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EL PERIÓDICO
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Rafael Fraguas

Rafael Fraguas (1949) es madrileño. Dirigente estudiantil antifranquista, estudió Ciencias Políticas en la UCM; es sociólogo y Doctor en Sociología con una tesis sobre el Secreto de Estado. Periodista desde 1974 y miembro de la Redacción fundacional del diario El País, fue enviado especial al África Negra y Oriente Medio. Analista internacional del diario El Espectador de Bogotá, dirigió la Revista Diálogo Iberoamericano. Vicepresidente Internacional de Reporters sans Frontières y Secretario General de PSF, ha dado conferencias en América Central, Suramérica y Europa. Es docente y analista geopolítico, experto en organizaciones de Inteligencia, armas nucleares e Islam chií. Vive en Madrid.

Vísperas de ignición en Estados Unidos

Se venía venir. Todo preludiaba lo que iba a suceder. Y ha sucedido: el asalto violento al Capitolio de Washington. Lo protagonizó una turba enfurecida, surgida de una manifestación de más de 10.000 individuos, alentada y manipulada para impedir la confirmación senatorial de la derrota electoral del republicano Donald Trump. Es decir, para negar la victoria en las urnas del presidente electo, el demócrata Joe Biden. Se trata es un hecho que reviste una gravedad inusitada. Sus efectos, se prevén dolorosamente duraderos.

La derecha en el diván

Imaginemos que la derecha española es una persona. Supongamos que le han recomendado que acude al psicoanalista, porque experimenta un malestar muy profundo que le hace sufrir y le agobia. Convencerle para que fuera a la consulta ha sido ya todo un éxito, puesto que dice odiar a Sigmund Freud, al que nunca ni siquiera leyó. No admite siquiera que el inconsciente exista. Es persona muy poco culta. Por no creer, no cree ni en la evolución de la especie. Tal vez por eso, no evoluciona nada. Nada de nada. Más bien ha involucionado. Y con tanta intensidad, que ahora no sabe bien quién es. Todo es confuso dentro y fuera de su persona. Para averiguar quién realmente es, inaugura un trasiego incesante por los parajes de la mente. Padece delirios. Comparece, pues, con un cuadro de histeria, del que los psicoanalistas dicen que tiene que ver con los problemas de identidad. Sufre, desde luego, un grave problema de identidad.

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De ofensas, disculpas, perdones y concordia

La milicia es una profesión generalmente vocacional que demanda para su ejercicio determinados requisitos a quienes optan por abrazarla. Entre tales atributos figura uno, quizá el más destacado que, pese a contar con otras denominaciones anteriores, hoy podemos definir como empatía. Se trata de un compromiso que lleva al individuo que lo experimenta a situarse en el lugar del otro, sea éste otro individual, comunitario o social, a cuya defensa, en su caso armada, se consagra. Aunque hay muchas otras, esta es la dimensión social de la milicia que quiero aquí desarrollar.

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Fernando Rodríguez Miaja, testigo de excepción del fin de la Guerra Civil en Madrid

En la muerte del decano del exilio republicano en México

Fernando Rodríguez Miaja era un hombre sonriente. Conversaba por doquier de manera tan transparente y jovial como la de un mozo quinceañero, pese a que tres años antes de fallecer, el pasado 27 de noviembre en Ciudad de México, había cumplido un siglo de fértil vida. Era el decano del exilio republicano español en México y prohombre del Ateneo Español en la capital federal. En la capital azteca, según sus allegados, festejó con champán el traslado de los despojos de Franco desde el Valle de los Caídos al cementerio madrileño de Mingorrubio.

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El patriotismo se llama Presupuestos del Estado. Y la unidad nacional, diálogo.

Hasta 73 ex altos mandos militares, seis generales y 66 coroneles, retirados, han dirigido un escrito a la Casa Real en el que rubrican, con su firma y sus antiguos cargos militares, buena parte de las proclamas del discurso del partido ultraderechista Vox. En su escrito, según informa El País, apelan al “patriotismo”, a la “cohesión nacional” que dicen ver en peligro y mencionan casi todos los tópicos fascistoides al uso. Su principal invectiva la lazan contra los pactos previos a los Presupuestos Generales del Estado suscritos con formaciones constitucionales, cuentas, por otra parte vitales, para que Europa contribuya decisivamente con sus fondos extraordinarios a la supervivencia económica y social en España. Momento éste, como se ve, tan oportuno para exhibir tan patriótico alegato, mientras loan -¿o adulan?- al Rey a quien dicen someterse y proclaman los intereses de “su” España.

