñó de la narración de unos objetos que habían sido creados para ser contemplados, dejando de lado el sentido principal que debía activarse, la vista. El equilibro entre qué contar y cómo contarlo no es baladí. La forma es algo más que un envoltorio, pues la reflexionamos menos y determina nuestro entendimiento, por lo que adquiere poder y peligrosidad, ya que puede moldear el pensamiento individual y colectivo, nos puede dirigir y condicionar. Y de hecho lo hace.

El arte urbano: de la calle a las redes sociales

El caso de la Liga Nacional de Graffiti

El espacio público de las ciudades tiene una serie de valores que contribuyen a generar comunidad. Las calles son lugares no solo de tránsito, sino para el encuentro, para el esparcimiento y como no para la reivindicación, entre otras muchas cosas. Por ejemplo, son también un lugar para el arte. Desde el propio urbanismo a los edificios que lo genera a, cómo no, el graffiti y el arte urbano. Cuando nace el graffiti lo hace como una forma de apropiación del espacio público, la ciudad se convierte en un gran lienzo en blanco donde los jóvenes se expresan mediante sus firmas. La evolución hacia el arte urbano llevó el arte contemporáneo a las calles, un ejercicio que Óscar García García en su libro “Dios salve al arte contemporáneo” (Paidós, 2019) tacha de soberbia, en tanto en cuanto la búsqueda de visibilidad movía a estos artistas a llenar las calles de sus obras.