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EL PERIÓDICO
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Antonio F. Alaminos

Catedrático de Sociología Matemática.

Los datos sobre la mesa

Una cuestión reiterada, cuando de estimar comportamientos electorales se trata, es la tendencia a definir todas las situaciones como equivalentes. Es la famosa presunción del equilibrio, que es verosímil en una mirada coyuntural, pero que no resiste la perspectiva longitudinal. En España hemos vivido tres ciclos electorales y un protociclo (anterior a la configuración de electorados).

Puntos de inflexión

Cuando decidió en 2019 dar la espalda al centro (eso era y no otra cosa negarse al bilateralismo) Ciudadanos aspiraba a ser el alma blanca del mismo PP. Todo igual pero sin tacha. Cierto que no había caja B, pero tampoco plan B, y por eso cuando hizo la tachadura, políticamente se techó y electoralmente se desfondó. Rivera se arruina la vida política tras los acuerdos unilaterales con el mismo partido del que se quería diferenciar por su forma de ser. No puedes ser de la liga de la moralidad y que te pillen en la cama con una “prostituta, menor y además negra” (“La jaula de grillos”). Ciudadanos después de la autonómicas de 2019 ya no es el caballo blanco. Es el asiento de atrás un tándem de poder (tantas vicepresidencias dicen algo). Después ya es marear la perdiz. Rivera pasará a la historia como aquellos que al descubrir América con Colón dijeron: “Esto no son las indias, me vuelvo a casa. Que fracaso”. Pudieron abrir un panorama político nuevo y equilibrado. Pero el polvo de estrellas dijo no y se estrelló.

Socialismo en libertad

O tu o nadie. Yo o el caos. Lo tomas o lo dejas. Generaciones de españoles sufrimos durante años la esclavitud extraña del “O”. Todos los senderos de la dominación terminaban bifurcados en solo dos caminos. Ahora, socialismo o libertad. Unas palabras usadas como tijeras precisamente para cortar en el significante, en lo verbal, todas las ramificaciones que entrelazan histórica, emocional y filosóficamente sus significados. Cualquiera de cierta edad recuerda una de las canciones de la democracia, que fue interpretada por Víctor Manuel (1977) “Socialismo en libertad, la roja bandera, la solidaridad…”. Toda una lista. Como siempre, lo de Ayuso en Madrid es una mezcla entre tocar de oído y con partitura que le da un toque jazzístico a su estrategia táctica. Improvisación para la sorpresa y vuelta a los esquemas discursivos cómodos para la audiencia. En su banda hay pocos virtuosos, pero son increíbles dando la nota.

Se nos ofreció y accedimos

Alguien podría creer que hay frases que resumen una época y la historia de un reinado. Expresado en plural mayestático, conjuga toda una vida sexual y económica. Un continuo y reiterado ofrecerse (ya sea en besamanos o cualquier otra parte del cuerpo que se tercie) que encontraba un reiterado y permanente accedimos. Las dos partes de la frase hablan de tanto enajenado de la vergüenza propia y ajena. Hay una palabra muy fácil y con menos letras: declinar. Una palabra al parecer poco usada que encontraba venganza semiótica al servir para mostrar el declinar del honor de instituciones que, ya les vale como fuente de valor, se respetan y legitiman por él. Entre la frase “Se nos ofreció y accedimos” y “Se nos ofreció y declinamos”, siendo vos quien decís ser, hay un vasto “Nulla in mundo…” (ya sabe, la obra de Vivaldi).

