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EL PERIÓDICO
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Luz Modroño

Luz Modroño es doctora en psicóloga y profesora de Historia en Secundaria. Pero es, sobre todo, feminista y activista social. Desde la presidencia del Centro Unesco Madrid y antes miembro de diversas organizaciones feministas, de Derechos Humanos y ecologistas (Amigos de la Tierras, Greenpeace) se ha posicionado siempre al lado de los y las que sufren, son perseguidos o víctimas de un mundo tremendamente injusto que no logra universalizar los derechos humanos. Y considera que mientras esto no sea así, no dejarán de ser privilegios. Es ésta una máxima que, tanto desde su actividad profesional como vital, ha marcado su manera de estar en el mundo.

Actualmente en Grecia, recorre los campos de refugiados de este país, llevando ayuda humanitaria y conviviendo con los y las desheredadas de la tierra, con los huidos de la guerra, del hambre o la enfermedad. Con las perseguidas. En definitiva, con las víctimas de esta pequeña parte de la humanidad que conformamos el mundo occidental y que sobrevive a base de machacar al resto. Grecia es hoy un polvorín que puede estallar en cualquier momento. Las tensiones provocadas por la exclusión de los que se comprometió a acoger y las medidas puestas en marcha para ello están incrementando las tensiones derivadas de la ocupación tres o cuatro veces más de unos campos en los que el hacinamiento y todos los problemas derivados de ello están provocando.

La marcha por la libertad del pueblo saharaui

Se acerca el momento final. En pocas horas, las personas que, desde sus lugares de origen, comenzaron a caminar el veinte de mayo, llegarán a Madrid. En sus ojos, la ilusión de una fraternidad compartida; en sus manos, miles de firmas recogidas en un camino que ha recorrido toda la geografía española. Sobre los hombros, una bandera que habla de Libertad. Una bandera capaz de unir pueblos y trascender fronteras, que aúna bajo su sombra costumbres distintas, diferentes religiones y culturas, variados paisajes… unidos bajo una carpa que es, a la vez, símbolo de la universalidad y trascendencia de la reclamación de cumplimiento de los Derechos Humanos para que dejen de ser privilegios. Derechos que el pueblo saharaui ve vulnerados año tras año. En su voz, un grito callado que, no por ello, deja de retumbar en todos y cada uno de los rincones de una España que no se resigna y reclama dignidad.

La Cañada Real de Madrid: un infierno en el corazón de España

A las calles sin asfaltar y llenas de barro se asoman casas con precarios tejados de uralita. Merodea libre una colonia de gatos , por su aspecto, parecen cuidados y alimentados. Cerca, al volante de una furgoneta bien equipada, un veterinario voluntario busca con mirada experta a los que aún no están esterilizados, consciente del problema añadido que para el mayor asentamiento chabolista de Europa supondría el descontrol de las camadas. Ratas no se ven, pero haberlas, en este reino de abandono y olvidó, las hay.

El Tarajal, entre el rojo y el negro

Tal día como hoy, hace siete años, quince personas de origen subsahariano murieron ahogadas como consecuencia de la utilización por la guardia civil de medios antidisturbios que les impidieron llegar a una playa de un país en el que pensaban tener la oportunidad de vivir mejor. Tal día como hoy, hace siete años, el Mediterráneo volvió a teñirse de rojo y negro. Rojo por la sangre inocente pérdida inútilmente, negro por el luto de un mar que ha convertido sus entrañas en sepulturas de miles de hombres y mujeres que dejan sus sueños y esperanzas en él. Los hechos no tuvieron lugar en ninguna república bananera ni en país alguno violador de derechos humanos. Tuvieron lugar en un país occidental, rico, democrático: el Reino de España.

