LA ZURDA

Josep Miralles Climent

Josep Miralles Climent. Licenciado en Geografia e Historia por la UNED. Doctor en Historia (UJI). Autor de numerosos artículos y libros de historia del carlismo, entre los que podríamos destacar:

Los heterodoxos de la Causa, Huerga y Fierro editores, Madrid 2001, 160 pp.

El carlismo frente al Estado español: rebelión, cultura y lucha política, BPC, Madrid 2004.

Estudiantes y obreros carlistas durante la dictadura franquista. La A.E.T., el M.O.T. y la F.O.S., Ediciones Arcos, Madrid 2007.

Carlismo y represión franquista. Tres estudios sobre la guerra civil y la posguerra, Arcos, Madrid 2009.

El carlismo militante (1965-1980). Del tradicionalisme al socialismo autogestionario. Tesis doctoral, UJI, 2015.

Montejurra 1976-2016. 40 años después. Ediciones Arcos, Madrid, 2016.

La rebeldía carlista. Memoria de una represión silenciada. Enfrentamientos, marginación y persecución durante la primera mitad del régimen franquista (1936-1975), Schedas, Madrid, 2018.

Los conocimientos de Almudena Grandes sobre el Carlismo

Almudena Grandes debe ser una buena novelista, pero como analizadora de la historia creo que flaquea bastante. Ello viene a cuento por un artículo en “El País Semanal”, del 2 de febrero, titulado “El lugar del accidente”, donde, aprovechando la noticia de un dramático accidente en Estella, ocurrido en una calle llamada Carlos VII, arremete contra este personaje en particular, contra sus antepasados y contra el carlismo en general acusándolo de golpista, cuando todo el mundo sabe que los únicos golpistas del siglo XIX fueron los espadones militares –muy liberales todos- y contra uno de ellos –el general Narváez- luchó el carlismo, aliado a republicanos y progresistas radicales, en la “Guerra dels Matiners”, conocida también como Segunda Guerra Carlista, capitaneada por Carlos VI, antecesor de Carlos VII.

El falso tradicionalismo de Vox

Me llama poderosamente la atención que, ante la actitud de los tribunales europeos de reconocer la elección como eurodiputados de unos independentistas catalanes —presos políticos condenados o exiliados—, se alcen voces como las de ciertos partidos políticos de la derecha constitucionalista, pidiendo a los ciudadanos españoles que se rebelen ante una Europa a la que se la acusa de meter la nariz en España apelando a la soberanía nacional, reclamando el derecho a pegar una patada a Europa y reclamando la independencia de España respecto a Europa. Sin embargo, adoptan una actitud completamente diferente cuando es la justicia española la que mete mano en Cataluña, a la que le niegan el mismo derecho a la soberanía y, por tanto, el derecho a la autodeterminación de este pueblo.