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El aliento de Trump sobre el cogote de Biden

Donald Trump va a seguir soplando con su poderoso aliento sobre el cogote del Presidente electo, Joe Biden. Así lo preludia el tardío desbloqueo político e institucional en Estados Unidos, tras la avenencia tácita –no explícita- adoptada a regañadientes por el candidato y aún presidente. Trump empieza a jugar sus futuras bazas políticas con mayor desenvoltura. Aspira a una reelección en 2024. Ya no necesita del histrionismo para moverse a su antojo. Sabe que aventar adecuadamente los 74 millones de votos cosechados en los recientes comicios va a convertir los primeros pasos de Joe Biden como Presidente en un tortuoso e infernal camino; a ambos lados de sus pies se abren los precipicios de posibles fracasos a lo largo de un escabroso sendero que serpentea por la estrecha arista de una puntiaguda cordillera de dificultades y desafíos.

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Federico Engels, estudioso de la Ciencia militar

Para Federico Engels, cuya formación multidisciplinar despuntaría poco a poco en sintonía con los aires vigentes en el clima intelectual de la Alemania de su tiempo, el horizonte de las certezas racionales pasaba inexorablemente por la acreditación científica. Pero tal acceso resultaba impensable sin una formación histórica adecuada. Indagando sobre el origen de los problemas que escarnecían su país, Engels se mostraría fascinado por las guerras campesinas emprendidas por Tomas Münzer y sus seguidores a finales del siglo XV, en plena transición de la conflictividad religioso-política a la conflictividad político-económica que marcaba el paso de la Edad Media a la Edad Moderna. Y, bajo esta fascinada atracción, Engels estudiaría las formas de organización de la insurgencia campesina adoptadas por Münzer y los suyos.

Federico Engels, un talento al
 servicio de la clase obrera

Friedrich Engels, (Barmen, Prusia, 28 de noviembre de 1820-Londres, 5 de agosto de 1895) de cuyo nacimiento se cumplen ahora dos siglos, proyecta sobre nuestros días una imagen, aún, de moderna actualidad. Y ello, gracias a la avanzada posición de progreso que ocuparon sus experiencias, investigaciones y hallazgos socio-históricos, económicos y antropológicos respecto de los vigentes en su época, marcada por la transición de la vieja Alemania rural hacia una desbocada industrialización en clave capitalista. Tal veloz proceso afectó señaladamente al valle de Wüppertal, donde Engels viera la luz en el seno de una acomodada familia vinculada por generaciones a la producción textil. En la atmósfera familiar se respiraban pautas de la moral pietista, una corriente rigurosa del protestantismo germano en la que se desarrollaron otros talentos de la trascendencia histórica del pensador Georg W. F. Hegel y del poeta Friedrich Hölderlin. El genio de Engels guiaría su vida al servicio de la emancipación revolucionaria de la clase obrera, junto con su amigo y referente Karl Marx, pero con propuestas teóricas diferenciales y complementarias.

El difícil camino de la emancipación obrera

Noviembre es mes de evocaciones llenas de historicidad. La Revolución rusa de 1917, que hoy tratamos de nuevo, constituye un episodio troncal en la historia del movimiento obrero mundial y de la emancipación humana. Toneladas de falsedades, mentiras y abyección se han vertido sobre ella durante décadas, por parte de aquellos a quienes la revolución arrebató allí los poderes omnímodos, señaladamente los del capitalismo, que de manera tan injusta como cruel e ignominiosa ejercieron contra el pueblo trabajador durante siglos. Su propósito criminal era del de desfigurar la revolución y erradicar la conciencia de los evidentes logros conquistados a partir de entonces y con su ejemplo en la mejora de las condiciones de vida de millones de trabajador@s de todo el mundo. Y tales conquistas se consiguieron frente a guerras impuestas, invasiones territoriales, sangrientos asedios, atroces hambrunas y, también, ante hondas contradicciones y desgarros internos que salieron al paso a lo largo de su costosa pero imparable senda emancipadora.