Derechos humanos y mujer, un camino tortuoso

A setenta y dos años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, aún queda un largo recorrido para conseguir su universalización, que constituye su esencia. En 1948 existían precedentes (en EEUU, Francia…), declaraciones en materia de DDHH, pero ese año marcó un nuevo hito: por primera vez se hablaba de universalización; por primera vez, se reconocían tanto la necesidad de su cumplimiento en cualquier rincón del planeta como la de aunar esfuerzos, públicos y privados, para lograr esa meta. Y, por primera vez, se hacía mención expresa a la discriminación por sexo y se lograba hablar de personas como un intento claro y consciente de inclusión de ambos géneros. El sexo como objeto de discriminación se situaba en el mismo plano que el color, la raza, el idioma o la religión. Un triunfo de las representantes de la República Dominicana, México y Brasil frente a la globalización pretendida por Eleonor Roosevelt, quien consideraba que la diferenciación erainnecesaria. Las tesis de Hansa Mehta conseguirían imponerse, cambiando la redacción de “todos los hombres” por la de “todas las personas”.

  • Publicado en Opinión

La esclavitud hoy

En 1985, la ONU declaró el 2 de diciembre Día Internacional para la abolición de la esclavitud, reclamando la erradicación de una lacra que aún sufren millones de seres humanos. Hablar hoy, en pleno siglo XXI, de esclavitud suena a cosa pasada, a algo añejo, incongruente, propio de otros tiempos en los que los derechos humanos no estaban en boca de nadie, ni siquiera como definición.

  • Publicado en Opinión

El caleidoscopio de la violencia contra las mujeres

El 25 de noviembre de 1960 las tres hermanas Mirabal eran brutalmente asesinadas por Trujillo, dictador de la República Dominicana, por su activismo político. Años después, la ONU institucionalizaría esta fecha como el Día Internacional contra la violencia de género, para recordar al mundo que la violencia contra las mujeres es una violencia estructural, que va mucho más allá de la doméstica, que se produce tanto en el ámbito familiar como fuera de él y que, en todos los casos, hunde sus raíces en la misma causa: el desprecio de las mujeres, su supeditación al hombre, su consideración de ciudadanas de segunda categoría en el ámbito civil y de servidoras en el privado, su cosificación. Una violencia que recorre de norte a sur y de este a oeste todos los rincones del planeta. Qué socava los cimientos de todos los pueblos, ciudades y continentes y que, a pesar de los esfuerzos empleados en su erradicación, se resiste a desaparecer poniendo en evidencia tanto la insuficiencia de dichos esfuerzos como su profundo anclaje.

  • Publicado en Opinión

Hoy

Desde el viejo sillón, inquieta,

mira imágenes en color

que tornan a blanco y negro.

¡Hija! -grita desolada-

¡Huye! De nuevo cabalgan.

  • Publicado en Poetas

Esperpento parlamentario. Ganó la democracia

La perplejidad ha entrado, una vez más, en el espacio de las calles y las casas españolas, en los centros de trabajo, en los hospitales. En definitiva, en el ágora de nuestras modernas sociedades que no es otro sino el Parlamento.

El fracaso de Europa

No es fácil tener esperanza cuando la vida se empeña en convertir cada minuto en un infierno en el que no se contempla horizonte de futuro. Con una sola comida al día, que a menudo no llega tras una espera de tres o cuatro horas en interminables filas, seres humanos de todas las edades, procedencias y condición se apiñan en lo que poco a poco se parece más al lugar- cloaca del que el fuego les expulsó.

La nueva normalidad

Marcha la gente con paso triste y mirada cabizbaja. Madrid de nuevo confinada, barrios enteros confinados. De sus calles, el alcalde, a instancia del partido más ultramontano de los últimos tiempos, retira el nombre de Indalecio Prieto y Largo Caballero en lo que parece una especie de revancha contra la reciente reforma de la Ley de Memoria Histórica. Una monarquía que se resiste a caer –por menos cayeron sus antepasados que trajeron las dos Repúblicas con su correlato de reformas para los y las trabajadoras y reconocimiento de derechos para la mujer- se absuelven a políticos corruptos mientras se condenan al ostracismo e inhabilitación a políticos desobedientes, sí, pero no corruptos. Persiste la confrontación en la casa del pueblo que no debería ser otra que el Parlamento; los estudios del CSIC ponen en evidencia el aumento de la extrema derecha; a nivel mundial nada puede asegurar que Trump no vuelva a hacerse con el poder… En Europa las políticas derechistas siguen avanzando e imponiéndose sobre las progresistas a pesar de ese muro de contención que es la Merkel… En fin, que mucho margen para la alegría no parece que haya.

