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EL PERIÓDICO
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Antonio F. Alaminos

Catedrático de Sociología Matemática.

Declaración de intenciones

«En algún momento alguien del gobierno debería explicar cómo es posible que tres indocumentados con faldas, enguantados y rodeados de niños se saltase la cuarentena por toda España sin que la policía hiciese nada al respecto. Se colaron en las casas cual okupas, con intenciones más que dudosas cargados con sacas y además uno de ellos pintado de camuflaje color noche. Es evidente que Marlaska debería comparecer y después dimitir. No puede permanecer ni un segundo más al frente de la seguridad de los españoles.

Se azuzan “trumpazos”

Lo que más sorprende del asalto al Capitolio de los Estados Unidos de América es que muchos se sorprendan. Y ya en casa, exactamente lo mismo para los chats de intención golpista. Tras una campaña intensa, prolongada y con firma editorial aventando la no legitimidad democrática del gobierno y sus políticas, supuesta inconstitucionalidad y maldad intrínseca, siempre hay algún defensor de la libertad y la democracia dispuesto a hacer un favor. Lo normal cuando se azuza es que tras animar a embestir, se embista. ¿Sorprendería a Casado o Arrimadas que su estrategia de azuzar contra el gobierno lleve a los que tienen dientes y garras a morder y rasgar derechos y libertades?, ¿se sorprendió Trump tras azuzar contra el presidente electo con acusaciones de ilegitimidad que las personas especiales tomaran el Capitolio? Y a esto, ¿cómo andamos de personas especiales en España?

De dónde venimos, dónde estamos y adónde vamos

El capitalismo burgués se caracterizó, valga la redundancia, por su vinculación al burgo, a la ciudad. Fue un capitalismo amurallado, en el que las riquezas construían palacios, cámaras de comercio, ayuntamientos, así como todas aquellas manifestaciones de poder civil y económico que legitimaron primero su aspiración y después su presencia en el poder político. Hablamos de Venecia, Ámsterdam, Brujas y tantas ciudades que llevaron al “burgo” a otro nivel de juego.

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Volverán los oscuros pingüinos

Woody Allen se acerca a una joven en el museo. Le pregunta “¿Qué haces el sábado por la noche?” Ella le contesta secamente “Suicidarme”. Allen no ceja e insiste: “¿Y el viernes por la noche?” Cada vez que escucho las cosas de la derecha en España me sacan el lado femenino. Te hacen sentir igual que la joven del museo. Desde luego, están a lo que están. Lo mismo da que el sábado noche tengas pandemia y paro. ¿Y el viernes? ¿No te preocupa la libertad y el Consejo General del Poder Judicial?

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Duelo

Continuando con mi afición a hacer amigos, y ya que mis colegas psicólogos están en otras cosas, tendré que decirlo yo. Porque lo que está pasando no es sano y sí enfermizo. Existe algo llamado duelo y es fundamental para continuar viviendo tras una perdida. Las etapas más conocidas y citadas son posiblemente las de Elisabeth Kübler-Ross: negación, ira, negociación, depresión y aceptación.

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Pisando huevos

Durante el franquismo para los demócratas era nítido quién merecía respeto y quién no. Y utilizo el término respeto en la lógica weberiana de legitimación del poder. Los que arriesgaban vida y hacienda por la democracia merecían respeto. Los que enriquecían vida y hacienda gracias a la dictadura no. La linde era meridiana y no se podía cantar “yo soy aquel”, uno de los cuarenta principales en el repertorio de la tribu “yo fui”.

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Cuadrilátero educativo

Las leyes educativas han sido posiblemente las más modificadas en el periodo democrático. Gobiernen los progresistas o gobiernen los conservadores, toca tañer la ley. Y no es un hecho trivial. Evidencia todo lo pendiente de la transición en España. Es la tensión continua entre modernización e ilustración contra el conservadurismo reaccionario. En la práctica, las leyes educativas son el cuadrilátero donde se enfrenta las ideologías en España. Ya en el siglo XXI, la cuestión tiene menos que ver con la calidad de la formación y todo con los conflictos irresueltos. En una esquina está el negocio, en otra la religión, la tercera es la patria y cuarta la familia.