La sombra del mediodía en un día a medias

Con motivo del aniversario del “quieto todo el mundo” (un absurdo, dado que gira el mundo gira en el espacio infinito, con democracias que comienzan, democracias que terminan…) andan haciendo un “flash back” que más parece “flash black”. El golpe de Tejero permitió un fundido en negro del poder de la dictadura que, vaya paradoja, le permitió aparecer blanqueado poco después. Lo cierto es que nunca se fue la sensación de aliento en la nuca del que se sabe vigilado de cerca. Solo así se comprende los cuarenta años de abuso del hecho y del derecho que destaca a nada que se mire un poquito. Privilegios adquiridos por el “Noli me tanguere” que inspiró el pacto de la transición desde el principio. Los demócratas ganábamos el “Noli me tanguere” la cara a guantazos y los herederos del régimen un “Noli me tanguere” los cojones (me pido el comodín-bula del Nobel Cela) ni el patrimonio santo entre hombre y mujer. Por el afecto de la memoria quiero pensar que fue un miedo no reconocido el que nombró ministro a Boyer y a tantos otros que asumieron el “no se puede” (terminar con el servicio militar, sacar a los insumisos del calabozo o al dictador de la cripta) como santo y seña del buen gobierno.

Farfollas farfullando

“Yo soy capellán, y mi hermana y cuñado también”. El obispo de Orihuela-Alicante ha demostrado ser lo bastante avispado, y digno del obispado, para marcarse una “Vida de Brian”. En las escenas finales, han amnistiado a Brian y llegan los soldados romanos para bajarle de la cruz. Preguntan a la multitud de crucificados “¿Quién es Brian?” Y el más avispado (entonces sin obispado) responde “Yo soy Brian. Y mi mujer también es Brian”. El eco se extiende entre los demás crucificados que afirman, también todos, ser Brian. Esto que en Fuenteovejuna quedó de lo más popular, en este caso parece que no. Qué le vamos a hacer. Los que expenden pasaportes al paraíso se resisten a ir. Puede ser que no confíen en la seguridad del destino (dios no lo quiera) o que no les termine de convencer la fiabilidad de la agencia de viajes para la que trabajan (válgame dios). Alabada sea la santa humildad, demostrada en el modo como va la dignidad de la iglesia humillada a vacunarse vestidos de capellán.

El círculo de tiza “chiboletiano”

Cuando llegó la noticia sobre cómo los norteamericanos del norte derribaban efigies de Colón me pregunté lo que cualquiera de mi generación ¿Qué se habrán fumado? Evidentemente, mucho humo de guion televisivo. Aquí va una con la serie “Yellowstone”. Ya le digo, perfectamente prescindible. Una profesora nativa americana advierte a sus estudiantes universitarios: “os voy a contar la historia de verdad. Lo que ocurrió. No la historia oficial”. Termina sentenciosamente: “es una historia de sojuzgados y sojuzgadores. Y vosotros sois descendientes de los sojuzgados”. Silencio atronador y plano mostrando el rostro de estudiantes rubios color sol que miran deslumbrados la verdad. Nada nuevo. Lo de siempre. La verdad levantada sobre el olvido en una reescritura que inviste de pureza la realidad mestiza. Es más que evidente que allí solo se sentaban los descendientes de la mezcla de todos. Algo que los guionistas de la serie (reconozcámoslo, los guionistas son los nuevos historiadores del siglo XXI) ocultan externalizando la culpa. Todos eran víctimas de Colón. Un error flagrante, dado que siempre, siempre, siempre la culpa es del chachachá…

Elogio de la estupidez artificial

De la noche al día las exigencias urgentes de dimisión de Illa mutaron en la crítica por marcharse. Debía irse por la magnitud de la crisis, que es la misma razón por la que los mismos exponen con otra opinión para afear su marcha. El “tactismo veleta” de algunos políticos españoles y sus medios es apabullante. Apabulla en sus dos transitivos de confundir y abrumar (producir asombro). A todo esto, apabullar es un verbo sorprendente de conjugar. Enseguida confunde y abruma. Pierde tangibilidad y hace dudar de su existencia misma. Pero así es la política de declaraciones: una búsqueda constante del apabullamiento del otro conjugando la realidad hasta hacerla impalpable.

El deseo como forma de gobierno

En el régimen anterior al capitalismo las aspiraciones de los oprimidos (después llamados pobres de la tierra, parias del mundo, esclavos o famélica legión) estaban orientadas a la igualdad, la libertad, la solidaridad. Los ideales (y digo ideales) comunistas, socialistas o anarquistas eran colectivos. Un logro que solo siendo de todos podía ser considerado logro. El deseo de la liberación de la opresión era el deseo genuino de los movimientos de resistencia y cambio. El concepto de obrero no refería solamente a una posición laboral. Era una identidad anclada en un deseo colectivo: una vida mejor para todos.