Europa, tienes la palabra

Con el cuerpo sobre el asfalto y una piedra por almohada duermen niños agotados. Otros se extienden a lo largo del arcén de la carretera que flanquea el campo hoy abrasado. En ese arcén una mujer, pañuelo negro cubriendo la cabeza y encorvada sobre sí misma, da vueltas con un palo a algo que parece un guiso en una marmita. Cerca, una larga cola de personas de todas las edades esperan pacientes bajo un inclemente sol y rezan a algún dios pagano para que, después de tan larga espera, tres o cuatro horas, cuando el turno les llegue aún quede algo, aunque sea un resto de lo repartido. Otros tantos vagan sin saber adónde ir, desorientados, perdidos. Más allá, una madre amamanta a su bebé. A su lado, una niña de corta edad se agarra a su falda y, entre llantos, pide comida. Otro enseña a un fotógrafo la cicatriz que cubre su torso mientras asegura que la bala que la produjo aún está dentro de su cuerpo…

  • Publicado en Opinión

Prometeo en Moria

Escaparon del hambre, la persecución, la guerra o la miseria. Con una maleta medio llena de esperanza porque, con las prisas, poco más cabía en ellas. La travesía fue larga, llena de riesgos, perseguidos y amenazados. Las edades, todas. Muchos niños y muchas mujeres, algunas embarazadas, otras amamantando. Otras serían violadas en el camino.

  • Publicado en Opinión

Caravana abriendo fronteras: reivindicando la esperanza

Por quinto año consecutivo, la plataforma Caravana Abriendo Fronteras se calza las botas de la solidaridad y, a pesar de la amenaza de un virus destructivo, sale a la calle, a pisar fuerte sobre la tierra calcinada de injusticia y desamor.

Cuando todo esto acabe

Cuando “todo esto” empezó, a muchas personas nos pareció un alarmismo sospechoso. De China nos llegaba un virus desconocido que comenzaba a causar víctimas entre nosotras aunque allí ya se vivía una situación al parecer descontrolada. El mundo creado a partir de ese fenómeno tan extraño como inquietante que es el presidente de EEUU, Donald Trump, tan dado a la manipulación mediática, a la sospecha del juego político sucio, al “todo vale”, nos llevó a creer que detrás de esa alarma podía haber razones más allá del propio virus, entre otras el “peligro chino”, que nace de las relaciones intoxicadas entre ambos países. No podemos olvidar la guerra comercial que libran así como que China tiene en sus manos la mayor parte de la deuda exterior estadounidense. En el juego sucio instaurado legalmente por Trump del “todo vale” también cabía esperar una descalificación de China mediante esa vía tan surrealista como cualquier otra.

¿Qué nos hace realmente humanos?

Durante miles de años fuimos construyéndonos. Fue un proceso lento, difícil y duro. La meta nos era desconocida, nos movía la inmediatez de la supervivencia. Y para conseguirla tuvimos que volvernos solidarios.

Cuento tras un cristal

La puerta se cerró de golpe. María pegó un brinco, nunca acabaría por acostumbrarse a esos ruidos que la distraían de sus juegos y la hacían temblar. Cada noche, cuando más en silencio estaba la casa, ésta retumbaba y comenzaban los gritos. No había forma de taparse los oídos para no escucharlos. Aunque se abrazara fuerte a su conejo, y cogiéndolo bien se metiera debajo de la cama, todo era igual. Alguna noche, no. Alguna noche su padre le llevaba un tebeo o un caramelo. Pero eran tan pocas que tenía que hacer un esfuerzo grande para recordarlas. Y, además, no sabía qué era peor. A ella le hubiera gustado que los juegos con su padre continuaran como habían sido hasta que tuvo el accidente y a consecuencia de ello se quedara sin trabajo.

  • Publicado en Cultura

Palabra

El miedo maridó con el silencio,

pero quedó la palabra susurrada.

Apenas un silbido rozando la vida,

audible entre trinos de pájaros

traspasa arboledas,

  • Publicado en Poetas

Saramago: diez años de ausencia

Todos estamos ciegos. Somos ciegos que pueden ver, pero que no miran.