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1917, un destello de esperanza para los trabajadores

L@s trabajador@s solemos llevar una vida de adversidades. Máxime en situaciones como la presente, en la que una pandemia se enseñorea de nuestra existencia, cíclicamente deteriorada ya por condiciones laborales y salariales casi siempre indeseadas. Los efectos de la crisis de 2008 aún se notan sobre nuestras carnes y nuestras nóminas, cuando las tenemos. Las necesidades de los anónimos mercados -en realidad, las de los dueños del capital-, acostumbran imponernos sus arbitrarios designios contra nuestra voluntad y nuestros intereses.

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Los desafíos de Joe Biden

Hasta setenta días quedan para que el republicano Donald Trump abandone la Casa Blanca, habida cuenta de su rival, el demócrata Joseph, Joe, Robinette Biden, de 78 años, ha ganado los veinte votos de compromisarios de Pennsylvania que la faltaban para obtener la victoria en las elecciones presidenciales de los Estados Unidos de América. De no mediar un estado de guerra o un interdicto judicial que anule los resultados de las urnas, Biden será el cuadragésimo sexto presidente de los Estados Unidos de América y el de mayor edad que accede a la jefatura suprema de la República federal estadounidense.

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La furia del elefante herido

La furia mostrada por Donald Trump ante la evolución del voto popular en las elecciones de Estados Unidos resulta muy elocuente. No concibe algo distinto de su propia reelección. Tal vez, si la tendencia del voto se confirmara para determinar su salida de la Casa Blanca, se ve a sí mismo ante los tribunales por haber eludido al fisco, como recientemente informaba la Prensa de Nueva York. Y ello le enfurece rabiosamente. Pero, fuera de sus percepciones personales, él no parece ser consciente de los efectos que su resistencia a abandonar el poder, como todo indica que va a oponer, puede acarrear en el gran país norteamericano. Y a escala mundial. Dos datos: 320 millones de habitantes disponen allí de 400 millones de armas cortas y automáticas, que circulan –y aumentan- libremente entre la población estadounidense.

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Intelectuales y Política, el legado de Manuel Azaña

Se cumplen 80 años de la muerte del líder republicano alcalaíno

El octogésimo aniversario de la muerte de Manuel Azaña en el exilio francés de Montauban, el 3 de noviembre de 1940, nos permite evocar junto con su recuerdo, el vínculo entre los intelectuales y la Política en nuestro país. Vínculo sometido a profundos altibajos, desgraciadamente más bajos que altos, como la Historia de España nos muestra. Una evidencia explica los reiterados desencuentros habidos en torno a este nexo: los lenguajes en los que se expresan el pensamiento y la acción política son distintos. Se manifiestan en códigos expresivos diferentes. Tienen otra métrica. Sus ritmos son dispares. Se refieren a magnitudes heterogéneas. Pensar es una cosa y actuar es otra.

La hora de la Prensa pública

La información es un bien social que surge desorganizadamente de la sociedad en forma de acontecimiento y que a ella debe regresar, de modo organizado, como noticia. Tal es la tarea del periodista: atender a lo que sucede en la escena pública, evaluar su interés social, contrastarlo, verificarlo, darle forma organizada y sacarlo a la luz. Publicarlo. De esa manera, la información regresa a su propietaria y destinataria, la sociedad. Los llamados medios de comunicación son gestores de la información. Pero no son sus propietarios. Como tal axioma, esto es incuestionable. La información es patrimonio social. Sin embargo, la privatización de la información pública en España está adquiriendo una deriva preocupante.

Fascismo más neoliberalismo, horror absoluto

Ninguna libertad para los enemigos de la libertad. El lema del Club de los Jacobinos no se aplica hoy ni en las sociedades europeas ni en la transatlántica. Y ello pese a verse agredidas ambas, en el terreno de las ideas y de los hechos, por una variante innovada del principal enemigo de la libertad, el fascismo, la furia parda. Algunos dicen que lo que hay ahora en escena no es propiamente fascismo. Cierto. Es peor aún, si cabe. Se trata de una alianza tóxica que mezcla dos componentes criminales: el estilo chulesco, señoritil y clasista, típico del fascio de los matones; y el discurso neoliberal más desalmado del capitalismo financiero, que los nuevos exponentes del fascismo renovado adoptan ya sin rubor. Se han olvidado de su tan denostada plutocracia, para plutocratizarse ellos mismos sin dudas ni reparos. Por eso sintonizan y se excitan con los gestos exaltados de Donald Trump; con la altanería chulesca de Boris Johnson y con las bravuconadas de Jair Bolsonaro, propias de un iletrado voluntario.

