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Violencia contra la creación


(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

Siempre he sido muy sensible a la violencia. Cuando era joven no era raro que corriera a mi habitación sollozando por cosas que había visto en una película o en la televisión. Incluso ahora, cuando leo o veo algo violento, se queda conmigo durante días, aferrándose a mi mente y carcomiendo partes de mi corazón. No hay nada agradable para mí en la violencia, incluso cuando sé que es "fingida". Pensé que a medida que creciera estaría “más hecha al tema” y que la violencia no me molestaría tanto. No es así. De hecho, creo que mi capacidad para ver cualquier tipo de violencia es cada vez menor.

En la universidad (Francia) trabajé para el Instituto de Investigación de la Mujer durante cuatro años ayudando a un profesor a investigar los programas de educación para la paz y la participación de las mujeres en la paz. Me sorprendió descubrir que muchos de los mayores movimientos y programas de educación para la paz del mundo fueron iniciados y dirigidos por mujeres, concretamente por madres. He reflexionado mucho sobre esto en los últimos años y me he dado cuenta de que la razón por la que las mujeres de todo el mundo son tan activas en los movimientos por la paz es porque las mujeres entienden el verdadero valor de la vida humana.

Si se destruyera intencionadamente Las Meninas, se estaría destruyendo una parte de Diego de Velázquez, es un ejemplo tan solo. Estarías borrando para siempre los trazos que pintó su mano, el funcionamiento de su mente, parte de su historia y su visión del mundo. De forma similar, cada vez que se destruye una vida humana se destruye una parte de la mujer que creó esa vida. Al igual que el artista es el único que puede comprender el verdadero valor de su obra maestra. De la misma manera, una mujer comprende realmente el valor total de la vida humana. Ha dado partes de sí misma para crearla, ha derramado su sangre para traerla a la luz, la ha alimentado y nutrido con su cuerpo, y ha invertido años de su vida en enseñarla, formarla, amarla y darle forma.

La vida humana es la obra maestra de la mujer

El grado en que honramos y protegemos una obra maestra muestra el valor que le damos al maestro que la creó. Por ejemplo, Mona Lisa cuelga en un hermoso museo, envuelta en cristal y cubiertas protectoras, y rodeada de guardias que se dedican a su conservación. Nos esforzamos mucho por preservar ese cuadro porque sabemos que es "único" y que es irremplazable. Si le ocurriera algo, el mundo lloraría profundamente, no sólo porque habríamos perdido algo de valor único, sino porque habríamos perdido una parte del artista que lo creó.

Las mujeres son cocreadoras con un Ser Superior y una sociedad que está impregnada o que acepta la violencia -real o fingida- es una sociedad que, en el fondo, no valora ni honra a las mujeres... ni a nada que sea: Superior. Siento que vivimos en un mundo perverso, que no podemos escapar de la guerra en nuestros días, pero me gustaría pensar que podríamos educar a nuestros hijos para que valoren y aprecien el verdadero valor de toda vida humana. El ojo se acostumbra, el corazón también, y ya nada nos impacta.

Cuando pienso en las guerras, en cualquier guerra, me preocupa cómo la ofensiva afectaría o afecta a las mujeres y a los hogares de tantas. Debemos proteger a las más pequeñas, pero también a los más pequeños, a todos los inocentes. No debemos permitir que se impregnen del espíritu de intolerancia u odio hacia ninguna nación o pueblo. Debemos mantener las armas de fuego fuera de sus manos, no debemos permitir que jueguen a la guerra ni que se diviertan imitando la muerte en la batalla... Debemos enseñar las cosas pacíficas de la tierra y fijarnos en aquellos que están necesitados, con más diligencia que nunca. En el servicio a los demás, en el voluntariado, está nuestra interior rebeldía contra todo mal.

La cantidad de violencia que toleramos, aceptamos y perpetuamos en nuestra sociedad actual es una barbaridad. Me rompe el corazón ver las noticias y ver la forma en que se dispone de la vida humana de forma tan descuidada y me pone nerviosa por el futuro de las mujeres en el mundo. Creo que hoy es más necesario que nunca cuidar nuestros hogares, tenga la forma que tenga, y empujar la libertad, la paz y el respeto en nuestras sociedades.

Porque a la hora de la verdad... toda la violencia es violencia contra las mujeres.

Doctora en filosofía y letras, Máster en Profesorado secundaria, Máster ELE, Doctorando en Ciencias de la Religión, Grado en Psicología, Máster en Neurociencia. Es autora de numerosos artículos para diferentes medios con más de cincuenta publicaciones sobre Galdós y trece poemarios. Es profesora en varias universidades y participa en cursos, debates y conferencias.

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