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La creatividad y la teoría del flujo


(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

Podría pensarse que la creatividad está reservada para las personas con vocación y/o con habilidades artísticas, generalmente es así, pero la creatividad es una habilidad que se puede trabajar y mejorar en nuestro día a día. ¿Quién? con cualquier persona, porque el ser humano, cualquiera que sea, puede tener la capacidad de crear, de producir cosas nuevas y valiosas. La creatividad es la capacidad que tiene el cerebro para llegar a conclusiones nuevas y resolver situaciones de forma original. Para que una actividad sea creativa debe ser intencionada y apuntar hacia un objetivo intrínseco o extrínseco.

La creatividad es el principio básico para la mejora de la inteligencia personal y del progreso de la sociedad y es también una de las estrategias fundamentales de la evolución natural. Toda persona a lo largo de su evolución vital busca su identidad personal y social, y por ello, la creatividad es un proceso que se desarrolla a lo largo del tiempo y que se debe caracterizar por la originalidad, la adaptabilidad y las posibilidades de realización concreta.

Todos nacemos con una capacidad creativa, la cual cultural, educativa o ambientalmente puede ser estimulada o no. De ahí que, como otras capacidades humanas, la creatividad se puede trabajar y mejorar con técnicas para aumentar y desarrollar nuestra capacidad creativa.

En esta búsqueda o trabajo personal, aparece el concepto de fluir, relacionado con el estado mental de motivación y concentración máxima. del término anglosajón flow, fue elaborado por el psicólogo Mihalyi Csikszentmihalyi https://es.wikipedia.org/wiki/Mih%C3%A1ly_Cs%C3%ADkszentmih%C3%A1lyi , en su obra Flujo: la psicología de la experiencia óptima (1990). Es uno de los grandes «padres» de la psicología positiva, quien lo ha definido como un estado en el que la persona se encuentra completamente absorta en una actividad para su propio placer y disfrute. Esa actividad hace perder la noción del tiempo y, en ese «estado», todos los sentidos, las acciones, pensamientos y movimientos se suceden unas a otras sin parar y generando una gran satisfacción. Prácticamente cualquier persona, en casi cualquier clase de actividad, puede producir un estado de fluidez si se dan los elementos relevantes.

A través de sus investigaciones, comenzó a comprender que las personas se volvían más creativas, más productivas y, a menudo, más felices cuando se encontraban en este estado de flujo. Entrevistó a atletas, músicos, artistas, etc. con el fin de saber cuándo experimentaron los niveles de rendimiento más óptimos.

Desarrolló el término estado de flujo porque muchas de las personas a las que entrevistó describieron sus estados óptimos de desempeño como ejemplos en los que su trabajo simplemente fluyó de ellos sin mucho esfuerzo. Su objetivo era descubrir cómo la creatividad conduce a una mayor productividad. Para que se produzca el estado de flujo, Csikszentmihalyi describe ocho puntos que deben coincidir:

Concentración completa en la tarea.

  • Claridad de objetivos, recompensa y retroalimentación inmediata.
  • Transformación del tiempo (aceleración / desaceleración del tiempo).
  • La experiencia es intrínsecamente gratificante.
  • Hay un equilibrio entre desafío y habilidades.
  • Las acciones y la conciencia se fusionan, perdiendo la rumia autoconsciente.
  • Hay una sensación de control sobre la tarea.

Es posible mejorar nuestra calidad de vida si nuestros objetivos son claros, si obtenemos un feedback inmediato, si nuestras capacidades están a la altura de los retos que se nos ponen por delante (ni aburrimiento ni alta exigencia) y si estos objetivos generan disfrute.

Cuando fluimos no es que seamos felices, porque para experimentar la felicidad debemos centrarnos en nuestros estados internos y esto distraería la atención de la tarea que tenemos entre manos. Solo después de haber completado la tarea, la que sea, tenemos tiempo para mirar hacia atrás y considerar lo que sucedió y es entonces cuando nos vemos inundados de gratitud por la plenitud de esa experiencia; es cuando podemos afirmar que somos retrospectivamente felices. Pero no se puede ser feliz sin las experiencias de flujo.

Doctora en filosofía y letras, Máster en Profesorado secundaria, Máster ELE, Doctorando en Ciencias de la Religión, Grado en Psicología, Máster en Neurociencia. Es autora de numerosos artículos para diferentes medios con más de cincuenta publicaciones sobre Galdós y trece poemarios. Es profesora en varias universidades y participa en cursos, debates y conferencias.

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