Por qué en España no hay frontera entre la derecha y la extrema derecha

La derecha conservadora europea, la alemana de Merkel, la francesa de Macron, se blindan totalmente contra la extrema derecha. Mantienen los límites ideológicos y políticos fuertemente sellados contra ella. Y en sus actos políticos y en sus declaraciones, trazan con plena nitidez la divisoria entre la democracia y la antidemocracia que es, precisamente, lo que las distingue del extremismo. La Europa de las libertades, les apoya. Sin embargo, en España contemplamos cómo la derecha local se mezcla sin problema alguno, incluso se confunde, con la extrema derecha. Prueba de ello es que Vox, partido de la extrema derecha, surgió de una escisión del Partido Popular. Y pese a ello, el dirigente hoy de este partido, Pablo Casado, acuerda, pacta, gobierna en distintas regiones y acosa anticonstitucionalmente al Gobierno democrático legítimo en comandita con quien, precisamente, se escindió amenazadoramente del partido matriz. Así, Casado se ve arrastrado por Vox hacia su propia consunción. Pero no parece darle importancia y sigue con él su siniestro baile en el que acabará por ser engullido. Hasta la derecha económica le alerta de tal riesgo, pero el imberbe líder del PP no hace caso porque, en el fondo, piensa que Abascal es su colega natural y entre ellos cree saber que no hay diferencias aparentes. Con tal trayectoria, cierra el paso a un centro derecha democrático, necesario para aunar con la izquierda esfuerzos con los que afrontar eficazmente una crisis total como la que la pandemia del Covid-19 impone a España y al mundo.

La Patria se llama Constitución y se apellida Democracia

De los muchos males que afligen hoy a nuestro país, la pandemia sanitaria es sin duda el más grave. Y la más dolorosa. Pero sus efectos políticos también lo son. La pérdida del sentido democrático por parte del principal partido de derecha es quizá el más inquietante. El Partido Popular se encuentra en una encrucijada de enorme gravedad. Su líder actual, Pablo Casado, ha adoptado una línea de actuación que le conduce a él y a su partido hacia el suicidio. Por extensión, hiere gravemente a la sociedad española. Veamos a qué obedece. El PP actual ha erradicado de sus prácticas el respeto a los hábitos democráticos. Se niega a cumplir la Constitución. Impide, anticonstitucionalmente, renovar el órgano de los jueces. El órgano que, con la mayoría de designados por el PP, originó buena parte del gravísimo conflicto en Cataluña. El mismo órgano cuyo titular ha comprometido al Rey allí con el pretexto de reivindicarlo, cuando las circunstancias obligaban a mantener una exquisita prudencia.

Construir un futuro nuevo

El simplismo es el gran enemigo de la inteligencia. Y de la razón. Se enfrenta también a la política, en su dimensión de arte racional e inteligente de decidir sobre la vida social en términos de poder. Y l@s trabajador@s necesitamos, a través de nuestros representantes democráticos, hacer política porque si no, la hacen otros a nuestras espaldas. Para adoptar la mejor decisión política será preciso tener en cuenta los componentes sustantivos y adjetivos de la realidad. Estos parten de dos grandes tipos: subjetivos, interiores, relacionados con la conciencia individual; y objetivos, exteriores, pertenecientes a la esfera de lo social. Cuando ambos no se identifican, en muchas ocasiones, se convierten en componentes opuestos, antagónicos. Los unos niegan a los otros. Pero en su antagonismo, cuidadosamente estudiado y establecido, observamos que existe un vínculo profundo. De su choque suele resultar un salto que en la secuencia entre la afirmación, la negación y la negación de la negación, los integra y engloba de manera tal que surge el movimiento, el avance. Así acostumbran moverse la Sociedad, la Historia. Pero se trata siempre de procesos que requieren suma atención, porque muestran una elevada complejidad.