Declaración de intenciones

«En algún momento alguien del gobierno debería explicar cómo es posible que tres indocumentados con faldas, enguantados y rodeados de niños se saltase la cuarentena por toda España sin que la policía hiciese nada al respecto. Se colaron en las casas cual okupas, con intenciones más que dudosas cargados con sacas y además uno de ellos pintado de camuflaje color noche. Es evidente que Marlaska debería comparecer y después dimitir. No puede permanecer ni un segundo más al frente de la seguridad de los españoles.

Se azuzan “trumpazos”

Lo que más sorprende del asalto al Capitolio de los Estados Unidos de América es que muchos se sorprendan. Y ya en casa, exactamente lo mismo para los chats de intención golpista. Tras una campaña intensa, prolongada y con firma editorial aventando la no legitimidad democrática del gobierno y sus políticas, supuesta inconstitucionalidad y maldad intrínseca, siempre hay algún defensor de la libertad y la democracia dispuesto a hacer un favor. Lo normal cuando se azuza es que tras animar a embestir, se embista. ¿Sorprendería a Casado o Arrimadas que su estrategia de azuzar contra el gobierno lleve a los que tienen dientes y garras a morder y rasgar derechos y libertades?, ¿se sorprendió Trump tras azuzar contra el presidente electo con acusaciones de ilegitimidad que las personas especiales tomaran el Capitolio? Y a esto, ¿cómo andamos de personas especiales en España?

De dónde venimos, dónde estamos y adónde vamos

El capitalismo burgués se caracterizó, valga la redundancia, por su vinculación al burgo, a la ciudad. Fue un capitalismo amurallado, en el que las riquezas construían palacios, cámaras de comercio, ayuntamientos, así como todas aquellas manifestaciones de poder civil y económico que legitimaron primero su aspiración y después su presencia en el poder político. Hablamos de Venecia, Ámsterdam, Brujas y tantas ciudades que llevaron al “burgo” a otro nivel de juego.

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Volverán los oscuros pingüinos

Woody Allen se acerca a una joven en el museo. Le pregunta “¿Qué haces el sábado por la noche?” Ella le contesta secamente “Suicidarme”. Allen no ceja e insiste: “¿Y el viernes por la noche?” Cada vez que escucho las cosas de la derecha en España me sacan el lado femenino. Te hacen sentir igual que la joven del museo. Desde luego, están a lo que están. Lo mismo da que el sábado noche tengas pandemia y paro. ¿Y el viernes? ¿No te preocupa la libertad y el Consejo General del Poder Judicial?

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Duelo

Continuando con mi afición a hacer amigos, y ya que mis colegas psicólogos están en otras cosas, tendré que decirlo yo. Porque lo que está pasando no es sano y sí enfermizo. Existe algo llamado duelo y es fundamental para continuar viviendo tras una perdida. Las etapas más conocidas y citadas son posiblemente las de Elisabeth Kübler-Ross: negación, ira, negociación, depresión y aceptación.

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Pisando huevos

Durante el franquismo para los demócratas era nítido quién merecía respeto y quién no. Y utilizo el término respeto en la lógica weberiana de legitimación del poder. Los que arriesgaban vida y hacienda por la democracia merecían respeto. Los que enriquecían vida y hacienda gracias a la dictadura no. La linde era meridiana y no se podía cantar “yo soy aquel”, uno de los cuarenta principales en el repertorio de la tribu “yo fui”.