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Libertad sin pira, libertad

Es algo que siempre fue paradójico. En España es oír hablar de libertad y montar con los amigos una pira para quemar enemigos de la libertad. Y eso que en su momento colocaron en el top 40 el guárdate tu miedo y tu pira… Los españoles saben de siglos que pensar en libertad es cosa de pirados y, de aspirar a ello, es mejor pirarse. No es país para el librepensamiento; ya sea por la religión, la tradición, la firme convicción o el destino universal, como vaya por libre le deseo aquel líbrese de todo mal. No es que tengamos nada contra la libertad, es el miedo que se lleva en el ADN cultural.

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Los estados del estado

Tomemos perspectiva. El estado moderno fue la respuesta a la necesidad de las nuevas élites económicas emergentes de un marco previsible de regulación del negocio, al mismo tiempo que el aparato administrativo y las fórmulas más o menos democráticas facilitaban una vía legítima de acceso, a la participación primero y al control después, del poder (Weber y Marx). En el frente de conflicto ideológico, las libertades y la noción de democracia fueron los valores enarbolados frente a las legitimaciones del poder tradicional. Con el paso del tiempo, la estrategia de la burguesía desbordó lo censitario y, poco a poco, se extendió como un derecho político al resto de la sociedad. Un proceso triunfante que, por un tiempo limitado y en Estados muy concretos, pareció alcanzar la culminación lógica del capitalismo: una sociedad de consumo en la que la mayoría se sienten burgueses porque todos quieren querer lo que creen que pueden tener, mientras cedían el poder a una élite política, en general estrechamente ligada a las élites económicas, a las que dejan hacer mientras el show must go on. Punto final a las ideologías y a la historia (Bell, Fukuyama).

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Whistleblower

Antes que nada permítanme una pregunta. ¿Qué opinión les merece los chivatos? Muy posiblemente negativa. No se lo haga mirar. Es cultural. Una actitud ante el poder, del que se desconfía y que prohíbe lo que se considera subjetivamente justificable (sea dar cumplimiento a un deseo, perseguir el propio interés, o incluso – raros hay- un beneficio público). Así, el chivato está mal visto en tanto que aliado del poder. En dicho contexto de cultural general, la pregunta que les hice casi llevaba la respuesta de mochila.

Odiorografía española

Algunos políticos conservadores son, en el más literal sentido de las palabras, un peligro para la convivencia democrática en España. Hagamos analepsis. La erosión del discurso político se remonta a finales de los 80. En el PSOE habían vivido las crisis propias de los fichajes de aluvión que provocó la victoria electoral de 1982. En aquel precipitado socialista se disolvieron elementos nocivos como Roldán o Boyer, cada uno a su nivel, así como otros que, viniendo con pedigrí variopinto (no los nombro, usted lo sabe) cogieron la rosa del rosal y mudaron pluma tan pronto perdieron el nido (unos antes, otros después). A finales de los 80 era de lo más fácil encontrar una conversación sobre qué vinos maridaban mejor con una administración pública heredada de la dictadura; de un ejército, judicatura o policía en la que, pocos años antes, ser demócrata no tenía cabida en el cuerpo. Es más, perseguir demócratas era mérito curricular.

La política prometida

Pongamos que tras muchos esfuerzos adquirimos un automóvil. Puede incluso que nos fuercen a hacerlo a crédito, y estemos en la obligación de pagar la cuota de inviolabilidad del rey y olvido de los crímenes por cuarenta años cometidos. Es un vehículo utilitario que, siendo sus propietarios, no podemos sin embargo conducirlo personalmente. No hay problema pues son muchos los que se ofrecen a conducirlo por nosotros con el compromiso de llevarnos a donde deseemos ir.