La mortífera frivolidad del Gobierno regional madrileño

L@s español@s no sabemos dialogar. Eso dicen. Dicen además que no sabemos escuchar. Y añaden que, cuando conversamos, lo hacemos siempre discutiendo, con un punto de agresividad; alzando la voz o con gritos. Tienen razón quienes tales cosas afirman. Obsesionados por autoafirmarnos, nos mostramos incapaces de incorporar un argumento ajeno, cualquiera que sea. Resulta pues casi imposible debatir un solo tema de manera fructífera. Si a todo ello agregamos el peso del pasado inquisitorial que aún impregna nuestras costumbres, el conflicto, aquí y ahora, está servido. Y ello sin hacer distinción alguna respecto de situaciones de extrema gravedad como las que vivimos en estas atribuladas fechas, en que tan urgente resulta la necesidad de acordar medidas que pueden salvar muchas vidas.

La hora del internacionalismo ecopacifista

Es falso que la clase trabajadora carezca de interés por las cuestiones internacionales. Cierto es, sin embargo, que a lo largo de la Historia la urgencia del combate diario por sobrevivir le ha restado tiempo para estudiar las repercusiones que la Política internacional y la Geopolítica proyectan sobre su vida. Las cúpulas del poder le han impedido por la fuerza aproximarse a desentrañar la Razón de Estado, esa oculta ecuación entre intereses territoriales e históricos que mueve los designios estatales; diseños, por cierto, casi siempre ideados secretamente y aplicados a sangre y fuego por los poderosos.

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Resignificar para la concordia

Resignificar el valle de los Caídos va a implicar una tarea titánica hasta encontrar una fórmula que armonice los distintos propósitos que convergen para dotarle, allí, de su nuevo significado. Otro gran esfuerzo será necesario para reordenar y ampliar el Panteón de España, denominado hasta ahora de Hombres Ilustres. Sin embargo, el nuestro no es un país donde la imaginación escasee. Nuestros artistas, arquitectos, escultores, pintores, literatos, escenógrafos, han ocupado siempre los primeros puestos de la arena mundial. Seguro que idean fórmulas capaces de satisfacer el objetivo marcado por la futura ley de Memoria Democrática. Siempre y cuando se les convoque a la tarea, claro.

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Un atentado que conmovió al mundo. El 11 de septiembre de 2001 comenzó el declinar geopolítico de EEUU. (II)

Origen de la crisis de 2008/Lagunas interpretativas

Las investigaciones revelaron que los secuestradores contaban con un grupo de apoyo inicial de 27 suplentes que no llegaron a participar. Los 19 captores intervinientes, todos árabes, murieron dentro de los aviones. La suma aproximada empleada para perpetrar los atentados se estima en medio millón de dólares, suma de origen hasta hoy desconocido. Habida cuenta que Estados Unidos desde el mandato de Ronald Reagan se hallaba en recesión –entre 1990 y 2.000 se había perdido un millón de empleos- , y teniendo en consideración asimismo el miedo y la inseguridad que se apoderaron de la opinión pública estadounidense y de sus mercados tras los atentados, así como el abrupto descenso de viajeros en las líneas aéreas, la Casa Blanca -con el presumible propósito de sortear la crisis y promover el consumo- instó a la desregulación de operaciones financieras, seguida de una rebaja de impuestos y de tipos de interés y un estímulo a la circulación de hipotecas subprime, también llamadas hipotecas basura, concedidas a personas generalmente insolventes pero negociadas en paquetes sometidos a un frenético trasiego en codiciosos mercados exteriores e internos.

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Un atentado que conmovió al mundo. El 11 de septiembre de 2001 comenzó el declinar geopolítico de EEUU (I)

Diecinueve años después de los atentados contra las Torres Gemelas de Nueva York, un puñado de preguntas flota aún en el aire sin respuesta. Las teorías de la conspiración pueden ser fácilmente despejadas con los hechos, cuando estos constan. Y cuando no constan, también; siempre y cuando recurramos a la lógica y a la razón para establecer la silueta hipotética de las respuestas a dar a los interrogantes aún planteados.

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La Justicia como problema

La democracia en España tiene en la Justicia uno de sus más delicados talones de Aquiles. ¿Por qué? Por distintos motivos. Es creencia generalizada que los usos y costumbres, la cultura de la administración judicial, magistrados, jueces y funcionarios judiciales, no han evolucionado de la misma manera que la del conjunto de la sociedad española según las pautas sociales de su evolución general. Y tal percepción se ve corroborada, con demasiada frecuencia, por sorprendentes sentencias, cuando no decepcionantes y desmoralizadoras resoluciones.

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