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Cuadrilátero educativo

Las leyes educativas han sido posiblemente las más modificadas en el periodo democrático. Gobiernen los progresistas o gobiernen los conservadores, toca tañer la ley. Y no es un hecho trivial. Evidencia todo lo pendiente de la transición en España. Es la tensión continua entre modernización e ilustración contra el conservadurismo reaccionario. En la práctica, las leyes educativas son el cuadrilátero donde se enfrenta las ideologías en España. Ya en el siglo XXI, la cuestión tiene menos que ver con la calidad de la formación y todo con los conflictos irresueltos. En una esquina está el negocio, en otra la religión, la tercera es la patria y cuarta la familia.

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Libertad sin pira, libertad

Es algo que siempre fue paradójico. En España es oír hablar de libertad y montar con los amigos una pira para quemar enemigos de la libertad. Y eso que en su momento colocaron en el top 40 el guárdate tu miedo y tu pira… Los españoles saben de siglos que pensar en libertad es cosa de pirados y, de aspirar a ello, es mejor pirarse. No es país para el librepensamiento; ya sea por la religión, la tradición, la firme convicción o el destino universal, como vaya por libre le deseo aquel líbrese de todo mal. No es que tengamos nada contra la libertad, es el miedo que se lleva en el ADN cultural.

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Los estados del estado

Tomemos perspectiva. El estado moderno fue la respuesta a la necesidad de las nuevas élites económicas emergentes de un marco previsible de regulación del negocio, al mismo tiempo que el aparato administrativo y las fórmulas más o menos democráticas facilitaban una vía legítima de acceso, a la participación primero y al control después, del poder (Weber y Marx). En el frente de conflicto ideológico, las libertades y la noción de democracia fueron los valores enarbolados frente a las legitimaciones del poder tradicional. Con el paso del tiempo, la estrategia de la burguesía desbordó lo censitario y, poco a poco, se extendió como un derecho político al resto de la sociedad. Un proceso triunfante que, por un tiempo limitado y en Estados muy concretos, pareció alcanzar la culminación lógica del capitalismo: una sociedad de consumo en la que la mayoría se sienten burgueses porque todos quieren querer lo que creen que pueden tener, mientras cedían el poder a una élite política, en general estrechamente ligada a las élites económicas, a las que dejan hacer mientras el show must go on. Punto final a las ideologías y a la historia (Bell, Fukuyama).

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Whistleblower

Antes que nada permítanme una pregunta. ¿Qué opinión les merece los chivatos? Muy posiblemente negativa. No se lo haga mirar. Es cultural. Una actitud ante el poder, del que se desconfía y que prohíbe lo que se considera subjetivamente justificable (sea dar cumplimiento a un deseo, perseguir el propio interés, o incluso – raros hay- un beneficio público). Así, el chivato está mal visto en tanto que aliado del poder. En dicho contexto de cultural general, la pregunta que les hice casi llevaba la respuesta de mochila.

Odiorografía española

Algunos políticos conservadores son, en el más literal sentido de las palabras, un peligro para la convivencia democrática en España. Hagamos analepsis. La erosión del discurso político se remonta a finales de los 80. En el PSOE habían vivido las crisis propias de los fichajes de aluvión que provocó la victoria electoral de 1982. En aquel precipitado socialista se disolvieron elementos nocivos como Roldán o Boyer, cada uno a su nivel, así como otros que, viniendo con pedigrí variopinto (no los nombro, usted lo sabe) cogieron la rosa del rosal y mudaron pluma tan pronto perdieron el nido (unos antes, otros después). A finales de los 80 era de lo más fácil encontrar una conversación sobre qué vinos maridaban mejor con una administración pública heredada de la dictadura; de un ejército, judicatura o policía en la que, pocos años antes, ser demócrata no tenía cabida en el cuerpo. Es más, perseguir demócratas era mérito curricular.

La política prometida

Pongamos que tras muchos esfuerzos adquirimos un automóvil. Puede incluso que nos fuercen a hacerlo a crédito, y estemos en la obligación de pagar la cuota de inviolabilidad del rey y olvido de los crímenes por cuarenta años cometidos. Es un vehículo utilitario que, siendo sus propietarios, no podemos sin embargo conducirlo personalmente. No hay problema pues son muchos los que se ofrecen a conducirlo por nosotros con el compromiso de llevarnos a donde deseemos ir.