En estos días se han cumplido diez años desde que nos abandonó una de las grandes personas de estos tiempos, porque José Saramago era un gran escritor y una gran persona, un ciudadano, como le gustaba llamarse. Un ciudadano ejemplar, deberíamos decir. Yo no escribo para agradar ni tampoco para desagradar. Escribo para desasosegar.

Mujer y Masonería hoy

Son arquitectas, abogadas, profesoras. Escritoras, periodistas, defensoras de derechos humanos, médicas, Son administrativas o jardineras. Algunas son madres, otras lo serán y algunas no querrán serlo. Mujeres de todas las clases sociales, condición, opciones sexuales. Pero todas están unidas por un lazo que las trasciende: son masonas. Y a la Masonería dedican parte de sus vidas, de su actividad y su tiempo. Llegar aquí no ha sido un camino fácil. Como no lo ha sido nada de lo que atañe a la mujer. Una larga historia de lucha por conseguir igualdad, por conseguir mismos derechos, pues si no son universales son privilegios. Dentro de la Masonería la mujer fue encontrando un lugar donde expresar sus anhelos, ahondar en su propia formación como ser humano libre y con la mirada puesta en la construcción de un mundo mejor que, pasando ineludiblemente por el logro de la plena igualdad, hunde sus raíces en el reconocimiento y el respeto profundo de la diversidad.

Heroínas

Se oye el ruido de sus pasos rompiendo el silencio que se ha cernido sobre las ciudades. El mundo ha quedado confinado, escondido en las casas. Ellas no. Salen cada día, con el miedo pegado a la piel y la esperanza de quien sabe que sus cuidados son esenciales para salvar o, al menos, aliviar vidas. Y exhaustas regresan, con la mirada turbia por el espectáculo dantesco que han estado contemplando durante largas y agotadoras jornadas en los que el dolor y la muerte han sido protagonistas.

Ruido de cacerolas

Suena ruido de sables nuevamente en la calle. Esta vez, en forma de estruendosos gritos y músicas que aún hoy, a pesar del paso de los años, nos ponen los pelos de punta. En estos momentos de pandemia, en los que tan importante es mostrar cordura y aunar esfuerzos para superar esta terrible situación, resuenan ruidos de sables en forma de golpeteo de cacerolas, deslealtades y egoísmos tras los que se esconde una profunda insolidaridad y una patente irresponsabilidad. Las calles y plazas de este país vuelven a ser testigos mudos de la catadura de un grupo de personas a las que, al parecer, les cuesta tanto salir de lo casposo, lo añejo, soltar el lastre de un tiempo en el que fueron virreyes, incapaces de entender que hoy son otros los tiempos, que el tiempo del silencio fue sustituido por el tiempo de la solidaridad. Todo comenzó, no casualmente, en el barrio más rico de Madrid, Salamanca. Poco a poco fueron extendiéndose y contagiándose. Un contagio tan peligroso como el propio virus que nos tiene tan atemorizados. Porque es el contagio de la irresponsabilidad, de la falta de sentido de ciudadanía, el reflejo de que en España unos cuantos quieren que siga siendo diferente.

La feminización del COVID-19

Machaconamente se culpó a la manifestación del 8 de marzo de la expansión de la pandemia en Madrid. Era, por un lado, una forma de echar balones fuera y tratar de desviar la atención del auténtico problema: la desatención de la sanidad en Madrid por los que tuvieron la obligación de mimarla y cuidarla. Porque los problema hay que prevenirlos y los gobernantes, sobre los que la ciudadanía deposita su confianza para gestionar lo que es de todos, para gestionar el bien común, deberían anteponer el interés general al de cualquier otro. En Madrid no fue así y durante muchos años el abandono de la educación y la sanidad ha experimentado un continuo aumento. Culpar al 8M suponía una buena estrategia para derivar la atención de esta responsabilidad cuyas consecuencias no tardaron en manifestarse.

Poesia en tiempos de Covi 1_R

El desordenado ruido de la calle

dio paso al canto olvidado de las aves.

Nuevos sonidos ocupan el espacio

patrimonio ayer de raudos motores

de fumígeno aliento.

  • Publicado en Poetas